sábado, 18 de diciembre de 2010

LUCHA MARÍA JIMENEZ DÍAZ CONTRA LA VIOLENCIA

Por Yen Situ Calixto
Fotografía: José Pablo García
México (Aunam). En la oscuridad del recinto, María Jiménez Díaz brilla con gran intensidad. En el pasillo todos la saludan y le dicen: “María, ¿cómo estás?”, “¿cómo te ha ido?”, “¿qué tal la comida?”, “Mucho gusto en saludarte, nos vemos mañana”. Su enorme sonrisa alumbra el corredor de la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia intrafamiliar (UAPVIF), ubicada en el Centro de la Ciudad de México, donde minutos antes se ha vivido un inesperado apagón.

No se sabe a qué hora regresará la luz, pero ella con un café en la mano y gran amabilidad aparece dispuesta a retratar su realidad, como nunca antes la había contado.


Soy directora de la UAPVIF porque ya me tocaba

-Yo soy parte del movimiento feminista de finales de los años 70 aquí en México. Soy de origen español, toda mi familia vive en España pero cuando llegué a México me llamó mucho la atención la libertad que se respiraba. Yo vengo de la sociedad franquista, entonces para mí fue muy importante participar como activista en el movimiento feminista en esa época y trabajábamos contra la violación.

Todavía en esa época los violadores salían de la cárcel muy fácilmente, se hacía el careo con las niñas violadas, a veces embarazadas, eso es una cosa muy cruel, voltearlas para que reconozcan y enfrenten al agresor.

Y nos manifestábamos por medio del activismo y desde la lucha del movimiento feminista en contra de la violencia sexual. Trabajé en un centro de apoyo para mujeres violadas que fue parte del movimiento feminista que luego se transformaría en una Organización no gubernamental (ONG) llamada Comunicación Intercambio de desarrollo humano para América Latina (CIDAL).

Me quedé trabajando cinco años con mujeres violadas porque soy terapeuta, entonces mi lucha en contra de la violencia hacia las mujeres fue para mí un aprendizaje, se convirtió en activismo y hoy en día ya es una profesión.

Me enganché con el gobierno del Distrito Federal cuando entró a la ciudad y fue una oportunidad para muchas mujeres que habíamos participado en el movimiento feminista que teníamos experiencia en el trabajo educativo para la prevención de la violencia, sobre todo con la perspectiva de género, que ahora es obligatorio para todos los funcionarios y funcionarias aplicar eso en nuestros trabajos.

En esa época era un objeto de lucha el que se viera desde el punto de vista social que las mujeres y los hombres teníamos el mismo lugar como personas, como sujetos. Y ahora, en el encuentro de alcaldes la alcaldesa del Salvador dijo “vivir en una ciudad no es lo mismo para los hombres y para las mujeres” y es cierto, o sea, esta lucha para que se entendiera y fuera empática con la causa de las mujeres a finales de los 70, hoy ya se ha convertido objeto de los derechos humanos.

En aquella época era activismo, era feminismo lo que hacíamos, ya ahora está en los tratados de los derechos internacionales siendo parte ya de nuestros derechos. Entonces, mi trabajo tiene que ver con mi historia, con los lugares que he buscado estar, y creo que ahora soy directora de la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar (UAPVIF), porque ya me tocaba, así como ya le tocará a otra persona. Pero siento que tenía que pasar por aquí, por mi historia, por mi experiencia, por mis deseos.

Les brindamos ayuda a las mujeres

-El gobierno de la D.F tiene 16 unidades de atención y prevención hacia la violencia, una en cada delegación, en cada zona delegacional, y hay un albergue que es confidencial donde van las mujeres con sus hijos de alto riesgo, porque las matan. Entonces salen de una situación de crisis en donde se les proporciona el refugio, y se quedan ahí tres meses con los niños que nadie sepa. Trabajan, se les da apoyo jurídico, psicológico, capacitación a ellas y a los niños, para que el puedan superar el daño causado. Tenemos una casa de emergencia donde se quedan tres días hasta que se van y hay un teléfono que el 55185210, es el de la Dirección de violencia.

