viernes, 27 de enero de 2012

DE VAGÓN EN VAGÓN


Por César Fuentes
México (Aunam). No tienen buena fama, muchos de los 4.5 millones de pasajeros diariamente transportados en el Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) se quejan de ellos, de sus estruendosas bocinas con música a todo volumen, de obstruir el paso con sus mochilas o bolsas, de sus gritos anunciando sus productos, de su mala imagen y de muchas cosas más.

Las autoridades han intentado – o al menos eso dicen- poner fin a este problema, nada nuevo por cierto. A ellos parece no importarles mucho. No hay día en que no se les vea recorriendo el metro de la Ciudad de México, de andén en andén, de vagón en vagón.

Empieza el día

Son las ocho de la mañana en la Estación Pantitlán de la línea uno, o línea rosa como se le conoce mejor. Alrededor de diez personas, entre las que se cuentan de igual manera mujeres y hombres, se reúnen en el andén central, debajo de la escalera. Todos, sin excepción traen una mochila, de distinto color pero con una característica similar: una bocina adaptada. A ésta, conectan un reproductor de discos compactos, un DVD portátil e incluso su teléfono celular. De bolsas, en su mayoría de color negro, sacan discos compactos que uno a uno van metiendo en pequeñas bolsas transparentes de plástico. Se acerca el tren; empieza la acción; en perfecto orden van ocupando cada vagón.

Ya dentro pareciera, si no por la luz en demasía, que uno en vez de ir viajando en metro acaba de meterse a un antro o a una cantina. El “Pinky”, uno de los tantos “vagoneros”, como se le conoce a quienes venden dentro de los vagones del Metro, le da play a su discman, y las mejores salsas de ayer y hoy empiezan a sonar a todo volumen. “Llévelo, llévelo, diez pesos le vale diez pesos le cuesta, 130 grandes éxitos con lo mejor de la salsa”, grita, tratando de convencer a la gente. “No acabé la secu, andaba en el desmadre y mi jefa me dijo que me pusiera a chingarle”, dice el “Pinky”, quien prefiere no dar su nombre porque le gusta más su apodo. Tiene 16 años y vive en la Colonia La Perla, en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México y afirma que no es pecado andar de vagonero.

Y en efecto, su actividad no constituye pecado ni delito alguno, pero sí una falta administrativa. De acuerdo con el anuncio emitido (publicado en el Diario Oficial de la Federación) por la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, el 6 de enero de 1993, las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo deben utilizarse exclusivamente para el transporte seguro y eficiente de pasajeros, prohibiendo el comercio informal en las instalaciones. Así mismo, la ley de cultura cívica del Distrito Federal, en su artículo 24, fracción tercera, señala que es una infracción producir o causar ruidos, por cualquier medio, que notoriamente atenten contra la tranquilidad o la salud de las personas.

Sin embago, al “Pinky” no le quedó otra opción, en las fábricas no le dan trabajo por ser menor de edad y de algún lado tiene que sacar dinero. “Trabajé con un tío que es albañil pero era mucha chinga y a veces no me pagaba, un compa me conectó en este bisnes (negocio). Está chido, malo que anduviera robándole a la gente. Tuve que pagar como dos mil varos pa´entrar pero ni pedo, aquí ando. No me quejo, a veces está jodido pero también a veces me voy rayado, mínimo saco pa` garrearme (vestirse).” Trae un pantalón de mezclilla, corte entubado, arremangado arriba de los tobillos; lo cual permite ver bien unos tenis Nike negros; con la paloma de la marca en color rojo, lleva gorra y una playera de tirantes, la cual deja al descubierto un tatuaje de la Santa Muerte en su brazo izquierdo. “No todo lo que saco es pa´ mí. Tengo que pagar la cuota, darle gasto a la jefa y volver a surtir la merca, hay que darle vueltas”.

Antes y ahora

No se puede establecer una fecha precisa para el surgimiento del ambulantaje en este medio de transporte, los permisos para esta actividad “fueron una dádiva de los priístas cuando empezó el metro, entonces se dieron estas concesiones”, según dijo, en una entrevista para el diario El Universal, (19 de julio de 2009) Javier González Garza, actual diputado y ex director del Sistema de Transporte Colectivo. Hoy día, el problema es mayúsculo e incontrolable para las autoridades.

