lunes, 29 de mayo de 2017

CLÍNICA ODONTOLÓGICA ARAGÓN: PARA LA COLONIA, PARA LOS ESTUDIANTES

Texto y fotos por Diana Isela Carrera Islas e Iris Aguirre Rodríguez

Ciudad de México, (Aunam). Te encuentras caminando cuando, de repente, te das cuenta que tus pasos se deslizan por la avenida Hacienda Rancho Seco. Ves pasar una gran cantidad de automóviles y a una multitud de personas. A lo lejos está una reja azul de donde entran y salen sujetos con batas blancas. La curiosidad te consume y decides entrar, para darte cuenta que es una clínica odontológica.


En los cristales de la puerta se observa que es la periferia de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón. El ambiente del lugar es muy dinámico, ya que en la planta baja se encuentran la clínica uno, , la caja de cobro, la admisión de pacientes y el área de esterilización de instrumentos –donde los pacientes entran en más confianza al ver las bastas medidas de sanidad bajo las que se trabaja–.

Lo que le da más vida al lugar es la sala de espera donde los pacientes aguardan su turno. Ahí se puede encontrar desde a una madre con su hijo hasta una persona de la tercera edad. Esta diversidad de individuos persigue un mismo fin: tener una vida bucal saludable y permitirle a su bolsillo ahorrar un poco en una institución en la que confían.

Al subir las escaleras esta la clínica dos, ahí se atienden los casos más difíciles de la comunidad. Asimismo están los laboratorios y salones donde los estudiantes toman clases y se preparan para, en un futuro, ser unos profesionistas ampliamente experimentados.

La FES Aragón, que forma parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es un recinto educativo enfocado en formar estudiantes en el área de Sociales y Humanidades, principalmente. Sin embargo, también cuenta con una clínica que ofrece el servicio de odontología abierto a todo el público. Lo esencial es que son atendidos por personas de servicio social o estudiantes matriculados en las FES Iztacala o Zaragoza y que deciden realizar sus prácticas en ese lugar.

“La Clínica Odontológica Aragón es una periferia de Iztacala que conforma un total de ocho clínicas. Fue inaugurada en 1976 y su principal función es dar atención a pacientes externos que regularmente son de la comunidad que rodea el lugar” comentó el director de la clínica Felipe Ramos Rodríguez.

Aulas y consultorios del saber

Cuando entras al lugar puedes observar a estudiantes atentos a su clase en los salones adaptados dentro del recinto. Muchos de estos jóvenes están atendiendo a sus pacientes desde muy temprano en los consultorios.

Dulce Rubio Sánchez es estudiante de sexto semestre y su vocación es la carrera de cirujano dentista. Su primer objetivo al entrar fue formar una alianza con su hermana, pero también ayudar a la sociedad de una manera muy noble, cualidad que ha encontrado en las consultas con los pacientes que atiende día con día.

“Me gusta atender a los pacientes que son amables, no importa si son niños, adultos mayores o jóvenes. A cada uno lo trato como si fuese un integrante de mi familia. Tengo la cualidad de amar esta carrera y también cuento con las herramientas y el apoyo de la mayoría de mis profesores”, platica.


Los pioneros de las improntas de vida

Los profesores (llamados también asesores), juegan un papel muy importante en el funcionamiento de esta clínica, porque son los que orientan a los estudiantes y están al pendiente de su trabajo y resolviendo cualquier contratiempo que se presente.

“La participación de los profesores es esencial y principalmente confiar en ellos para poder ofrecerle, en conjunto, al estudiante las condiciones adecuadas para tratar a sus pacientes en los aspectos académico, técnico y principal, que forman la base bioética”, explicó el director del lugar.

La doctora Alejandra Chaparro es una docente que se dedica de tiempo completo a ser formadora de los nuevos profesionistas, pero también atiende todas las facetas como mujer.


