jueves, 9 de junio de 2011

¡SOLDADERA!: INJUSTICIA, VIOLENCIA, REVOLUCIÓN, LUCHA… Y DESPEDIDA

  • Con Martha Zavaleta en la actuación, la obra marca el fin de la carrera teatral de su autor: Miguel Sabido
Por Pablo Saldaña
México (Aunam). Un pitido, dos, tres. La locomotora inicia su marcha cargada de odio, lastres raciales, vejaciones centenarias, sueños y revoluciones internas triunfantes, y movimientos sociales derrotados. La actriz Martha Zavaleta llevará al público, a través de la vida de su personaje, de la risa a la indignación, del recuerdo a la reflexión.

La puesta en escena ¡Soldadera!, escrita y dirigida por Miguel Sabido, es contundente en su mensaje sobre la necesidad de replantear la historia desde la visión de los indígenas y, particularmente, de las mujeres: Personajes que la historia olvidó.

Pero también marca el fin de una de las carreras más prolíficas del teatro mexicano. Sabido dice adiós a los escenarios en la que fuera su alma mater, porque según él con esta obra agota lo que necesitaba decir; no escribirá o dirigirá más. Cierra con ello su Mural Teatral de la Historia de México, compuesto por ocho textos cuya cúspide es esta obra, la última.


El anuncio de la despedida de uno de los principales autores e investigadores del arte escénico nacional, principalmente del costumbrista, como por ejemplo su trabajo en pastorelas que ya son clásicas y referentes en la cultura nacional, sucede de la mano de una actriz que irradia energía y mantendrá expectantes a los asistentes con su fuerza, tesitura, bravura y emociones desbordadas.

La historia cuenta la vida de una mujer indígena que desde su niñez empieza a sufrir las humillaciones de la “gente de razón”, al ser tratada como un animal más de la hacienda en que vivía. Ya en la juventud soportó violaciones por parte del hacendado y de sus primeros compañeros de lucha “revolucionaria”, hasta que se volvió soldadera.

Es maderista, villista, carrancista, obregonista… y hasta cristera. La protagonista, anónima como quienes realmente escriben la historia, va descubriendo junto con sus compañeras el porqué de la lucha y su final derrota; valorándose, definiéndose y redefiniéndose, sobre todo cuando se integra a las huestes zapatistas.

“Milio”, como cariñosamente llamaba el pueblo a Emiliano Zapata, le muestra el valor de la dignidad, el compromiso y la justicia, en lugar de ceder ante el “acostón” propuesto por ella. Y sufre ante la muerte del general, pero se alza ante nuevas injusticias y falsas alabanzas.

Anécdotas desgarradoras contadas con maestría e interpretadas con una naturalidad que habitúa al espectador en los parajes rurales mexicanos, a pesar de una escenografía iconográfica simple, compuesta por fotografías a gran formato de personajes de principios del siglo XX, con excepción de una efigie de Carlos V, rey español que instauró las Leyes de Indias, base del sistema colonial de dominio racial que rige aún de manera velada en algunas regiones del país.

Se trata también de una metáfora del pasado familiar de Miguel Sabido, quien asegura venir de una familia que reúne un pasado indígena del lado paterno, y uno aristócrata del materno. Ambas visiones e historias de primos, tíos y abuelos dieron pauta para que escribiera ¡Soldadera!.

La obra es un repaso a la historia individual y colectiva, y una invitación a contestar las preguntas: ¿continúa latente la revolución? ¿es tiempo de reactivarla? De la respuesta individual depende el futuro, sobre todo ahora que México no se encuentra en las mejores condiciones, cavila el autor.

Los tiempos que corren hacen de esta puesta en escena un documento básico para comprender de dónde venimos y hacia dónde queremos ir, replantearnos como mexicanos, refundar el país, establecer nuevas visiones alrededor de los indígenas y las mujeres, plantean Sabido y Zavaleta.

Para ella esa fue una de las pruebas más duras a la hora de interpretar al personaje: replantearse. Necesitó reconocerse a sí misma en el libreto para conformarse una personalidad sólida, creíble y redonda, al salir a escena, en un territorio que también conoció en su juventud, como estudiante universitaria.

A partir del 11 de junio y hasta el 3 de julio, ¡Soldadera! estará en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, los sábados y domingos a las 12:30 horas. Ocho funciones que deberían contar con un aforo sin vacíos, pues se trata de la despedida teatral de un grande: Miguel Sabido






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