Según cifras oficiales del STC, el número de comerciantes ambulantes del Metro es de dos mil 868, de las cuales, mil 266 son mujeres y mil 590 hombres, quienes principalmente ejercen su trabajo en la Línea 2, la cual corre de Cuatro Caminos a Taxqueña, seguida por la Línea 1, que va de Observatorio a Pantitlán; aunque la realidad muestra que esta cantidad puede ser hasta tres veces mayor. Y es que ante la falta de control por parte de las autoridades es difícil establecer cifras exactas.

Negocio redondo

Los vagoneros se encuentran bien organizados, para ser parte del negocio hay que afiliarse a una de las 15 asociaciones que lo controlan. Para ingresar se paga una primera cuota que oscila entre los 600 y los 4 mil pesos, dependiendo la línea del metro en la que se quiera laborar. Pero ésta no es la única inversión, aparte se tiene que adquirir la mercancía, por lo regular en calles del Centro Histórico como en la Del Carmen, o bien en Tepito, Lagunilla o la Merced. Para quienes venden discos o dvds, tienen que adquirir su mochila con bocina adaptada, que se vende en la calle Republica de El Salvador o en calle Del Carmen. Ya estando dentro tienen que pagar semanalmente una cuota para tener derecho a vender sus productos.

Una investigación de El Universal (19 de julio de 2009) revela los nombres de las principales organizaciones de ambulantes del metro, así como sus líderes: Consejo Asesor de Organizaciones Sociales, Daniel Díaz Rodríguez, Ángeles Metropolitanos, Amanda Sacasa Flores, Asociación Mexicana por el Trato Humano, Social, Material, Cultural de los Invidentes y Débiles Visuales, Pedro Ariel Ortega Álvarez, Organización Metropolitana de Vendedores Ambulantes A.C. Línea Tres Tramo Sur, Guillermo Mendoza Jiménez, Unión de Fuerza de Comerciantes y Vagoneros, A.C. , Juan Carlos Cárdenas Díaz, Unión de Vendedores Ambulantes del Metro Constitución 1917, Vagoneros y Pasilleros de Puestos Fijos y Semifijos, A.C, Martín Cruz Mariano, Cirilo Cruz Contreras, Alejandro Pérez Marín, Eduardo Zavala Caballero y Juan Manuel Castellanos Martínez, Frente Nacional de Comercio Informal, Rufino Meneses Pacheco, Coordinadora por la Regulación y Ordenamiento del Comercio Informal del Metro, A.C y Unión Independiente para el Cambio del Comercio del Metro, A.C. , Martín Gutiérrez Reyes y Fermín Arroyo Daniel, Unión de Vendedores Independientes Martín Carrera-Rosario, José Cipriano, Jerónimo Bartolo, Roberto Sánchez y Marco Antonio Juan Ramos, Unión Única Independiente de Vendedores del Metro, A.C. , Francisco Javier Rodríguez Sánchez, Organización 17 de julio A.C.: José Julio Pérez Ruiz, Organización 19 de Agosto, Fernando Velásquez Nava, Asociación Civil de Vagoneros, Comerciantes del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Rafael Miguel Cruz y Mauricio Miguel Cruz y Conadep, A.C., José Luís Díaz Ramírez.


Por su parte, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) tiene identificados a 16 líderes de ambulantes que controlan a más de 42 mil comerciantes, entre ellos los del STC. La misma Procuraduría reveló que cada ambulante paga entre 100 y 150 pesos diariamente por concepto de cuotas. Esto significa que tan sólo en un día estas personas obtienen entre 4 millones 200 mil y 6 millones 300 mil pesos.

Los líderes son: Alejandro Casabal Flores, alias “El Tuercas” (detenido en 2009); quien está relacionado con cuatro averiguaciones previas y controla más de 400 ambulantes en 13 estaciones de la línea 1 y 9 del Transporte Colectivo Metro, Jorge Luís López Linares, alias el “Archi", relacionado con tres averiguaciones previas; dirige alrededor de 200 ambulantes. Otro involucrado es Javier Ramírez Becerril, alias “El Bisco”; se encarga de más de 400 ambulantes en nueve estaciones de la línea 2 del Metro y su zona de influencia está entre las estaciones San Antonio Abad y general Anaya. Un líder más es Óscar Vences Carmona, alias “El Óscar”, comanda ocho estaciones de la línea 4 del Metro entre las estaciones Jamaica y Talismán. Bajo su mando trabajan 40 vagoneros.

Son individuos que, de acuerdo con la Procuraduría Capitalina, además de dividirse las estaciones del metro, cobran cuotas, distribuyen y alquilan los reproductores con bocinas y los discos piratas.