Por eso me dedico a lo que me dedico

-A lo que me dedico, creo que tiene que ver con mi historia, con mi madre, con la sociedad machista, con las relaciones de pareja muy machistas, la mujer sometida por el sistema social, y por la cultura, por una familia patriarcal donde el hombre manda y todos los demás obedecen.

Eso fue lo que mi padre aprendió, creía que ser marido y ser padre tenía que ver con mandar y eso me marcó para trabajar precisamente con esta tarea de introducir en las relaciones humanas esquemas de relación que no sean jerárquicos, que no sean patriarcales, erradicar los esquemas donde hay una persona que es superior y tiene el poder hacia otras personas que se someten y son inferiores.

Y eso vosotros, que estáis en ciencias sociales, ardua tarea tenéis porque la familia, la escuela, las instituciones de gobierno, todo el sistema casi está encaminado a las relaciones de poder y eso es lo que genera las relaciones violentas, precisamente y principalmente contra las mujeres, donde la diferencia de géneros es entendida de manera devaluatoria para el géneros femenino. Todavía estamos en una sociedad donde ser mujer es ser inferior.

Quiero mucho a la universidad

-Yo vengo de una sociedad franquista, donde la educación era de niñas y niños separados y después la escuela de monja. Después estudié aquí mi carrera, en la Facultad de Filosofía de la UNAM, donde estudié Pedagogía.

Para mí la UNAM es un espacio maravilloso, quiero mucho a la Universidad. Me enseño mucho el contacto con maestras como Mercedes Garzón, Libertad Meléndez, Rosa Martha Fernández, una feminista quien me daba comunicación, quien fue la que me ayudó a mirar la publicidad, la propaganda con mujeres como objeto, me enseñó mucho esta mujer.

En la UNAM me sentí como nada me hizo sentir en la vida. Me resultó muy fácil porque todas las materias se me hicieron sencillas, hasta la estadística. Recuerdo que en España las matemáticas eran muy poco eficientes y en la UNAM la estadística me encantó, la entendí. Fue una experiencia en la que yo me podía responsabilizar de mi aprendizaje, porque el enfoque es muy autodidáctico.

Pero lo que más me impactó, fue la forma de aprender de los grupos operativos donde te ayudaban a que hicieras contacto con tus emociones, eso todavía no se trabaja mucho en la UNAM, que son formas de aprendizaje significativos. Como yo estaba en pedagogía me tocó estudiarla como materia alternativa, y ahora la pongo en práctica con los grupos.

Yo trabajo talleres desde este enfoque de aprender tocando las emociones, porque la información genera, lo que leemos, estudiamos, genera emociones, efectos… Creo que esa es la manera de aprender significativamente, lo demás es memoria y se olvida. De la pedagogía me pasé a la salud mental, estudié psicoanálisis y eso también me marcó, ahora estoy muy comprometida con el trabajo de salud mental.

El caso de Allín

-Cada mujer violada en el tiempo que trabajé como terapeuta me impactaba muchísimo. Su situación de soledad, de desamparo, de injusticia. Cada mujer en su rostro reflejaba, temor, miedo. Eran sobrevivientes, porque realmente lo que hacia la sociedad era enjuiciarlas, pues mucha mujeres eran objeto de que la justicia dijera “usted lo provocó”. Y eso no se ha erradicado todavía. Mucha gente piensa que cuando una mujer es violada fue porque algo hizo, cosa que es absurda. Eso me genera mucha injusticia.

Por ejemplo, ahora en mi trabajo como directora, me doy cuenta que mucha gente no cree en lo que le sucede a las mujeres. Un caso que me impactó últimamente fue el de una mujer, no digo el nombre porque aquí cuidamos mucho la confidencialidad, pero que recibió treinta puñaladas en la espalda, su niña fue asesinada por el padre. Era la hija de ambos, tenía ocho años. La hija de 15 años, quien era sólo de ella y él era el padrastro, fue violada por éste durante ocho años sin que nadie se diera cuenta más que ella, y a los quince lo dijo. Empezó a tener un novio y comenzó a defenderse y poner límites. Eso desató que este sujeto que era fotógrafo, reaccionará de esta manera.