“Mi misión, como formadora, es dar las bases suficientes para que mis alumnos no defrauden a sus pacientes y tengan un buen desempeño. Asimismo inculco en ellos valores éticos y profesionales para un futuro prometedor, para que vean en su paciente una vida y no un empleo”.

“Contamos con nueve grupos: seis de ellos en el matutino y tres en el vespertino y tenemos un promedio aproximado de 80 a 120 consultas diarias, aunque ese número es muy variable y puede cambiar”, indicó Ramos Rodríguez.

Los privilegiados de la misión social


Los pacientes son una pieza clave en el funcionamiento de la clínica, principalmente para los estudiantes, que encuentran en las consultas una especie de ayuda mutua. Sea en la mañana o en la tarde, grandes cantidades de personas de todos los rangos de edad llegan para ser atendidas.

“En primer lugar, los pacientes encuentran una atención de calidad. En segundo lugar, (vienen) por la economía porque asistir a una clínica particular es muy costoso y al ser basta la población que nos rodea los precios son accesibles para todo el público y nos tienen confianza, aunque ésta se vio afectada a raíz de la huelga del año 2000. Disminuyó mucho pero se ha ido recuperando”, señaló el director Ramos Rodríguez mientras recordaba la historia de este lugar.

Por ello es importante conocer las opiniones de los pacientes que son atendidos, y nos dimos a la tarea de recopilar los puntos de vista.

José Pineda Gaitán comentó que llegó a la clínica por una molestia con sus muelas. Se enteró de la existencia de la clínica por alguien que vive en su colonia. El lugar le queda muy cerca y se le facilita el traslado.

“La primera vez que asistí me atendieron de manera amable y atenta. Los costos son accesibles. El trato de los estudiantes me parece excelente y también los ayudamos para que adquieran la práctica. Se de antemano, y asumo esa responsabilidad, de que pueden llegar a fallar en algo”.


Alfredo Ramírez López señaló que llego a la clínica desde hace 2 meses por la recomendación de una conocida que le informó del sitio y de todos los servicios y costos.

“El trato que se me dio fue excelente, estoy maravillado porque te atienden personas que de verdad tienen esa vocación. Me hicieron comprender mi situación bucal y cómo debía de atenderme”.

Un aporte social

La clínica también se ofrece como un sitio de oportunidades para agradecer a la universidad todo lo brindado a través del servicio social, que es un apoyo a los estudiantes de menor trayectoria donde aquellos que prestan su ayuda son jóvenes que han concluido la carrera y tienen la capacidad de solucionar problemas, como son los pacientes llegados de forma urgente.

Otras de las actividades de los prestadores de servicio social es dar de alta al paciente. Al hacerlo, le piden un pago de treinta pesos para abrir un expediente y transferirlo al área que necesite, con el objetivo de eliminar la molestia por la que acudieron.

Las actividades que se realizan diariamente en esta clínica son un servicio social y una práctica constante de todos los conocimientos adquiridos, desde tercer hasta octavo semestre, por los jóvenes estudiantes.

Se requiere de todo un camino de preparación para lograr que los estudiantes tengan la experiencia necesaria para salir al campo laboral. Esto, en gran medida, se alcanza gracias al apoyo de todos los que forma parte de esta clínica, demostrado en la supervisión, en todo momento, de los superiores y profesores sobre el trabajo de sus estudiantes.

“Primero están las bases académicas. La clínica es una escuela, antes que otra cosa, y debe proporcionarle a los estudiantes el fundamento académico antes de tomar a un paciente en sus manos para disminuir los factores de riesgo, en el sentido de evitar errores”, explicó Ramos Rodríguez.

En sus inicios, el objetivo principal de la clínica era que fungiera como una escuela. Sin embargo, ésta se vio sobrepasada porque comenzaron a asistir muchas personas externas deseosas por ser atendidas. Ahora la Clínica Odontológica Aragón tiene dos metas: ayudar a la sociedad y forjar a sus estudiantes.


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