Permanencia voluntaria

Aparte de los dos mil pesos que pagó el “Pinky” para trabajar en la línea 1, cada semana entrega doscientos pesos para tener derecho a seguir vendiendo, mismos que recogen personas bajo las órdenes de Alejandro Casabal Flores; mejor conocido como “El Tuercas”, quien lidera esta ruta que corre de Pantitlán a Observatorio. “Al Tuercas no lo conozco, si uno quiere chambear en esto el trato se hace con su gente, a ella se le entrega la cuota inicial y la semanal. Él casi no se para por aquí, bueno, ahorita menos porque está entambado, pero pus desde ahí sigue controlando todo.

Cuando estaba libre tampoco venía, pero eso sí, tiene todos nuestros datos, nos pide nuestro celular, el teléfono de casa, si es que tenemos; además de un número de algún conocido, quesque de referencia. “El Tuercas” no llama a menos que alguien se quiera pasar de listo y no pagar. Lo más que nos podemos atrasar con una cuota es una semana, después ya te empiezan a presionar, y he sabido de casos de güeyes a los que el mismo Tuercas les puso sus quedos”.

Una fichita

Alejandro Casabal Flores tiene 34 años y es mejor conocido como “El Tuercas”. Es dirigente desde hace varios años de la agrupación Ángeles Metropolitanos; 24de abril, a la que pertenecen al menos 400 vendedores ambulantes del Metro, quienes laboran principalmente en las estaciones de Zaragoza, Boulevard Puerto Aéreo, Moctezuma y San Lázaro; así como algunas otras de la Línea B, que corre de Buenavista a Ciudad Azteca. Acusado de los delitos de robo con violencia, privación ilegal de la libertad, en su modalidad de secuestro exprés, abuso sexual, lesiones y extorsión, el 29 de octubre de 2009; la Procuraduría del Distrito Federal ejercitó acción penal en su contra. Desde esa fecha, el líder vagonero, relacionado en 11 averiguaciones previas, permanece en prisión en el Reclusorio Norte.

La captura ocurrió dos días antes, el miércoles 27 de Octubre; luego de que dos personas, a quienes mantuvo secuestradas en el interior de los baños públicos ubicados en la Calle 67, número 8, de la colonia Puebla, delegación Venustiano Carranza, lo denunciaran.

Los afectados declararon que el día 14, cuando vendían su mercancía en la línea 1 del Metro; que corre de Pantitlán a Observatorio, fueron interceptados por varios sujetos que trabajan para “El Tuercas”, llevándolos al citado lugar donde Casabal Flores los golpeó y les exigió dinero, argumentándoles que para laborar en ese lugar tenían que pagar una cuota. Al negarse, las víctimas fueron retenidas por más de dos horas, tiempo en que “El Tuercas” los despojó de sus pertenencias y nuevamente los golpeó, amenazándolos con causarle daño a su familia, al tiempo que les mostraba un arma de fuego.

Luego de la detención, autoridades señalaron que Casabal se caracterizaba por impedir en forma violenta el trabajo del personal de seguridad del Sistema de Transporte Colectivo Metro y de la Policía Auxiliar, quienes vigilan estas estaciones para evitar el comercio ambulante en el interior de los vagones del transporte. Así, cuando alguno de los vendedores era detenido, ”El tuercas” y sus seguidores se presentaban con la intención de intimidar a la autoridad. De igual forma, si algún vendedor no se unía a su agrupación, tomaba represalias; tales como robo de pertenencias, lesiones, extorsiones y privación ilegal de la libertad.

Pero no es la primera vez que el líder de los ambulantes pisa la cárcel. Tiene dos ingresos a prisión por los delitos de extorsión, robo agravado en pandilla, lesiones dolosas y delincuencia organizada. En los dos procesos, los jueces le han otorgado la libertad. La primera, el 28 de octubre del 2005, cuando fue enviado al Reclusorio Oriente acusado de lesiones dolosas contra sus agremiados de la asociación "Ángeles Metropolitanos". El juez 65 de Paz lo liberó horas después de su reclusión.