Es increíble -se entristece, suspira y continua; lleva sus manos al pecho-, no podemos imaginar que alguien pueda reaccionar o hacer algo semejante .Otro caso es el de Allín, de la facultad de Filosofía del año pasado. Fue asesinada por su novio. Fue apuñalada el día de su cumpleaños por un chico que estudió teatro en la Facultad y que había escrito un guión cuyo argumento hablaba sobre una chica que era asesinada por el novio.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno que se da en todas las clases sociales y se da hacia las mujeres de todos los niveles educativos. Lo increíble es que ahora es parte de la política pública de este gobierno de la ciudad, y mucha gente no lo cree, o sea muchos hombres siguen diciendo “ay bueno, es que ella algo hizo, la agresiva es ella” y bueno, trabajar en esto te deja perpleja, no puedes imaginar que la realidad sea tan brutal con las mujeres como en realidad lo es.

“Hay que educar personas”

-Desde el trabajo de prevención con la infancia, en donde la familia es muy importante, podemos erradicar esta problemática de desigualdad. Darles tanto a niños y niñas una educación de igualdad, de oportunidades, de derechos y de responsabilidades.

La educación todavía está muy marcada y muy diferenciada entre niñas y niños; y educar hombres o educar mujeres no funciona, hay que educar personas, pues tenemos el mismo potencial de desarrollo. Con los jóvenes, hay que trabajar la violación en el noviazgo, porque luego cuando las parejas se comprometen más seriamente y tienen los hijos se dan cuenta de que esa relación de poder ya estaba desde el noviazgo pero como a veces el amor es muy romántico no se dan cuenta, y hay que detectarlo desde antes y trabajarlo para estar en una relación de igualdad.

Yo creí que todo esto tiene que ver con el cómo se nos educa, por eso estudie Pedagogía. Siempre supe que debemos cambiar esta educación autoritaria. Yo desde que era pequeña dentro de la sociedad franquicia dije “es desde la educación que se pueden cambiar estos patrones de comportamiento”. Después al decidir estudiar psicoanálisis me di cuenta que toda esta problemática va más allá del comportamiento humano, es más profundo, pues se encuentra en la subjetividad.

La doble moral de las mujeres

-Hay una doble moral con las mujeres, por ejemplo, te pueden decir que eres libre y te educan para eso pero cuando ejerces tu libertad por ejemplo en tu sexualidad, te tachan de mala mujer o de dudosa reputación. Esto lo he visto en jóvenes de escuelas activas, por ejemplo una chica muy libre es interpretada como una puta, así tal cual. Me he encontrado a jóvenes hablando en esos términos, y me digo tristemente “mira, María, todavía estos chicos tienen esos prejuicios”.

Entonces, hay una doble moral en cuanto a la vida sexual de las mujeres porque se las educa pero luego se las enjuician. Son juzgadas diferentes que a los hombres, porque un chico con muchas chicas es un hombre potente, muy potente –de la tristeza que refleja su rostro de pronto ríe en forma burlona y sarcástica. Sus mejillas se sonrojan y toma un sorbo de café- y las chicas si tenemos muchos chicos atrás somos otra cosa, ¿no?.

“Hay algo que las toca y las despierta”

-Es difícil, cuando una chica ha vivido en una familia donde la mamá ha sido golpeada, descalificada, agredida espiritualmente, sometida, ella aprende que eso es natural, y no sabe cómo poner límites. Lo que puedo decir es que siempre hay algo que las despierta, una amiga, un programa de radio o un taller, o un maestro en la clase. Algo, las toca y las despierta para ver y ponerse en otro lugar que no sea el de la víctima ¿no?, sino de una persona que agarra su vida de las manos y la lleva donde ella quiera, y no le tiene que pedir permiso a nadie para hacer lo que quiere hacer y cumplir sus sueños.

