viernes, 10 de enero de 2014

OCULTOS, ILEGALES Y SEXUALES: LA COMUNIDAD SWINGER

  • Infidelidad consentida, placer asegurado
Por Christian Aguilar Medina
México (Aunam). Rasguño la espalda de un desconocido. Me excita pensar que la persona con la que estoy no es mi esposo. ¿Es una infidelidad? No, mi esposo sabe que lo hago, está observando, como los demás. Miro lo que sucede alrededor, nadie se detiene, siguen gimiendo de placer; me miran con pasión y no son mi pareja. ¿Me les estoy antojando?

Así como Xime, actriz principal de la anterior anécdota hay otras personas a quienes se les denomina swingers. A pesar de estar casada se permite tener experiencias nuevas con otros; la pareja habla sobre esta experiencia y ambos deciden si quieren cambiar su vida monógama a otra llena de encuentros sexuales.

Lo que caracteriza a un swinger, es el swing significado anglosajón de cambio, columpiarse u oscilar por lo tanto, el intercambio del acompañante es lo esencial en la práctica. Para lograr esto, la pareja debe estar de acuerdo a hacerlo sino no se podrá obligar a realizar la actividad.

El movimiento swinger de acuerdo con un libro de Terry Gould inicia en la Segunda Guerra Mundial, donde los pilotos de las fuerzas aéreas compartían a sus esposas con sus compañeros, esto fue avanzando. Se ha expandido por los diferentes continentes, empezando por Europa en países como España e Inglaterra, en América se conoció en Estados Unidos y por la cercanía al país pasó a México a mediados de los noventa.

Son personas que deciden tener una vida “sexualmente libre”, así lo definen ellos. Están acostumbrados al contacto común con otros similares, por medio del correo electrónico, aunque también usan páginas especializadas en la búsqueda de citas o asisten a algún club swinger.

Esto no siempre fue así, ya que anteriormente no se contaban con los servicios de mensajería instantánea, el contacto era por correo postal. “Previo al internet, tenías que enviar cartas con una pequeña descripción tuya, si te animabas mandabas unas fotos, acá cachondonas, tú enseñando un poco. Claro las respuestas no eran inmediatas y no siempre eran lo que esperabas. Con el internet y los celulares, la comunidad como todo ser humano, se benefició y ahora, hasta hay sesiones de webcam”, dice Xime quien ya lleva más de diez años siendo swinger.

Xime pasó seis años casada. Su esposo accedió a ser swinger por ella, aunque el tiempo que pasaron juntos lo disfrutaron, tuvieron que separarse pues ella no quiso tener hijos, deseo que tenía Manuel, su cónyuge, quien terminó con ella y decidió buscar a alguien que le permitiera formar una familia.

“Él decía que estábamos siendo infieles, que ya no éramos adolescentes para andar de promiscuos, que debíamos formar una familia. Yo le dije que no porque a mí me gusta ser swinger, yo no quería se mala madre, así que prefería seguir con la vida que me llena y no quedar mal conmigo”, afirma Xime mientras juega con un rizo de su cabello.

Para muchos, los swingers son infieles. Para ellos, esta “aventura” está siendo consentida por ambos. Dicen que si se es honesto, y se dice desde el principio, el matrimonio o la pareja puede servir completamente bien, sin nada de rutina. El problema de este ambiente es que no siempre es un intercambio, sino que llega a ser incluso algún acompañante externo (hombre/mujer) que solo asiste a cumplir su propia fantasía y de paso la de otro, por ejemplo, un trío.

“Algunos pensarán que por ser swingers le entramos a todo pero no, tú pones tus límites. En este ambiente hay mucho respeto, si no quieres nada con la pareja del otro, dices ‘no, gracias’, el otro automáticamente se dará la vuelta y se irá” dice Xime, una mujer de 44 años, cabello crespo negro que caía por sus hombros.

El no, dentro del ambiente swinger, es un “NO” contundente, así que si la pareja dice no estar interesada, entonces la otra debe de respetar la decisión, si es solo una persona la que buscaba satisfacer su instinto, también tendrá que respetarla; en caso de no seguir la regla, el que haya violado la ley será corrido del establecimiento o los molestados tomarán ciertas medidas.

Los Clubes que ofrecen este servicio no preguntan si los que están ingresando a su establecimiento son una pareja o si se conocen, tampoco les interesa saber si está sano sexualmente. Aunque, en voz de la hostess e hija de la dueña del Coliseum, uno de los clubs más famosos de la Ciudad de México, dice que para entrar al lugar debes de ir presentable, además se da la recomendación de usar preservativos.