No pasaron ni dos meses y el siete de Diciembre, Alejandro Casabal protagonizó una riña colectiva con integrantes de otra organización de comerciantes vagoneros, en la línea ocho del Metro. Al otro día fue detenido por la Policía Preventiva del DF. En protesta, 200 vagoneros afiliados a Casabal Flores bloquearon los dos sentidos de la Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura de la estación Zaragoza de la línea uno. Nuevamente fue consignado al Reclusorio Oriente, pero el juez 53 de lo Penal le concedió la libertad a pesar de haber sido acusado de los delitos de extorsión agravada, robo agravado en pandilla y delincuencia organizada. De esta manera, en Enero de 2006 quedó libre por segunda ocasión.

Por otro lado, es inexplicable cómo es que los jueces nunca encuentran elementos suficientes para consignar a un delincuente y al final terminan dejándolo en libertad, y cómo es que se puede ejecutar acción penal contra alguien que se supone cumplió su trabajo. Lo anterior le ocurrió al policía Judicial Héctor Guevara Vera, placa 5168, adscrito a la denominada 'Base Metro' de la mencionada corporación policíaca. En febrero del año pasado, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), ejercitó acción penal en su contra por el delito de extorsión.

Guevara Vera es el policía que detuvo en Octubre de 2009 a Alejandro Casabal. Esta detención le valió ser seleccionado en Diciembre del mismo año como uno de los servidores públicos reconocidos por la Jefatura de Gobierno, debido a su alto desempeño. No obstante, el 14 de enero de 2010, el agente fue presentado ante la Fiscalía para Servidores Públicos, donde se le informó que se había iniciado una averiguación en su contra. Tras 48 horas de permanecer en galeras, fue dejado en libertad, pero al siguiente mes, el día once, se le consignó.

La denunciante, Rosa María Zapotitla, entonces esposa del líder 'vagonero' detenido; afirma que el agente judicial le exigió aproximadamente 30 mil pesos para dejar a su marido en libertad. Según Zapotitla, tiene en su poder la grabación de una conversación del Policía con su marido, mientras que el acusado afirma, tratarse de una venganza.

Muerto el perro…

Alejandro Casabal continúa preso en el Reclusorio Norte, pero eso parece no cambiar algo. Claro está, el negocio sigue funcionando con “El Tuercas” preso o en libertad. El pasado 23 de agosto, el diario unomásuno publicó la siguiente nota:

Rosa María Fierro Vela, líder de ambulantes de la zona de La Merced , así como su hija, Rosa Zapotitla Fierro, ex pareja del líder de vagoneros de las líneas 1, 4 y “B” del Metro, Alejandro Casabal Flores, alías “El Tuercas”, se encuentran sembrando el terror dentro del Metro, privando de su libertad por varias horas en el interior de los baños públicos que se localizan en la calle 67, locales 6 y 8 en la Colonia Puebla , Delegación Venustiano Carranza, a quienes se niegan a entregar la cuota. Los quejosos advirtieron al Procurador citadino, Miguel Ángel Mancera, que en caso de que se sigan teniendo “oídos sordos” y continúe la protección hacia estas mujeres, en los próximos días organizarán una marcha para acudir a las instalaciones de la PGJDF a manifestarse.

Relataron que estas líderes o seudolíderes se encuentran relacionadas con las averiguaciones previas: VC-1/13/03467/2003; VC-1/T3/02149/2006; 00058/91, 00194/1999 y FAAE/STCMZV/T3/00095/11-04, donde se les acusa de lesiones, extorsión, robo y amenazas.


Por ese motivo piden al Procurador Miguel Ángel Mancera su intervención, porque sostienen que las mujeres presumen también de tener “comprados” a los agentes del Ministerio Público de las agencias del perímetro de la Venustiano Carranza.

Cuentan con varias denuncias penales por los delitos de robo, extorsión y lesiones, sin embargo, las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) no han ejercido acción penal, porque las mujeres aseguran contar con el respaldo del diputado local del PRD, Julio César Moreno Rivera y el delegado en Venustiano Carranza, Alejandro Piña, quienes les otorgan impunidad.

“Ellas presumen que son ‘comadres’ del diputado local del PRD, Julio César Moreno Rivera, quien quiere ser el próximo Procurador capitalino y de Alejandro Piña Medina, Jefe Delegacional en Venustiano Carranza y que por ese motivo nadie las puede tocar en las zonas que controlan”, aseguró la señora Jimena Domínguez, vagonera quien afirma haber sufrido un secuestro exprés, orquestado por Zapotitla Fierro y su grupo de golpeadores conocidos como “Los Soruyos”.