Por eso es que el gobierno tiene que mandar mensajes dirigidos a hombres y mujeres sobre la igualdad, las políticas de gobierno deben de estar enfocadas y validadas a la igualdad, a los derechos de todos. Vivimos dentro de una sociedad machista, muy patriarcal, y aunque lleguen estos mensajes no se quiere escuchar, no se quiere cambiar. Muchos hombres viven el cambio como perder poder, y no se da cuenta de que va a ganar muchas cosas.

Yo también he vivido injusticias

-Estaba dando un taller en Morelos sobre la diversidad familiar, que ahora estamos trabajando con la idea de que la familia no sólo es papá-mamá-hijos, sino que si una mujer está sola con sus hijos también es familia; si un hombre tiene a sus hijos, por supuesto que también es familia. Hay parejas lesbianas que viven juntas y también es familia. Así que la diversidad es todo un tema. Cuando yo mencioné que las parejas gays también son familia, pues me corrieron del taller del Instituto de la Mujer en Morelos, y me dijeron “aquí no puedes estar representando una Organización no Gubernamental (ONG) fomentando la homosexualidad en las familias, así que es el último taller que vas a dar”, y sí, me corrieron.

Ser hombre o ser mujer es una construcción no hay reglas

-He escrito varios libros y artículos. En la Facultad de Psicología hay dos tomos Historia del feminismo I y II donde hay artículos míos, hago un seminario cada año, he escrito algunas cosas sobre la violencia, doy conferencias, doy talleres. Escribí La maternidad: terreno desconocido porque la maternidad es algo que muchas mujeres creen saber lo que es y resulta que cuando llegamos a ella nos damos cuenta que nunca supimos en realidad lo que era. Todas soñamos con ser madres, pero una cosa es estar embarazada y otra ser madre.

También escribí el manual Democratización de las relaciones familiares, pues estoy en la ONG “Democracia familiar y social”. El enfoque va dirigido a transmitir que ser hombre y ser mujer es una construcción. Tú puedes ser hombre como quieras, pues no hay modelos; tú te construyes como tú quieres, pero también las mujeres, no es una cosa natural, ser hombre o ser mujer es una cosa aprendida. También trabajamos los derechos humanos de toda la familia, escuchar las voces de toda la familia: mujer, niños, ancianos, hombres, jóvenes, y cómo resolver los conflictos sin llegar a la violencia porque eso nadie nos lo enseñan..

Los sueños de María

Al recordar su desempeño, su trayectoria, María Jiménez se siente cada vez más orgullosa de su vida. Su mirada es alta, su espalda es erguida, sus ojos se abren de lo sorprendida que llega a estar de todo lo que ha hecho. Toma pausadamente, pequeños sorbos de su café y respira. Le cuesta trabajo recordar aquellas experiencias que ha vivido con mujeres violadas, le duele. Pero ahora, es el momento de sumergirnos en su vida privada y ella automáticamente, se ruboriza y sonríe tímidamente.

Me enamoré de un brasileño y el me trajó aquí

-Creo que si me tuviera que salir de España otra vez lo pensaría mucho más. México es mi país, pero es muy doloroso el desarraigo, muy doloroso. Si yo hubiera sabido lo que es desarraigar no sé si lo hubiera hecho voluntariamente.

Me salí a los 21 años, porque era la mayoría de edad en España y ya no regresé. Estaba en Londres con un grupo de latinos y ahí me enamoré de un brasileño y de ahí me vine a México con él, con mis amigos mexicanos, porque él tenía problemas políticos en Brasil, entonces nos venimos a México y desde entonces se ha prolongado mi estancia aquí.

“Qué va a ser de ti, lejos de casa, nena que va a ser de ti”

-Mis padres me acompañaron en el viaje, me han visitado muchas veces cuando no eran tan ancianos, me han venido a ver muchas veces, he viajado mucho con ellos, pero creo que esa canción “que va a ser de ti lejos de casa, nena que va a ser de ti” mi papá me la cantó varias veces –de pronto cierra los ojos un instante, suspira, y levanta la cabeza. Mira hacia al techo. Se queda en silencio varios segundos y nuevamente toma un trago de café, parece ser el último. Regresa la mirada y sonríe tímidamente-.

