martes, 6 de septiembre de 2016

AMÉRICA LATINA; LA ELECCIÓN PARA UNA VOCACIÓN

Por Zuleyma Karina Molina Nieto
Ciudad de México (Aunam). Adalberto Enrique Santana Hernández, director del Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe de la UNAM, dice conservar con mucho cariño los recuerdos que posee de las personalidades con las que ha entablado conversación, los cuales representan una muestra de su dedicación al estudio de la región latinoamericana.

Con Licenciatura, Maestría y Doctorado en Estudios Latinoamericanos, ha montado en el muro de su oficina fotos enmarcadas con personajes emblemáticos del continente americano como Gabriel García Márquez, Evo Morales, Fidel Castro, entre otros.


Su interés por conservar recuerdos se ve reflejado cuando, sentado frente a su escritorio, comienza a recortar con calma, pero infalible, un artículo del periódico donde lo habían entrevistado con relación a la visita de Raúl Castro a Yucatán. Antes de cualquier entrevista, dijo querer archivar ese momento.

¿Qué significó para usted tener encuentros con los hermanos Raúl y Fidel Castro?

En mi caso he tenido la oportunidad de ver a dos de los principales dirigentes revolucionarios de América Latina; como Fidel y Raúl Castro. La visita con Fidel la realicé hace más de diez años, allá en Cuba, cuando la Universidad de Zacatecas le otorgó el Honoris Causa.

Tuve la oportunidad de conocerlo, de convivir. Fuimos invitados a sus oficinas, cenamos en el restaurante donde está su despacho. Tuvimos una larga plática que duró más de diez horas. Y aparte de ello, yo colaboraba con un diario mexicano; el Diario Novedades y le hice una entrevista que salió publicada en el mismo periódico.

Con Raúl Castro tuve un encuentro más reciente; el 8 de noviembre, ahora que visitó México y que fue recibido por el presidente Peña Nieto. Ya después hubo una reunión con una serie de actores políticos, intelectuales, y académicos mexicanos. Y bueno soy un conocedor de la historia de Cuba, de su desarrollo y de su revolución, un experto en algunos temas de la Cuba. Particularmente el pensamiento de El Che, de Fidel, de José Martí.

Minutos antes mostraba con entusiasmo varias fotos en las que se había retratado con el mandatario cubano. Expresó su deseo de imprimirlas, y de colocar alguna en el muro de los recuerdos.

Como director del Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe es capaz de alzar la voz cada que necesitara cualquier cosa de su técnico académico, a pesar de que su voz ya refleja el paso del tiempo, en la entrevista usó un tono tranquilo y calmado.

Me identificaba con esas luchas desde niño

¿Desde pequeño se imaginaba estar en algo relacionado a Estudios Latinoamericanos? ¿Cómo fue su infancia?

Creo que fue una infancia bonita; me divertí mucho; todavía la anhelo. Contestó guardando el tono bajo y tranquilo, pero audible que habría de conservar en toda la entrevista.

Estudiando en la primaria me tocó hacer personajes en escenificaciones que se realizaban, una vez me tocó un insurgente de la independencia mexicana: el capitán Jiménez, Mariano Jiménez, que fue uno de los próceres independentistas, entonces me identificaba con esas luchas desde niño.
Alguna otra vez me tocó ser en la escuela Venustiano Carranza, una persona en el poder. –Quizá esa sea la razón por la que en uno de sus escritorios tenga una estatuilla del primer jefe máximo revolucionario-.

A mi madre le gustaba también hacerme uniformes y disfraces. Para estos actos una vez salí vestido de ruso; tengo ojos verdes, un poquito blanco, entonces dicen que sí parecía ruso.

Y en la primaria un día me tocó hacer un trabajo sobre Bolivia y sobre Honduras, entonces había un interés por conocer estos países y ya cuando empecé a crecer y a tener la oportunidad de conocer el mundo; pude ir hacia América latina: empecé en Guatemala, posteriormente en Cuba y así.

Se trata de ver el mundo desde américa latina

Inevitable no preguntarle al doctor sobre lo que le inspiran los personajes latinoamericanos que tiene en cuadros colgados sobre la pared de su oficina como es el caso de José Martí y Simón Bolívar.

Los pensadores de América Latina remiten el paradigma del pensamiento latinoamericano que implica ser crítico, con un pensamiento original. Aquí se trata de ver el mundo desde América Latina, es decir que el mexicano, hondureño, argentino, brasileño tienen la capacidad de pensar el mundo al igual que lo puede hacer el japonés o el coreano, pero de su propia circunstancia, desde su propia particularidad, es decir cómo interpreta al mundo.

