lunes, 10 de septiembre de 2012

REALIZA JURÍDICAS EL TERCER CONGRESO A LA CREATIVIDAD Y LIBERTAD EN INTERNET

  • La mayoría de los autores no consagrados perciben solo un 10 por ciento de la venta de sus trabajos: Rafael Pérez Miranda
  • No hay necesidad de firmar el ACTA, nuestras leyes actualmente están ajustadas a los estándares internacionales: Abraham Alegría

Por Guillermo Domínguez
México (Aunam). El Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM realizó el Tercer Congreso a la creatividad y Libertad en Internet con el apoyo de los expertos en propiedad intelectual Antonio Mejía Haro, Abraham Alegría Martínez, Rafael Julio Pérez Miranda, Noé Canché Rodríguez, Adán Reséndiz Serrano y Manuel Becerra Ramírez.

Rafael Pérez explicó la tendencia de las instituciones de desvirtuar el concepto que se tiende de propiedad intelectual; donde la norma jurídica actual busca la protección comercial de obras con propietario, pero sin autor. “La mayoría de los autores no consagrados perciben solo un 10 por ciento de la venta de sus trabajos”.

Apuntó que la creación de esta ley originalmente estaba pensada para estimular al autor para la creación de nuevos contenidos, pero que esta se ha regido por las condiciones establecidas por el mercado; lo que ha traído como consecuencia que un 90 por ciento de la población no pueda acceder a estos contenidos.

Adán Reséndiz realizó un análisis a los requisitos del acuerdo en contra de la falsificación. “Hay muchos intereses en juego” y una forma de instituirlos es por medio de tratados internacionales entre dos o más Estados soberanos.

Puntualizó que estos acuerdos solo pueden ser realizados por el titular del poder ejecutivo, pero deben ser ratificados por el senado; sin embargo, con la firma de la ley Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA) por parte del presidente no hubo tal aprobación de la Cámara. Un hecho de pocos precedentes en la esfera jurídica.

Manuel Becerra continuó con la idea al prestar principal atención a la forma en que el ejecutivo dio su conformidad al tratado y manifestó que en un marco legal como el nacional no se puede afianzar una decisión de esa índole sin el apoyo de los senadores.

Abraham Alegría afirmó que no es necesaria la inclusión de México en modelos legales como el ACTA, esto debido a que “nuestras leyes actualmente están ajustadas a los estándares internacionales y se han actualizado para tratar estos temas” con organismos nacionales como el IMPI (Instituo Mexicano de la Propiedad Industrial).

Los problemas con esta norma son dos: con el artículo número 7 de esta que recae en una serie de “obras mal traducidas” y con el hecho de que la legislación de este instrumento jurídico puede entrar en severas contradicciones con la que rige actualmente al país, subrayó el académico.

Por su parte, Noé Canché habló de la propiedad industrial desde la perspectiva del autor y lamentó que “el valor estético esté abandonado” para dar mayor prioridad al aprovechamiento comercial por parte de empresas que participan en el mercado que dejan al creador en una posición desigual.

Declaró que la presencia del Internet en la vida actual es una “realidad nos está rebasando”. Recalcó la importancia que han tenido las redes sociales como transmisoras de mensajes en movimientos civiles.

A su vez, los académicos coincidieron en que la regulación de este tipo de temas aporta un marco de seguridad y combaten situaciones como la pornografía infantil; sin embargo, es todavía perfectible.

Dentro de las medidas que propusieron para dar justicia y legitimidad a los procesos que involucren a la propiedad intelectual destacaron:

La conservación de la legislación actual o, en su defecto, una revisión al ACTA para llegar a acuerdos entre quienes piensan que es muy floja o rígida para la aplicación de sanciones; la creación de medidas que permitan el acceso a productos culturales y científicos; una mejor comunicación entre la población y el Estado con el fin de tomar en cuenta la voluntad civil ante los acuerdos internacionales.






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