Me dan ganas de irme de México

-Me gusta México porque tiene una riqueza y una diversidad que no había visto nunca, pero me disgusta la corrupción, que las personas no defiendan sus derechos por miedo, que a veces prefieren callarse, porque efectivamente he entendido que te matan, eso para mí es muy triste. En la Guerra Civil española los republicanos se morían diciéndome que era la palabra y los fusilaban y aquí es un fenómeno totalmente diferente pues matan periodistas, matan acaldes, es impresionante lo que estamos viviendo. Eso me pone muy triste, me dan ganas de irme.

Me he enamorado muchas veces pero de esta forma nunca

-Tengo un hijo varón. Me he casado, divorciado y vuelto a casar. Bueno digamos que he estado casada una vez, pero he estado muy comprometida y muy responsabilizada de la relación. Tengo un compañero ahora, él vive en su casa y yo en la mía. Y los dos en la de ambos. Es una relación como se dice ahora, de vínculo de visita, es como muy contemporánea, y que se da en parejas que ya no quieren tener hijos porque ya los tiene y que vienen de otros matrimonios, de reacomodos de pareja en la que se ve la conveniencia de cada uno, cada uno tenéis su propio territorio. Y claro, que me apoyan en mi proyecto de vida, para que siga en lo que me gusta hacer, ayudar.

El amor llegó a mi vida muy tranquilo. Creo que hay edades para todo. En esta etapa de mi vida creo que el amor llega en una persona que me comprende, que siente empatía con mis proyectos, que me escucha, y con quien comparto la vida de manera sencilla. Me he enamorado muchas veces pero de esta forma no me había enamorado, es la primera vez.

-Con el padre de mi hijo, que es profesor en la Facultad de Ciencias Políticas, se llama Elías Margolis –en una fría noche su rostro de pronto se ruboriza. Es evidente que hemos tocado un punto importante en su vida y María Jiménez ha contestado con un gran sentido del humor. Carcajea nerviosa, suponiendo que conocemos a su esposo- me llevo muy bien, los dos amamos mucho a nuestro hijo y somos amigos, hemos tenido encuentros permanentemente por los estudios de nuestro hijo, para su bienestar, para su salud. Nos vemos de repente, nos saludamos, nos seguimos hablando, tenemos mucho en común, y creo que nos tenemos muchos cariño. Creo que él también me estima –nuevamente ríe. No hay más café que consumir, así que comienza a jugar y abanicarse con un papel que sostiene-.

Estos son mis gustos

-Me gustaría tener más tiempo porque ahora el tiempo es un indicador de pobreza y de riqueza. Ahora, soy pobre de tiempo porque estoy dedicada a lo que me toca hacer, que es el trabajo junto con el gobierno de la ciudad, pero me encanta el cine, la playa. Pero no he ido, estoy esperando las vacaciones para ir al mar.

Me encanta el campo, vivo en el campo en la carretera vieja de Cuernavaca, en un bosque, donde me escondo porque estoy en el Zócalo todo los días, imagínate, parece bombai. Me gusta mucho el cine, cantar, la guitarra… estar con los amigos, caminar. Disfruto mucho la vida, me encanta recibir a mi hijo con su novia en la casa, verlos jóvenes, verlos llenos de felicidad y de anhelos, de lucha. Me gusta que me comparta sus inquietudes y sus proyectos.

Me gustaría tener un refugio para mujeres, niñas y niños que viven violencia a futuro y ya he trabajado en uno del D.F., pero me gustaría abrir uno en donde pudiera compartir con esas mujeres y esos niños mis sueños también, de vivir en un mundo capaz de ser uno mismo, hacer la paz y no la guerra como estamos ahora, viviendo en una situación de mucha violencia. Creo que el tema de los jóvenes es fundamental para cambiar esto, lo que nos está pasando.

Hacer otras formas de relación, otras formas de familias, tener sueños a lo mejor más sencillos en donde el dinero no sea lo fundamental en la vida, ni el consumo. Es un reto muy difícil para vosotros los jóvenes con el mundo que les estamos dejando.