¿Un lugar para cumplir fantasías?



“Los hoteles están bien, pero lo que te ofrece un club swinger, eso déjame decirte, es único, no sabes lo que significa la oración: El sexo es completamente natural, hasta que estás en un cuarto repleto de personas teniendo relaciones sexuales, a la vista de todos mientras tú también estás follando, de verdad es una experiencia que te erotiza de por vida”. Mario tuvo esta experiencia la segunda vez que asistió a un club swinger.

Víctor, alias Mario, tomó este pseudónimo para proteger su identidad, al ser una persona pública, dedicado a la creación de obras de teatro, como director y productor, requiere que esta práctica esté lo más oculta posible, no porque el deseé hacerlo, sino que, no quiere que su trabajo sea juzgado por estar en el ambiente swinger.

Él tiene un año y medio involucrado en el ambiente swinger. Gusta de asistir tanto a fiestas en hoteles, viajes a Cuernavaca o disfrutar de un break, yendo a algún club, que el 90 por ciento del tiempo es El Coliseum donde va a cumplir sus fantasías.

Hace cuatro años se inauguró el Coliseum, Laura, la dueña del lugar, y su esposo Ricardo Jaso abrieron el inmueble por tener poca competencia y para innovar dentro de la ciudad, ya que esta práctica, estaba teniendo mucho auge. Son uno de los primeros clubs swingers en la Ciudad de México.

Después de los noventa, cuando apenas se empezaba a conocer la práctica, surgieron más personas que deseaban frecuentar estos lugares, como los que ofrecía España o los Estados Unidos. A diferencia de las creencias, este tipo de lugares casi no son frecuentados por jóvenes, la edad mínima para entrar son 21 años aunque asisten hasta los de 50 primaveras cumplidas.

El Coliseum no siempre estuvo en la calle Río Rhin de la Colonia Cuauhtémoc, previamente había estado en Insurgentes. Mariana Jaso, la hija del dueño, cuenta que fue movido a otro lugar al ser afectado por el tránsito de las personas de esa avenida, “las personas buscaban algo más privado, vaya más discreto y nosotros intentamos ofrecerlo” dice la joven hostess.

Otra de las reglas swingers es ser muy discretos. Esto lo hacen para evitar ser juzgados pues, a la vista del público en general son unos amorales, pervertidos, perros en brama o mujeres que no se dan a respetar. “¿Dónde quedan los principios eclesiásticos?” Dice Xime, a quien se lo han preguntado incontables veces.

En su exterior el Coliseum es un inmueble más que está cerca de paseo de la reforma, pero para ofrecerle a su público consumidor la privacidad y seguridad que ellos buscan es completamente normal a cualquier edificio de por ahí, no anuncia nada, sólo puede ver las enormes puertas de madera, custodiadas por cuatro hombres que, a pesar del frío permanecen a fuera esperando a que lleguen las parejas, quienes incluso hacen reservación para ingresar al lugar.

El Coliseum por dentro es luminoso con cierta cantidad de lujos¬; cuenta con habitaciones para privados donde Xime ha pasado el mejor trío de su vida. “Conocí a una niñita, que vaya que sabía mover la lengua, mientras yo estaba acostada en esos sillones blancos, solo podía ver la lámpara que estaba sobre mí, hasta que apareció mi esposo con su miembro tan duro como una tutsi-pop a la que quería llegar a su centro chicloso”.

Víctor se inicia en este ambiente a través de cumplir una fantasía con una de sus amigas, un trío de dos mujeres un hombre. Él buscó a la segunda chica que participaría en el acto sexual, pero su compañera que contempló no era muy compatible con la que propuso la aventura.

Víctor se lo comentó a un amigo y este le mencionó los clubs swinger, lugar en dónde contactaron a la chica, pero como toda primera experiencia, no regresaron con lo que imaginaron, esta es la historia:

“Llegamos al Coliseum, con la idea de encontrar una chica a la cuál le pareciéramos atractivos, claro que también ella debía ser bonita. Llegamos a la recepción y como éramos primerizos nos dieron el recorrido para conocer el lugar, después nos llevaron a la sala común donde se dan los intercambios, las pláticas y lo shows que van desde las go’go dancers hasta uno que muestra sexo explícito en vivo. Imagínate que, bajas una escaleras y como si fuera una pasarela, todos te ponen la mirada encima, eso te pone nervioso y te hace sentir deseado.