Lo anterior nos pone a pensar que el negocio del ambulantaje en el Metro probablemente sea orquestado y aun sostenido por las mismas autoridades. En febrero del presente año pasados, Héctor Serrano Cortés, entonces subsecretario de Programas Delegacionales y Reordenamiento de la Vía Pública del Gobierno del Distrito Federal, aseguró que él no era el culpable de que el ambulantaje creciera en varias delegaciones, lo cual hubiera sido más creíble si en vez de sólo negar su presunta culpabilidad, hubiera explicada por qué tenía trabajando para él a Amanda Sacasa Flores, quien es la secretaria general de los vagoneros que están en la Asociación 24 de Abril Ángeles Metropolitanos. Cabe agregar que Sacasa Flores es media hermana de Alejandro Casabal Flores “El Tuercas”. Serrano Cortes renunciaría a su cargo 5 meses después, el mes de julio.

De todo un poco

El “Pinky” vende discos de música en formato mp3, pero en el metro se puede encontrar de todo, dulces, chicles, pastillas refrescantes, congeladas, paletas de propóleo para la garganta irritada, etc. “Yo vendo discos porque es los que más deja, tanto los de música como los de dvd, en tepis los consigues al mayoreo hasta en dos pesos. Ahí encuentras todo; los discos, las portadas, las bolsas pa´meterlos. Otros compran los cd´s vírgenes y queman los discos en sus casas, pues tienen quemador. Los que venden dulces y otras cosas también se surten en el centro o en La Meche”

De igual forma, así como la oferta de productos es variada, sus vendedores también ofrecen un mosaico de personas; lo que deja en claro que esta actividad, si bien es ejercida por jóvenes en su mayoría, tampoco deja fuera a señores, señoras, personas de la tercera edad, ciegos y hasta niños.

Datos del gobierno del Distrito Federal muestran que 60% de los vagoneros del Metro viven en el Estado de México. De municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, San Vicente Chicoloapan, Los Reyes La Paz, Texcoco, Chalco, Coacalco e incluso Toluca.

Problema incontrolable

Autoridades afirman que día a día se lleva a cabo la lucha contra los vendedores ambulantes. Francisco Bojórquez, director general del STC, ha reconocido que el problema del comercio ilegal dentro de las instalaciones es un problema de logística, de incapacidad y de pérdida de fuerza para vigilar dentro del Metro.

Al Metro lo resguardan alrededor de 3 mil policías de diferentes corporaciones, insuficientes para mantener libres de ambulantes a las 176 estaciones con las que cuenta. Además de que dichos elementos policíacos tienen otras prioridades como lo son la detención de abusadores sexuales y demás delincuentes.

A pesar de esto, diariamente se llevan a cabo operativos en los que en promedio se remiten de 250 a 300 vendedores al Juzgado Cívico. “A mí me han llevado dos veces, afirma “El Pinky”, y eso porque hubo un operativo choncho. Si no hay operativo los polis te dejan chambear, nomás les tienes que dar pa´su chesco. También a los güeyes de traje, les das su mordida y se quedan quietecitos. Ya hasta nos conocen, pasamos y quesque nos saludan. El problema sólo es cuando está alguien más pesado, entonces sí se ponen perros y te quieren apañar. Pero de cualquier manera no hay tos. Si te llevan, pagas en el juez tus 50 varos de multa y te sueltan. Y a seguirle.”

Crónica de promesas incumplidas

En Enero de 2010 el costo del boleto del metro aumentó en un 50 por ciento, y de dos pesos, su precio pasó a ser de tres. En ese mismo mes, Francisco Bojórquez, director del STC, prometió que el comercio ambulante al interior del Metro sería erradicado en el primer trimestre del año. Una de las propuestas de Bojórquez para lograrlo, fue la reordenación de los vendedores ambulantes a través de la creación de cooperativas; a las cuales, se les otorgarían locales dentro de las mismas estaciones, con concesiones que podrían llegar a los 25 años. Además de contemplar en dicho plan la capacitación de vendedores para administrar sus negocios, y para ofrecer otro tipo de productos no piratas.

Así, iniciaron pláticas con los líderes de la Asociación Mexicana por el Trato Humano, Social, Material y Cultural de Invidentes y Débiles Visuales A. C que cuenta con 350 agremiados. Posteriormente se empezó la construcción de alrededor de 350 locales comerciales, tales que serían distribuidos en distintas estaciones; principalmente Hidalgo, Tacubaya, Jamaica, Martín Carrera, Cuatro Caminos, Cuauhtémoc y Pantitlán. Así como la instalación de 120 plataformas en los pasillos, donde se ofrecerían dulces, artículos de higiene personal y se intentarían convenios con disqueras para que otorgaran discos a bajo costo con el fin de contrarrestar la piratería.

