martes, 22 de enero de 2013

MANUEL MEJIDO: HOMBRE PREDESTINADO AL PERIODISMO

Por María Cristina Hernández Páez

México (Aunam). En la Ciudad de México, en Avenida De las Fuentes, del Pedregal de San Ángel, dentro de una casa blanca con puerta enrejada color café y visiblemente amplia; vive un hombre alto, delgado; de tez clara, cuya pasión desde muy joven ha sido el periodismo así como todas las satisfacciones y beneficios que emanan de esta profesión. Es el reconocido periodista Manuel Mejido.

Sus ojos sagaces, ávidos de cualquier tipo de información que pueda convertirse en noticia, reflejan la gran experiencia y trayectoria periodística acumuladas a lo largo de su vida.

Un periodista dispuesto a relatar sus anécdotas, desde los inicios de un arduo trabajo que dio frutos a través de los años con los múltiples reportajes hechos para el periódico Excélsior, a donde llegó siguiendo los pasos de su maestro y amigo Carlos Denegri.

Su mayor interés es que su nombre sea reconocido por haber conseguido entrevistas que nadie obtuvo, estando en los mejores lugares, en los momentos precisos y con grandes personajes tales como: Jean Paul Sartre, Dwight Eisenhower, Pablo Picasso, Alexander Kerensky, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, entre otras muchas celebridades que han formado no sólo parte de su historia personal, sino de la Historia Mundial.

Como corresponsal de Excélsior, logró lo inimaginable para esa época: entrevistar a Nikita Jrushchov, presidente de la entonces Unión Soviética en un momento de gran expectación mundial. Este sería sólo el inicio de la amplia trayectoria profesional en la vida de Manuel Mejido

En su casa hay diversas pinturas, las cuales contrastan con los muebles y cuadros que adornan la sala, sobresalen dos retratos hechos a lápiz colgados en un pilar que son del señor Mejido y de su señora esposa.

Su primer acercamiento al Periodismo

Estudió la carrera de Químico Metalúrgico ya que en ese entonces no existía la de Periodismo, pero su objetivo y pasión era escribir, desde sus inicios en la Universidad.

Su primer acercamiento al periodismo fue en el semanario dominical Claridades, especializado en temas taurinos. Después llegó a Excélsior y desde entonces podría decirse que empezó su verdadera labor periodística, la cual ha durado más de 50 años. Ha reseñado acontecimientos que al paso del tiempo se han convertido en datos y hechos históricos.

“En Excélsior era libre como un pájaro”

Al preguntarle sobre su desarrollo como reportero, cambia su semblante de la tranquilidad a la emoción pues el periodista considera su estancia en Excélsior como la mejor experiencia de su vida pues durante ese tiempo pudo recorrer todo el mundo. “En el periódico no había reticencias pues si acudía a un lugar y se encontraba con otra noticia nadie le impedía seguir esa línea, al contrario, era un periódico que no se ha vuelto a dar.”

En el mismo había una evidente rivalidad, lo que no sucedía en los demás diarios del país sino dentro del mismo periódico. “La única competencia que había en Excélsior era internamente con los demás reporteros, no nos peleábamos por la noticia sino por hacer el mejor trabajo.”

“Lo que siempre quise y lo que más me gustó fue ser reportero. Para mí en el periodismo hay dos puestos clave: reportero y director, nada más, los de en medio son burócratas del periodismo”. En Excélsior pudo desarrollarse como reportero y no sólo en México sino en el resto del mundo.

¡Golpe de Estado en Chile!

Conmovido, recuerda la entrevista que le hizo a doña Hortensia Bussi, viuda de Salvador Allende cuando venía de enterrar a su marido, por este trabajo periodístico la Agencia de Noticias Associated Press (AP) le ofreció cincuenta mil dólares, cantidad tentadora, a lo cual Mejido se negó diciendo: “No, es de Excélsior” Fue exclusiva en todo el mundo pero pasó primero por Excélsior.

Esta fue la noticia que le dio reconocimiento mundial pues fue el único reportero que transmitió lo ocurrido en tiempo y lugar. El testimonio de esta experiencia está plasmado en su libro Esto Pasó en Chile. La información del golpe de Estado fue valiosísima pues Manuel Mejido fue el único mexicano en dar un reporte detallado de la situación que vivía aquél país.