Me enseño mucho tener un hijo varón. Aprendi el feminismo a la inversa

-La verdad yo feminista, luchando por los derechos de las mujeres y que la maternidad no es una trampa en que las mujeres se quedan en ese único rol y nada más, y tuve un hijo varón. Para mí fue uno de los acontecimientos más fuertes de mi vida, más comprometidos, en donde más he aprendido.

Me enseño mucho tener un hijo varón, aprendí a respetarlo, aprendí el feminismo a la inversa, cuando era niño chiquito me dijo “mamá se mete una niña en el baño de niños” yo le tenía que decir “ten cuidado hijo, cuando una niña se meta al baño de los niños te sales, y la acusas, porque si no van a pensar que tú estás haciendo algo malo con ella y te van a culpar de todo lo que suceda a ti, porque eres el niño”.

Entonces, me enseñó mucho, pero al revés, o sea, estando al favor de las niñas, aprendí también a entender lo que es estar en un lugar de niños con los prejuicios sociales. No me fue difícil, más bien me ayudó a mirar la realidad donde no la había mirado, darme cuenta qué pasa ahí.

“Hasta dónde debe poner límites y decir ¡basta!”

-Cuando llega una mujer a pedirme ayuda siento mucha impotencia, porque a veces no hay recursos para ayudarla. Hay límites, mientras puedo ayudo, a veces no depende mucho de la ayuda que otorguemos, depende mucho del propio proceso de la mujer. Lo que ella tiene que vivir y aprender, hasta donde debe poner límites y decir ¡Basta!

Todo tiene límites en esta vida, no puedes sustituir a la otra persona en ese proceso, es su cuerpo, es su decisión, son sus anhelos, son sus errores, la puedes aconsejar, la puedes guiar, le puedes decir esta esto, esto y esto… pero no la puedes forzar.

“Esto es lo quiero, esto es lo que me gusta, esto tiene sentido”

-Cuando trabajé en el albergue de las mujeres que viven violencia como terapeuta infantil, y veía a los niños de seis a siete años con los que trabajaba, me daba cuenta como a veces sufren situaciones que son incomprensibles para un ser humano, que lo golpeen con cables, que les digan semejantes cosas, y cuando veía como los niños mejoraban, como se les veía la mejoría en su piel, en la mirada. Cuando los niños sufren violencia dicen que les duele el corazón, les duele aquí, entonces cuando veía como mejoraban se les quitaba la tristeza me decía “esto es lo que quiero, esto me gusta, esto tiene sentido”.

“El día más feliz de mi vida”

-El día más feliz de mí vida últimamente fue el cumpleaños de mi hijo, porque le mande mariachis. Tiene veinticinco años, ya es grande, pero quería saber qué se siente que te lleven mariachis. Como nadie me ha llevado mariachis yo se los lleve a mí hijo y yo estaba feliz de verlo tan feliz, tan feliz, -recuerda con una sonrisa radiante en su rostro, carcajea sin parar-.

“El día más triste de mi vida”

-El día más triste fue cuando se murió mi papá, ese señor gruñón, Don Pedro, que tanto quise, que tantos y tantos dolores de cabeza me generó que al final cuando se fue me causó mucha tristeza (en ese momento sus ojos se han humedecido, toda la alegría con la que había hablado de pronto se desvaneció, el recuerdo de aquel día la hace suspirar y sonreír tiernamente, mira al cielo y continúa).

Mi padre vivió la Guerra Civil Española cuando tenía 18 años, y era chaparrito tenía un fusil ruso que casi era más alto que él (sonríe). Entonces toda la vida me contó historias de la guerra y como el de alado se moría de un tiro y él lo miraba diciendo “a mí no me tocó”, eso me marcó mucho. Me vacunó contra la guerra, y me transmitió que la guerra es lo peor que existe. Nunca hay que llegar ahí.