Fue hasta el 6 de Mayo ,del mismo 2010, cuando en los pasillos de la estación Hidalgo se entregaron a los invidentes las 120 plataformas prometidas, denominadas también tarimas (integradas por un banco y una mesa), además de 320 locales para los demás trabajadores que acordaron conformarse en sociedades cooperativas. De los 29 locales instalados en esta estación, funcionó sólo uno con la venta de triángulos de boing de 10 pesos. El acto fue presidido por Francisco Bojorquez y por el secretario de Gobierno del Distrito Federal, José Ángel Ávila; quienes aseguraron que en siete meses se acabaría con los vendedores informales del metro.

Para Mayo 23, Bojorquez afirmaba que la instalación de las tarimas estaba siendo un éxito, a pesar de que durante esos días éstas, principalmente en la estación Hidalgo, lucían vacías. Por lo cual, días después terminó aceptando que el programa de reubicación de los vagoneros invidentes no estaba funcionando, lo cual atribuyó a que el proyecto era muy reciente y habría que esperar unas semanas más para poder observar los verdaderos resultados.

Sin embargo, al día de hoy, la mayoría de los locales comerciales que fueron construidos para reubicar a vagoneros se encuentran abandonados y con basura, debido a que éstos se han negado a establecer cooperativas como lo quieren las autoridades capitalinas, pues argumentan que las ganancias no son las mismas. Así mismo, las autoridades han afirmado que si no se forman las cooperativas, los locales no se entregarán.

Otro punto importante es que los programas de capacitación implementados por el Gobierno son insuficientes. Son demasiados vagoneros, y de todos ellos, únicamente se ha capacitado a 250 para que se establezcan en cooperativas y, de éstos, sólo 100 se han integrado en ellas.

Pero parece que el problema no tiene solución, algunos de a quienes ya se les otorgó la concesión del local siguen comerciando en los vagones, y en los locales han puesto como encargados a personas contratadas por ellos.

Vagones sí, tablones no

En la organización a la que pertenece “El Pinky” no hay invidentes, sólo personas normo visuales, dice desconocer cómo sea la organización de aquellos y cómo le hagan para vender ahí. “Los cieguitos son otra onda, aunque también les echamos carrilla. Con ellos los polis son menos hostigosos que con uno. Yo digo que sí deben tener quien los mueva, aquí todo es negocio”, dice. “Antes, ellos nada más se dedicaban a cantar, se subían con su botecito y así, sin música, se echaban sus rolas o pasaban vendiendo sus dulces o nomás así, pidiendo caridad. Pero de un tiempo ya también le entraron al negocio de la música, ya también traen sus amplis y venden sus discos. Pus si no son tontos, vendiendo dulces no sacas lo mismo que vendiendo discos, los discos dejan mucho más”, afirma. Tal vez por eso, a pesar de las tarimas que las autoridades han puesto para que vendan sus productos muchos ciegos siguen recorriendo los vagones.

El 14 de mayo del año pasado, un grupo de 30 vagoneros invidentes que rechazaron unirse al programa de reordenamiento puesto en marcha por las autoridades del Metro, decidieron manifestarse y lo hicieron cerrando la Avenida 20 de Noviembre. Gritando “Vagones sí, tablones no”, protestaban contra su reubicación, pues decían que las tarimas no eran una opción para ellos, pues estaban demasiado escondidas y la gente no compraría igual; además de que muchos de ellos no se dedican a vender dulces, sino también a cantar y la venta de discos.

No obstante, se otorgaron las tarimas; pero al igual que los locales, a la fecha lucen vacías muchas de las 120 que se encuentran distribuidas en las instalaciones del Metro. De acuerdo con declaraciones de Pedro Ariel Ortega Álvarez, dirigente de la Asociación Mexicana por el Trato Humano, Social, Material y Cultural de los Invidentes y Débiles Visuales, unas 35 estarían abandonadas, lo que atribuyó a que los invidentes que han aceptado vender en una tarima, venden sólo un rato en éstas y después pasan nuevamente a los vagones.