Con la Máquina al Hombro

Sus libros se encuentran en las universidades más importantes de América y Europa. Uno de los más exitosos que ha escrito es México Amargo pues en él reflejaba la realidad de ese entonces y más aún, la actual. Dentro de sus diversas publicaciones se encuentran además Esto Pasó en Chile y Los Amos del Petróleo.

El autor relata que hace algunos años el ex candidato a la presidencia de la República por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y maestro universitario Francisco Labastida Ochoa, le pidió actualizar el libro México Amargo añadiéndole al título 30 años después dado que él lo utilizaba como libro de texto en sus clases, y ambos coincidieron en que el título acorde a la situación actual seria “México Más Amargo”.

Recientemente escribió el libro Con la Máquina al Hombro, a idea y sugerencia de su hijo, en el cual asegura se refleja más de su personalidad y de su trabajo como reportero.

Afirma el licenciado Héctor Bastida (su asistente personal), que con el libro se busca dar testimonio histórico además de una aportación para los universitarios, dejar parte de su vida, sus experiencias y no como un manual. Fue un trabajo tripartita incluyendo al autor, a su hijo y al licenciado Bastida.

El Maestro Manuel Mejido

El licenciado Héctor Bastida colabora con él apoyándolo en la redacción de sus notas y en la organización de diversos eventos. Lo define como “más que un maestro, ha sido un guía, me ha transmitido la enseñanza de su maestro Denegri. No es una persona egoísta con su conocimiento, al contrario es alguien muy abierto, él va mucho más allá porque me orienta.”

Desde hace 14 años comenzó a colaborar con él, primero como productor de radio y después como reportero en su columna y asegura que en todos esos años no ha habido un día en que se vaya sin una enseñanza. Afirma que el señor Mejido se sigue cultivando porque aun actualmente no deja de leer, de ver la televisión, de ir al cine, con lo cual mantiene activa su privilegiada memoria.

“Nunca se debe sacrificar a la familia por la mejor de las noticias”

Afortunadamente sus relaciones personales y familiares no se vieron afectadas a pesar de los largos periodos que pasaba fuera de casa. “Quise mucho al periodismo pero nunca se debe sacrificar a la familia por la mejor de las noticias, es un absurdo, es contra natura. Lo mejor que tiene el ser humano es su familia.”

Su esposa, la señora Estela Hernández ha estado con él en los momentos más importantes de su vida y trayectoria profesional, como el golpe de Estado en Chile. Manuel Mejido estaba mucho tiempo ausente de su casa, por lo que el periódico le autorizaba y pagaba los viajes con ella.

En el libro Con la Máquina al Hombro relata que fue ella quien le acompañó en la mayor parte de sus entrevistas, haciéndole partícipe tanto de su vida personal como de su desarrollo profesional.

La Amistad con Carlos Denegri

“Carlos Denegri fue mi gran amigo y maestro, era un hombre de una grandeza enorme como reportero. Provocando en los demás odios por ser el mejor en ese entonces, esos odios los heredé yo también y bien heredados. También heredé a los grandes amigos de Carlos y sus conocimientos de cómo hacer las cosas y hacerlas bien hechas.”

En Con la Máquina al Hombro, relata también cómo conoció a Denegri: en sus oficinas de Reforma 456 al solicitarle una entrevista por parte del semanario dominical Claridades, a la cuál accedió el periodista pero la verdadera razón era hacerle la petición a Carlos Denegri para que fuera su maestro en la profesión periodística, pues afirmaba que sabía todo a medias: cabecear, escribir.

Le concedió una cita al día siguiente para darle un boleto de avión con destino a Ciudad Juárez. Este viaje fue el primero de muchos que hizo al lado de su amigo y sobre todo en calidad de reportero pues aprendió así todos los secretos de esta profesión, trabajando uno al lado del otro.

Las Satisfacciones de un Reportero

Afirma que el periodista debe ser un hombre de su tiempo, sin pretender vivir en el pasado ni saber lo que pasará en el futuro. Los beneficios que tiene un reportero son el estar en varios lugares, tener una amplia visión del mundo, conocer el modo de vida, las costumbres de otras culturas y otros países, que son totalmente ajenas a nuestra civilización.

Pensativo, recuerda su estancia en los países árabes y dice que es como estar en otro mundo y en otro siglo pues a pesar de la enorme riqueza que poseen, proveniente del petróleo, esta región, vive en un estupor que le impide situarse en el tiempo y lugar actual.