“El lugar tiene una mecánica que funciona para facilitar el encuentro con similares, son pulseras diferenciadas por colores. Hay una amarilla que significa que la pareja asiste pero no busca nada; la verde indica que a la mujer le gusta estar también con una fémina, se le denomina niña con niña; la roja es para las parejas swingers más experimentadas; y la azul es para los principiantes que buscan algo más tranquilo, la que utilizamos en aquella ocasión, a estos se les conoce como soft swingers.

“Llevando la pulsera azul, casi no se te acercan y aprovechamos para buscar a la jovencita que haría con nosotros la fantasía de todo hombre. Un poco aburridos de la sala de estar nos movimos por la sala lounge donde se encontraba un billar, un tubo y una proyección, al fondo de la habitación, de una película porno-erótica, creo que no fue la mejor opción pero sirvió para darnos cuenta que donde debíamos buscar era el cuarto oscuro.

“En el cuarto oscuro estuvimos un buen rato, nos aburrimos de buscar a la chica y pues mejor cogimos ahí dentro, tal vez imitando lo que los demás hacían, cuando empezamos a tener sexo, basto un momento para que las chicas llegaran, no les preocupaba nada, mi compañera y yo rompimos muchos límites, como iba ella a imaginar estar con tres mujeres, cuando solo íbamos con la idea de una.

“Dentro te das cuenta que el momento es el que importa, haces lo que quieres, nadie te forza, no obligas a nadie, queda la experiencia esa que te erotizará, yo por ejemplo, me siento como un adolescente, cuando estoy con mi pareja, no solo quiero acostarme con ella, le quiero dar una revolcada, o sea que los dos lo vivamos al máximo”.

Fantasías Motel

Fantasías Motel es una página de citas que frecuenta la comunidad swinger, pues está especializada en este ambiente, ahí se crea un perfil donde se colocará si se es hombre, mujer, travesti, pareja de féminas o de varones.

La página tiene como finalidad mejorar la facilidad de encontrar swingers. En el perfil creado se coloca una breve descripción donde se indica lo que tú estás buscando. Además tiene un apartado donde se crean eventos; se invitan a los amigos del medio, a fiestas en casas, hoteles o un viaje a algún estado de la república.

Otra forma de contactar es por correo pero tienes que esperar a que te respondan. Se utiliza el servidor de Yahoo! por la ventaja de los grupos que proporciona, dentro encontrarás varios anuncios que permiten elegir la fiesta acorde a los gustos de las personas.

Dentro de la página de Fantasías Motel se mencionó una fiesta que organizaba Gangbang Rubí en un hotel de la colonia Doctores, conocido con el nombre de Senador. El inmueble es famoso por la comunidad swinger. Dentro del edificio, en la sala de estar, los que acuden a la fiesta esperan al anfitrión o la anfitriona, que previamente contactaron. Gangbang Rubí aparece y saluda a los invitados, parece que todos se conocen ya.

Las citas pueden variar desde las diez en punto de la noche, o más tarde, dependiendo del anfitrión. La calle fuera del Hotel Senador está vacía. Se pueden ver taxis esperando afuera con las intermitente prendidas esperando a su variada clientela, desde una pareja que desea echar pasión, una dama con el oficio más viejo, o una pareja swinger.

La fiesta comienza y los invitados avanzan a la recepción, ella les pide que cooperen con la renta de la habitación precio que oscila entre los 450 y 600 pesos por individuo, el personal está acostumbrado a estas prácticas del viernes en la noche, por lo que incluso apartan las suits para los clientes frecuentes como Gangbang Rubí.

No sólo hay una fiesta dentro del hotel, hay varias y la música suena en su exterior, mientras, dentro del establecimiento se encuentran las parejas listas para realizar sus actividades, como invitados llevan el alcohol, las botanas e incluso un pastel para amenizar la reunión.

Rubí es una mujer de unos cuarenta años. Su cuerpo no puede negar los estragos de la edad sin embargo aún está firme en muchos aspectos, tanto que se da el lujo de no usar ropa interior y cargar un traje de piel sintética demasiado ajustado. Se acerca a la recepción, arregla unos problemas que al parecer había, solucionando todo, llama a las parejas reunidas, en suma hay unas ocho.

“Ahora toca el disfrutar la fiesta- dice muy animosa- las mujeres vámonos por el elevador, los hombre por las escaleras, a hacer ejercicio”, completa su frase mientras suben al cuarto piso, donde está la afamada 425, ya conocida por los invitados.

Los pasillos de un color crema van guiando al grupo de mujeres quienes visten la menor cantidad de prendas posibles, todas a excepción de una son mayores de 30 años. Hablan de como lograron que sus hijos no se percataran de su ausencia, ocultarle a los niños el donde se encontraban, había sido fácil para los que tenían menos de cinco, pero no había sido tan sencillo para los que pasaban de diez.