Círculo vicioso

El esfuerzo por parte de las autoridades es importante pero no suficiente, el comercio informal es un problema que el Sistema de Transporte Colectivo Metro enfrenta diariamente, pero no el único. Además no se entiende cómo es que teniendo nombres y apellidos de los principales responsables, no se actúe de forma tajante. El ambulantaje en el metro es un circulo vicioso, mientras haya compradores existirán los vendedores, y viceversa. Así mismo, el que las autoridades tomen medidas como las de reubicar a los comerciantes en locales es un principio, aunque la realidad muestre que es muy difícil intentar conducir a la legalidad a tantos ambulantes, sobre todo cuando la realidad muestra que afuera es muy difícil encontrar un empleo bien remunerado.

Para las autoridades del STC, los vagoneros son un problema de economía y consumismo, así como de logística y operación. Luís Enrique Villatoro, gerente de Seguridad Institucional del STC afirma que problema de fondo es que se ejerce esta actividad comercial porque les falta un empleo formal.

Y “El Pinky” parece coincidir cuando dice: “…no nos queda de otra. Andando de vagonero bien o mal mínimo sacas unos 200 o trescientos pesos diarios. Allá afuera no hay trabajo, y donde hay, pagan el mínimo; tengas o no tengas estudios. Aquí hay de todo, desde gente que nunca fue a la escuela hasta profesionales. Hay un cuate que vende llaveros, le decimos “El Lic”. Tiene carrera y toda la cosa, pero pues anda en esto porque no encuentra chamba de lo que estudió, no le quedó de otra; no nos queda de otra, tenemos que vivir de algo.”







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11 comentarios:

Enrique F Huanosta dijo...

Mi buen Pablito, como le dije cuando recien estaba impreso su trabajo, dan ganas de seguir leyendo, le felicito y le envío un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Bien redactado y bien explicado.

Viko dijo...

Esto de los vagoneros, como todos los problemas de la ciudad, deberían de ser vistos por nuestros funcionarios como oportunidades para sobresalir, y nosotros mismo deberíamos ya de empezar a pensar de diferente manera, porque desde siempre ha sido el "yo me chingo a este o aquel otro" o el sacar ventaja de las situaciones, o de plano, del que tranza no avanza...

Pero, por ejemplo, los vagoneros, y que tal si se trabaja de manera que, en lugar de dar molestias, sean vistos como un elemento más del metro, pero cómo? Que tal si pusieran su música pero a volumen bajo? yo he visto como los bebés brincan cuando empiezan a gritar por el ruido que producen, si le bajaran, lo que digan ya no lo tendrían que gritar, la gente podría seguir platicando o contestando esa llamada tan importante del celular. Que tal que vendieran en ciertos días y/o a ciertas horas? Que tal si se les uniforma o pedirles algo que los identifique. Qué tal si venden cosas hechas en nuestro país nada mas y por mexicanos? no sé! creo que hay "mucha tela de donde cortar" para cambiar las cosas 180º

Para que no les pase lo que a los microbuseros, que por no DIGNIFICAR su trabajo, cada vez van desapareciendo mas.

En fin, si está muy cañón la situación, pero a mi me molesta más la gente que no hace nada, la gente que ya ahora, andan mas como sombis o no sé, no hacen nada, bueno, no hacemos nada, nos restregan las estupideces que hacen los políticos con nuestro dinero los noticieros todos los días, todos los días!! Y no hacemos nada!!

Bueno, eso era lo que quería comentar, ya hasta aquí le dejo sino me voy a poner verde... ;-)

Anónimo dijo...

primazooo, tu muy bien mijo..!! muchas felicidades sigue a delante sin que nada te poareeee..!! exito!!!
tu primo pepe

Anónimo dijo...

yo soy vagonero tambn muchas cosas son ciertas otrAS PS YA NO ESTAMOS EN ESOS TIEMPOS Y PS ECHALE GANS LEI TODO MUY BN Y PS LO DELOS LOCALES TE GANABAS MUY POCO POR ESO MUCHOS LOS DEJARON EL SISTEMA QUERIA GANAR MAS CON ELLOS

Anónimo dijo...