Lugares Memorables y Personajes Trascendentales

De los lugares que ha visitado en su amplia trayectoria periodística, el que más le ha gustado es Italia, ahí admiró las obras de Botticelli y Miguel Ángel, los grandes artistas en Florencia y en Venecia de lo cual quedó maravillado pues “a donde voltee uno, hay arte”.

Ha entrevistado a diversos personajes, y varios le dejaron grandes aprendizajes, como Pablo Picasso, Pablo Neruda, Nikita Jrushchov, Aleksandr Kerensky, este último, dice: “quien por cierto fue un personaje olvidado por la historia pues fue quien derrotó a los zares” y al entrevistarlos, Manuel Mejido ha formado parte también de la historia personal no sólo de ellos sino de los diferentes países en los cuales ha estado. Algunos de los entrevistados fueron elegidos y otros, afirma, aparecieron en su camino.

Siguiendo sus pasos

Sus tres hijas Estela, Luisa y Marisol estudiaron la carrera de Comunicación. Su hija Luisa radica en Cuernavaca y es quien está igualando los pasos de su padre pues está inmersa en las nuevas tecnologías y en el internet haciendo un trabajo completo y arduo.

Manuel Mejido hijo, comenta que de niño le fue un poco complicado entender por qué su papá viajaba tanto ya que cuando veía a los papás de sus amigos llegar por la noche y estar los fines de semana con ellos, a diferencia de el, pero todo cambiaba cuando su padre iba por él a la salida de la escuela, privilegio del cual no gozaban sus compañeros.

“Como padre, es una persona que nos inculcó que sólo el estudio nos garantiza una vida mejor, nos enseñó a leer y a tener una cultura general amplia pero sobre todo, que la justicia es un asunto que debemos defender y exigir”, añadió.

Una anécdota digna de compartir y con la cual se sintió aún más orgulloso de su padre es la relacionada con el auto Citroen que pintó Picasso en la entrevista hecha por su progenitor.

“Mientras estuve en España, hace unos cinco o seis años, oí que la marca Citröen sacaba una línea llamada Picasso, en homenaje al pintor. Entonces recordé que el pintor había plasmado Las guirnaldas de la paz en un auto décadas atrás, durante la entrevista realizada por mi padre. Contacté a la revista “El País”, narré la anécdota, que les pareció interesante y entrevistaron a mi papá. El artículo causó tal impacto que de ahí surgió una pesquisa por el auto de Picasso.”

“Mis Ratos Libres son para mis nietos”

“Antes era un buen lector, leía mucho ahora sigo leyendo es un pasatiempo de lo mejor que hay y mis ratos libres son para mis nietos. La vida va cambiando porque no es estática, es dinámica y lo que hace veinte o treinta años cubría con lecturas o reuniones, ahora lo cubro con mis nietos.” Sus autores favoritos son los clásicos: Dostoievsky, Tolstoi, Cervantes, Calderón de la Barca, y de los escritores contemporáneos Mario Vargas Llosa.

¿Qué le falta por hacer a Manuel Mejido?

Le gustaría desarrollar un compendio de las entrevistas que ha hecho a tantos personajes históricos que han formado parte de su vida personal y de su trayectoria periodística pues asegura que “en el libro Con la Máquina al Hombro no caben todas las historias que me han contado.” Pero por ahora, prefiere pasar todo el tiempo que tiene con sus hijos y nietos.

De ser posible, realizaría dos viajes: uno como el que hizo el tuerto Orellana que actualmente se haría con cruceros turísticos por el Amazonas, y también dar la vuelta por el cabo de Hornos de Punta Arenas, de Chile a la Patagonia.

En el epílogo del libro Con la Máquina al Hombro, Manuel Mejido precisa: “Como reportero, nunca creí en la suerte, sino en el trabajo, la dedicación, la perseverancia y la imaginación para obtener las noticias o salir airoso en las guerras, guerrillas y conflictos armados. Sin embargo, insisto que reportero sin suerte, sólo llega a portero.”

Pero al contrario de éstas líneas, la suerte ha estado siempre del lado de Manuel Mejido pues así ha consolidado su excelsa carrera, la que lo ha recompensado logrando hacer entrevistas a grandes personajes, su estancia en lugares y momentos representativos para lograr ocho columnas en uno de los diarios más importantes que ha tenido México y en el cual heredo al periodismo los lineamientos a seguir.







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