Las damas que llegaban a lugar se olvidaban de su vida anterior, ya no eran madres, ni esposas, era mujeres deseosas de sexo. Cuando entraron en la habitación acomodaron las camas, las mesas y los burós para que todo estuviera a la perfección. Gangbang Rubí hace un grito de guerra: ¡Chicas a divertirnos!

La fama que Gangbang Rubí tiene en fantasías motel se debe en gran medida a las fiestas que hace en el Hotel Senador, donde realiza juegos eróticos como; cómprame ésta, que consiste en una subasta, tanto de mujeres como de hombres con dinero falso, ese que trae a los conejitos y que lo puede encontrar en el turista mundial; póquer de prendas, es la dinámica de las cartas, pero se apuestan prendas a la hora de perder.

Hay otra actividad que entra en la categoría de juegos, ésta consiste en bailar sensualmente, a alguien que no sea tu pareja, esto con la finalidad de crear la atracción a otra persona para realizar el cambio.

El ambiente de la habitación poco a poco empieza a tornarse cálido, comienza el deseo entre ellos. Las parejas se están besando, las mujeres empiezan a tocarse entre ellas. Los hombres empiezan a desvestir a las féminas, empiezo a notar que la pasión domina más que la prevención, nadie se ha puesto condón.



La libertad no está garantizada

Se realizaron censos de opinión en las zonas cercanas a los clubes swingers, siendo éstas, la colonia Condesa, la Zona Rosa y la Nápoles. De cada una de las anteriores se entrevistaron un total de 20 personas.

En el censo de opinión, de los 20 encuestados, 16 creen que las prácticas swingers son un foco de riesgo para contraer enfermedades venéreas, seis de los mismos que respondieron afirmativo a esto realizarían la práctica a pesar del riesgo que corren de contraer una enfermedad. Las razones por las cuales harían el intercambio de pareja son: diversión, innovación, experimentar algo nuevo, curiosidad, salir de la rutina, entre otras.

El médico internista Marcos Díaz Alcántara del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) dice que las prácticas swinger son un foco de infección de enfermedades venéreas como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). En México, según el Consejo Nacional para la prevención y control de SIDA (CONASIDA), tres de cada mil personas adultas podrían ser portadoras del Virus de Inmunodeficiencia Humana.

Según datos del CONASIDA, México ocupa el lugar 77 a nivel mundial y 23 en el continente americano y El Caribe respecto a personas enfermas de VIH/SIDA. “Las prácticas sexuales deben ser seguras y con responsabilidad, para evitar contraer enfermedades recordando que todo método de protección tiene un margen de error” dice el egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“No puedes decirle a las personas que no lo hagan, pues ellos son libres con su vida sexual, solo tenemos la obligación de decir las consecuencias de los actos e intentar frenar o parar el crecimiento de esta enfermedad.” Dice Marcos Díaz con respecto a las normas que regulan éstas prácticas en los diferentes establecimientos.

El médico internista comenta sobre la mediación que se debería hacer respecto a los lugares en dónde se ejercen estas prácticas. “Las normas sanitarias no son las adecuadas para hoteles y moteles de paso, que por una cantidad extra de dinero se pueden hacer de la vista gorda”.

Los hoteles y moteles no son normados precisamente para regular las prácticas sexuales en números exponenciales, por lo mismo en lugares como el Hotel Senador ubicado en la colonia Doctores de la ciudad de México, conocido por las fiestas swinger que se celebran ahí, se tachan como un foco de infección.

De acuerdo con el artículo nueve de la Constitución de los Estado Unidos Mexicanos, no se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito. Entonces si no se es prohibido, ¿cómo se establece o qué norma estos establecimientos?

La hija del dueño del Coliseum, dijo que las normas que rigen al club son las mismas que actúan sobre los antros. Sin embargo, la Ley de establecimientos mercantiles del Distrito Federal dice en su artículo 11 apartado V que “el lenocinio, pornografía, prostitución, consumo y tráfico de drogas, delitos contra la salud, corrupción de menores, turismo sexual, trata de personas con fines de explotación sexual” están prohibidos.

En el apartado nueve de la misma ley dice: “La celebración de relaciones sexuales que se presenten como espectáculo en el interior de los establecimientos mercantiles”. Esto contrasta con el show principal que muestra el Coliseum, pues la presentación estelar de los viernes es sexo explícito.

