sábado, 3 de abril de 2010

CASADO CON EL PERIODISMO, REVOLCADO CON LA LITERATURA

Por Andrea F. Cruz
México (Aunam). José Alejandro Almazán Rodríguez proviene de la colonia Arenal en el Distrito Federal y tiene dos hermanos. Desde niño, en la tienda propiedad de su madre, supo lo que es una agencia de noticias en pequeño, pues ahí llegaban los últimos acontecimientos de su colonia: que si fulano ya golpeó a zutano, que a mengano le robaron ayer; esta situación lo llevó al mundo del periodismo, su primer gran amor y al que ha dedicado su vida.

El estar rodeado de peligro y delincuencia además, de ser nieto de uno de los integrantes de la Banda del Carro Gris, son las explicaciones que, según el terapeuta al que acude, hacen de él un seguidor y amante de los temas que más controversia y alarma crean en la sociedad del México actual: narcotráfico e inseguridad.

En él no aplica el dicho “candil de la calle, oscuridad de tu casa” ya que en sus escritos denuncia con mano dura los actos que no le gustan. Sus oídos escuchan lo que los mudos claman a gritos, lo que es evidente y tan indescifrable a la vez. Pero también sabe encontrar en su país lo hermoso, lo extraordinario de la gente y de los lugares que adora, como Culiacán de donde es el tercer amor de su vida: “su morra”.

Aunque no es un ejemplo de buen estudiante, ya que recuerda que se la pasaba en los jardines como lagartija al sol o disfrutando con los amigos, además de llevar 16 años sin titularse; es un gran periodista o como se hace llamar, reportero.

¿Por qué? Por la simple razón de que es capaz de dejar pasar la gran historia de su vida si la fuente no quiere hablar con tal de dormir tranquilo, lo que constata si puede dormir nueve horas seguidas ya que, de acuerdo con sus palabras, “el cerebro funciona después de las nueve de la mañana… si a esa hora funciona, a esa hora hay que levantarse”.

Su segundo amor es la literatura, por que gracias a ella ha logrado expresar lo que el periodismo no le permite, aunque asegura que “la novela no deja plata”. Da mucha importancia a la lectura, a buscar la información de las fuentes, para lo cual recalcó la ventaja que los nuevos periodistas tienen con el avance de las tecnologías: “nosotros teníamos que ir a las hemerotecas a buscar quién diablos era el tipo. El primer navegador era ‘una ene con un mundito que giraba’; ahora existe el Internet, nada mas pongo Manuel Estrada mezquital y entonces aparece toda la historia sobre el alcalde que asesinaron”.

Es suertudo por naturaleza (reportero sin suerte no es reportero), con un poco de manipulador además de una persona integra, amable y muy simpática. Vive con la muerte pisándole los talones, aunque es por eso que parece el personaje de Francisca creado por Onelio Jorge Cardoso en el cuento Francisca y la muerte en donde la segunda no puede llevarse a la primera debido a que anda de un lado para otro y no se cansa.

Así es Alejandro Almazán, ganador del Premio Nacional de Periodismo en tres ocasiones y orgulloso egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a donde asistió para platicar con alumnos y académicos de la institución, acerca de su libro Gumaro de Dios. El caníbal.




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