El reflejo de María

-Soy una mujer tranquila, creo que amo la vida, sí la amo, no creo, amo la vida. Me gusta mucho la relación con la verdad, me cuesta mucho mentir, me gusta trabajar con lo que hago, me apasiona seguir leyendo sobre el desarrollo de los seres humanos e ir entendiendo cada vez más quienes somos, hasta donde podemos ir, porque hacemos lo que hacemos, todavía me sigo cuestionando muchas cosas en ese sentido. Me siento físicamente agradable, creo que estoy en una edad madura, donde la belleza física es importante, pero ni modo se va yendo y hay que enfrentarlo, me acepto, me quiero como soy. Creo que soy inteligente, hay cosas que me cuesta trabajo entender, como no, y debo trabajar en eso y seguir estudiando. Me gustaría ser recordada como una mujer cálida, amorosa, y que me puedo escuchar. Como una gente creativa.

Dormir es una cosa increíble

-Me gusta dormir mucho, me encanta dormir. Es una cosa increíble. Levantarme todas las mañanas temprano, así abrir los ojos, es así como “chin ahora me tengo que levantar”. No sé porque, siempre tengo la sensación de que me falta sueño, es que ¡qué rico estoy en la cama! Claro, tal vez tiene que ver con el tiempo de vida, pero me encanta dormir, me quedaría en la cama leyendo, comiendo un desayuno, viendo la televisión, entonces creo que eso en exceso podría ser un exceso, como pereza.

Defectos, ahhhh… me decían que era grande, siempre me decían que era de un tamaño grande físicamente, hasta que tuve un marido de dos metros y me dije “creo que en realidad estoy muy chiquita”.

A veces me pierdo, me pierdo físicamente en la ciudad, me cuesta mucho trabajo ubicarme, creo que algo hay ahí o que tendría que poner más empeño en orientarme, pero me causa problemas. Me cuesta mucho trabajo ser puntual, como te habrás dado cuenta (encoje los hombres y sonríe) digo que por la ciudad, pero creo que tendría que ponerle más empeño en levantarme temprano para llegar a un lugar y en verdad, si llegar.

“Porque no hay sueños inalcanzables”

-A todas esas mujercitas yo les aconsejo que se quieran mucho, que piensen en su cuerpo no sólo como la belleza física sino principalmente como la salud, que construyan más la confianza en ellas mismas, más que estar pensando en un consumo de objetos que las hagan bellas, creo que confiar en una misma te pone hermosa, confiar en ti, quererte, te pone hermosa, te pone atractiva para los demás, que trabajen mucho en sus proyectos y que tengan logros en un sentido de crecer, de crecer así como de mujer te están creciendo las ideas de ti van a decir cosas muy feas, que no hagan caso a esa cantidad de mentiras.

Las ideas nos tienen que crecer a todas la mujeres, que nos crezcan, que crezcan sus ideas, que las hagan crecer, pero eso pasa con la confianza en una misma, en el amor propio hacia una misma y desde luego procurar está bien con un cuerpo sano, básicamente para desarrollar tus sueños, porque no hay sueños inalcanzables.

María Jiménez es una mujer emprendedora, capaz de hacer cualquier cosa que se proponga. Es un ejemplo a seguir para muchas mujeres que aún tienen miedo de callar y viven en el conformismo. No hay palabras para describir a una mujer tan risueña, talentosa, amable, cálida…

Me quedé sorprendida con su humildad y su confianza al responder las preguntas de manera sincera y honesta y no cabe duda que tiene un gran corazón. Ahora, entiendo lo mucho que la aprecian sus compañeros de trabajo, pues por donde va brilla con toda su luz. Es detallista, nos ha obsequiado libros y libros y su gran humanidad me hizo admirarla más. Su sabiduría y su experiencia quedará plasmada en cada libro que ella imprima y su gran corazón alimentará día a día a cada alma que ayuda.

Ha auxiliado a miles y miles de mujeres y familias enteras que no hay cómo agradecer su tarea tan solidaria. María es una mujer que sueña y vive como cualquier otra, sólo que ella es poseedora de guiar con su enorme luz, para alumbrar realidades tan obscuras. ¡Muchas gracias María!





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