La comunidad swinger está consciente que su libertad no está garantizada, pues la privacidad que ellos buscan tiene una razón, la ilegalidad de los establecimientos como los clubes. Estos lugares están normados y las parejas viven sus fantasías siendo ilegales.

Familia, swingers y pareja

Las enfermedades venéreas no son las únicas que se generan en el ambiente swinger, también hay psicológicas, que van desde la adicción a la práctica o a las emociones de la persona.

El psicólogo del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt Francisco Fernández Romero asegura que es un riesgo que se sigan practicando relaciones sexuales sin consentimiento de causa en lugares como los hoteles en donde, por lo menos una infección segura puedes adquirir.

Además afirma que muchas veces, el intercambio de parejas se da por una fractura de la relación, así que surge como una palanca para salvar el matrimonio. También asegura que se puede hacer adicto a cualquier cosa incluyendo las prácticas sexuales en el ambiente swinger, para evitar los distanciamientos de pareja.

Francisco Fernández tiene una diplomado en sexología, dice que estas prácticas surgen de la necesidad de erotizar al cuerpo. “El humano es un ser altamente sexual, tiene experiencias por mero placer, los swingers lo hacen por eso, pero detrás tienen la búsqueda de algo nuevo, sin perder lo que tienen, con eso explico que la emoción de estar faltando a las normas, el deseo de lo prohibido, de pensar que estás perdiendo a tu pareja, les llena de placer, uno que crea adicción, como la adrenalina”.

De acuerdo con esto, el candidato a doctor Leonardo Olivos Santolyo, investigador de género, indica que los swingers es un grupo de moda, pues no hay una pelea de ellos contra la sociedad que los reprime, respecto a lo anterior, el profesor de tiempo completo explica que ésta represión está normada por los prejuicios sociales que ha implementado la iglesia católica, como el mandamiento que no cometerás adulterio.

La familia es el núcleo principal de la sociedad, como bien lo dice la iglesia, los cambios en ella afectan directamente a la sociedad, por lo tanto cuando se refiere a ésta unidad primordial no solo afecta al matrimonio, sino a cercanos. Lo anterior se afirma con Omar, un auditor que también es swinger.

Omar y su esposa llevan cuatro años de matrimonio y un año siendo swingers, ellos iniciaron la práctica por curiosidad y les gustó, en dos ocasiones fueron encuentros por internet, en otro el Coliseum fue el lugar donde se encontraron, ellos han pensado en tener un hijo, pero lo quieren hacer después, porque ambos afirman que la familia es sagrada y que, después dejarían de ser swingers, para dedicarse de lleno a ser padres.

Ambos tienen 32 años y ellos están conscientes de que no siempre podrán disfrutar de la sexualidad como lo hacen ahora. “Pues mira, uno envejece y se cuida lo que se puede, no quieres contraer enfermedades por respeto a tu pareja, así que nosotros no hacemos nada sin condon”.

Al contrario de lo que se pudiera creer los swingers son muy cuidadosos con su salud sexual, las razones son diversas, unos indican que son porque tienen que proteger a su pareja, como Omar; mientras que Víctor lo hace por miedo a contraer una, que arruine su vida; Xime se protege porque ella quiere disfrutar al máximo su sexualidad y no lo puede hacer con una enfermedad.

La protección está en ellos, tal vez la regla del respeto influye mucho en la decisión que toman ellos respecto al cuidado sexual. La mayoría de los swingers son una pareja, se cuidan y ven por la otra, hay casos en donde no funciona como en las relaciones normales pero ellos encuentra el cómo quieren vivir.

La doctora e investigadora de género y etnología Ana María Salazar afirma que la comunidad swinger viene de la libertad que se dio entre los 60-70. “No es un grupo cultural, por lo tanto es un grupo que emerge de la diversidad sexual y no se logra conformar, queda como un grupo de moda”.

La discreción que pelea la comunidad swinger es explicada por la doctora, diciendo que no es una práctica colectiva, que es un hecho que está sucediendo en algunos sectores de la población, que reciben una represión sexual.

La comunidad swinger vive atrapado entre la represión de la sociedad, en la ilegalidad de los establecimientos, no pelean por una liberación, sino que adaptan a su vida lo clandestino, la práctica está reforzada por la sensación de romper las reglas, tanto hombres como mujeres desean sentir la pasión, lo ven como un objeto sexual.

Es cuestión de tiempo para ver si la práctica swinger termina como otra moda más y renovándose en determinados tiempos, o se seguirán ocultando de la sociedad y permanecerán como un grupo cultural que propone una nueva forma de vida.

Imágenes: Internet. Foto: Imagen publicitaria de la cinta argentina Dos más Dos (2012).



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