jueves, 23 de septiembre de 2010

ORGANIZACIÓN: RESPUESTA ANTE LAS TRAGEDIAS

  • Las personas no se han percatado de su capacidad para generar la movilización
  • Terremoto 1985: lo más significativo fue la organización de las personas
Por Fanny Ruiz Palacios
México (Aunam). La organización de la sociedad mexicana parece ocurrir únicamente bajo situaciones trágicas, puesto que las personas no se han percatado de su capacidad para generar la movilización sin tener que estar en desgracia; aseguró el periodista Humberto Musacchio, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCU-T).

Han pasado 25 años de uno de los mayores desastres naturales sufridos en México: el terremoto de 1985; razón por la cual se presenta una exposición fotográfica temporal en el CCU-T, en donde se recopila la vida, el sentir y la realidad de un pueblo que se derrumbó estructuralmente, pero se fortaleció en un contexto social.



Humberto Musacchio recuerda su experiencia aquel 19 de septiembre de hace 25 años: por todas partes había edificios en fracciones, algunos talleres de costura quedaron destrozados y con enormes trozos de tela colgando de lo que solían ser las paredes, parecían banderas de la catástrofe.

Ante tal situación, pensó ayudar a la gente pero el apoyo brindado por un gran sector poblacional dejó ver que era una actividad en donde todos podían participar; en cambio, su trabajo era algo que difícilmente lo podía hacer cualquier persona.

El trabajo de los periodistas fue dar a conocer la situación que pasaban miles de mexicanos, reportar los sucesos a su alrededor para informar a la nación y países extranjeros fue su misión; las vidas perdidas, los atrapados entre escombros, y quienes vieron derrumbar todo su patrimonio, su hogar.

Durante la inauguración de la muestra, Catalina García, residente del edificio Chihuahua en Tlatelolco, declaró que ante la nula respuesta del gobierno para devolverles sus casas, tuvieron que organizarse para exigir la reconstrucción de sus viviendas: no pedimos caridad, sino el cumplimiento de su obligación.

Explicó qué al ser habitantes de Tlatelolco tenían un seguro, el cual las autoridades hicieron válido luego de un movimiento, en donde se formuló una demanda a Miguel de la Madrid para exigirle que asumiera su responsabilidad y crearan un convenio de reconstrucción.

El gobierno mostró ineficacia para dar respuesta a las demandas sobre la reposición de los edificios en Tlatelolco, pues no atendieron las necesidades presentes durante esta catástrofe; por esta razón, la sociedad civil se movilizó y creó la brigada de rescate Topos de Tlatelolco A.C., integrada por un grupo, principalmente jóvenes, dedicado a dar ayuda a cualquier sector de la población.

Los Topos trabajaron en conjunto para buscar y rescatar a todo aquel que estuviera atrapado en los edificios que se desplomaron en diferentes puntos de la ciudad, como las colonias Doctores, Roma, Juárez y Tlatelolco.

Según un miembro de la brigada, la autoridad y el gobierno son incapaces de responder ante una determinada circunstancia; por ello, recomendó ver la historia para analizar cómo podemos mejorar el futuro.

Fotografía de la solidaridad

Andrés Garay, quien recibió el Premio Nacional PUCP (Pontificia Universidad Católica del Perú) 2005 en Fotografía, habló del fotoperiodismo en México, el cual es menospreciado porque las fotos publicadas en los medios de comunicación son consideradas como un material de relleno.

Afirmó que en México estamos acostumbrados a no hacer nada, aún cuando estamos frente a situaciones que requieren de nuestro accionar; pero con el temblor de 1985, la sociedad demostró que las cosas pueden ser diferentes.

Andrés Garay, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, habló sobre la percepción popular en aquel momento: “nos tomó por sorpresa a todos porque no estábamos preparados para algo de tal magnitud, sin embargo, hubo una buena respuesta por parte de la gente; lo más significativo fue la organización de las personas”.

La réplica fue terrible, relata el fotoperiodista, era impresionante ver tanto dolor y muerte, los policías iban de un lado a otro; pero, lo más sorprendente a destacar es la respuesta de la sociedad civil.

Ayudamos a los damnificados con nuestra labor fotográfica, recibimos ayuda internacional pues todos se enteraron al ver las imágenes; una de las naciones a donde enviaron el material que ilustró la situación del país fue a Estados Unidos.




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