El chango( José Julio Pérez Ruíz ) líder de la organización de vagoneros y comerciantes ambulantes 17 de Julio A.C. la cual bajo esa razón social encubre a una organización que opera cobrándole cuota a los comerciantes y vagoneros que operan en el tramo de la línea B del metro que va de la estación de Bosque de Aragón a Ciudad Azteca, cobrándoles cuotas semanales, en pagos que pasan a hacer a sus oficinas directamente, los cuales si nos los realizan no se les permite vender en las áreas y si lo hacen son golpeados por grupos de varias personas

Anónimo dijo...

simultáneamente, que son parte de los mismos vendedores quienes, son amenazados de golpear a los demás si no también se les golpea y no se les deja trabajar, el Chango les surte la piratería que venden en el metro y los obliga a comprarla con el y si les encuentra discos que no compraron con el, los golpea, además, les cobra una renta semanal por vender como vagoneros en el metro y otra renta mas por vender usando bocina, y otra mas por vender usando pantalla y si algún comerciante se le opone lo manda golpear, mediante los mismos comerciantes, a los cuales amenaza de que sufrirán la misma suerte si no acceden a sus peticiones, por lo cual la gente accede ante el miedo de ser golpeados, también, además el chango percibe semana a semana cantidades de cientos de miles de pesos por concepto de las cuotas que cobra a los comerciantes pasilleros vagoneros del metro, así como de los tianguis, llegando en ocasiones a cobrar cuotas semanales de hasta mas de mil pesos a cada vendedor, los cuales ganarían varios miles de pesos al mes de no ser por las extorsiones del José Julio Pérez Ruiz y Alejandro Casabal Flores, Quienes al cobrar a los vendedores, en ocasiones, hasta mas de mil pesos a la semana y siendo cientos de vendedores, tienen ganancias de varios cientos de miles de pesos a la semana, los cuales les sirven para mantener su estilo de vida lujoso, con relaciones extramaritales, tanto con mujeres como con hombres como en el caso de José Julio Pérez Ruíz alias el "CHANGO" quien era muy gustoso de tener relaciones sexuales tanto activas como pasivas con un Jovencito rubio llamado el calabacito, quien además le servía de informante sobre el comportamiento de diversos comerciantes vagoneros, además de muchos otros jovencitos de los que fui testigo se mantenía gustoso de tener relaciones sexuales con ellos así como con amantes fuera del matrimonio a las que les ofrecía regalos costosos como camionetas del año y puestos de respeto dentro de su organización como encargadas de ciertas áreas, de la organización, como La Mary, La negra, el Pablito, El Moy(Moisés Enrique Castro Nácar), muchos de estos achichincles eran los clásicos lambizcones,traicioneros Como por Ejemplo La Negra una mujer gorda, fea, de piel oscura, negra, con un aroma apestoso en la piel, de malas mañas, muy ratera y traidora, acostumbrada a calumniar, mentir y engañar sin escrúpulos a a la gente con tal de subir en el escalafón, de la organización, esta mujer cobarde y traicionera ,sin escuela, se dedicaba a golpear a ancianitos , mujeres embarazadas de raza indígena y mujeres con niños de brazos de raza indígena, así como a niños indígenas que por necesidad se metían a vender chicles, cantar, o tocar el acordeón o repartir papelitos pidiendo ayuda para comer en los vagones del metro, la negra entre otras cosas le servía a José Julio Pérez Ruiz alias el CHANGO, para golpear a estas personas vulnerables que se, negaban a pagarle cuota, ya que ni siquiera hablaban español, y por las cuales el chango y la negra sentían gran desprecio, ya que eran de raza indígena a los cuales se referían despectivamente como "pinches paisanitos" además de servir de informante al Chango, sobre las actividades de los vagoneros, la negra, era una persona funesta, la cual gustaba de pagar a jóvenes y convencerlos para que tuvieran relaciones extramaritales, cuidándose mucho de evitar ser descubierta por su esposo El Bombón, otro lacayo mas al servicio del Chango, así como del "moy" conocido como Moisés Enrique Castro Nácar, un subordinado del Chango encargado de llevarle los chismes sobre las actividades realizadas por los vagoneros y de llevar a cabo robos y golpizas a discapacitados y vendedores, que quisieran entrar en territorio del Chango.

Anónimo dijo...

El tuercas controla la linea 4 y la uno del metro así como la zona de la linea b que va de la estacion deportivo Oceanía a Buena Vista, el Chango el tramo de la linea b que va de la estación Bosqué de Aragón a Ciudad Azteca y sus pasillos, y es aliado sel Tuercas, El Visco controla la Linea 7, la linea 5 es controlada por los propios vagoneros y es la unica independiente de lider que extorsione y así sucesivamente, hay lideres que extorsionan y golpean a los amblanes, en la linea A en la nueve y en general en casí todas

Mariana Ortiz dijo...
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Mariana Ortiz dijo...
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