Decía el maestro Zea: Bolívar era filósofo, porque estaba interpretando al mundo, pero no tan solo se trata de darle sentido, sino de transformarlo, y él (Bolivar) logró hacer un cambio político e independizar a muchas naciones de América Latina a partir del pensamiento crítico o propio y original.

El pensamiento crítico y original en nuestros días, siento que en algunas corrientes de pensamiento, particularmente en las que se dedican al estudio de América Latina, lo ven como una viabilidad; pensar desde nuestros horizontes propios para ir definiendo qué es lo que queremos hacer y hacia dónde vamos.

México es parte intrínseca de américa latina

Y en especial, ¿sobre la relación que guarda América Latina con México en la actualidad?

México es parte de Latinoamérica; hay personas que no les gusta que México esté en América Latina, pero hay cosas que no se pueden negar y México es parte intrínseca de América Latina, está al norte de la región, pero cultural, histórica, social, política, antropológicamente y donde quiera que se quiera ver forma parte de la diversidad cultural que es América Latina y El Caribe.

De tal manera que hay una relación muy estrecha. Particularmente la Universidad Nacional Autónoma de México, es de las instituciones mexicanas que tienen un mayor carácter latinoamericanista; el escudo de nuestra Universidad lo está diciendo; en él aparece el mapa de América Latina.

Acrecentó, aún más, mi conocimiento y mi vinculación a américa latina

No recurre a tomarse un tiempo para responder, pareciera que las respuestas ya las ha aprendido, la única pausa que realiza es para dar la palabra al entrevistador. Siempre dirige la mirada; nunca evade.

Recuerda el modo en que la UNAM lo ha involucrado aún más con América Latina pues estuvo presente en la revolución sandinista ya que fue enviado por la Máxima Casa de estudios a colaborar en la construcción de la Universidad de Nicaragua una vez consumado el triunfo de la revolución.

Y estuve en la cruzada de alfabetización; dirigí a un grupo de estudiantes que hicieron el rescate de la historia de la revolución sandinista, preparé y diseñé parte de ese proyecto que se hizo en la Universidad Nacional de Nicaragua. Y eso acrecentó, aún más, mi conocimiento y mi vinculación a América Latina.

Primero en recibirse de su generación


Las manos jamás dejó de moverlas a pesar de que nunca las separó del escritorio, los ademanes le acompañaban en cada oración que realizaba.

¿Por qué seguir una línea de Estudios Latinoamericanos desde la licenciatura hasta el doctorado?

En efecto, yo estudié la Licenciatura de Estudios Latinoamericanos ya hace algunos años cuando entré a la Facultad de Filosofía y Letras, era el año de 1973, duré cuatro años y fracción en los créditos. Fui el primero en recibirse en mi generación y una delante de mí. Hice una tesina dedicada al tema de las izquierdas en América Latina.

Cuando inicié la carrera había venido Salvador Allende de Chile; Salvador había venido en 1972, un año antes de que dieran el golpe a su gobierno. Luego vendrían los golpes de Estado en Argentina, Uruguay.

En su formación académica tuvo Profesores del exilio; le asignaron maestros que venían desterrados de España, Centroamérica y Sudamérica: brasileños, uruguayos, argentinos o chilenos. Eso le va a nutrir, le va a enseñar mucho de lo que es América Latina en términos académicos y en modo de entender fenómenos como los golpes de Estado.

La universidad para aquellos años era más pequeña, esto me va a facilitar que antes de que yo termine la carrera me incorpore como profesor en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán. Y en la misma Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) como ayudante de profesor. Entonces, esto es un rápido aprendizaje; va a permitir que yo rápidamente me reciba de la carrea de Estudios Latinoamericanos.

La carrera perfecta para mí

En la oficina del experto en Estudios Latinoamericanos, el único ruido que se percibía era el del viento chocando contra las ventanas y produciendo un leve movimiento en las persianas.

Anticipándose a mi siguiente pregunta, el propio Director Santana se cuestionó:
--¿Por qué estudiar ésta carrera en específico? Bueno porque tenía una preferencia por la literatura; la novela latinoamericana, por el pensamiento y la filosofía que se realizaba en América Latina, por la historia en la región, por la geografía, y la sociología de igual manera.

Pero esas investigaciones se daban en distintas carreras, y de repente descubrí que había una carrera que integraba todas esas disciplinas, y ahí (en estudios latinoamericanos) se estudiaba América Latina a través de un enfoque sociológico, político, cultural, filosófico, literario, e histórico, dije: pues ésta es la carrera perfecta para mí.

Adalberto Santana Hernández no podía dejar de lado a uno de sus mentores en su formación académica y por quien colegas del trabajo lo identifican como un personaje especial en la vida del director del CIALC.

Sin ver que ahí se había desarrollado el pensador Leopoldo Zea con quien me incorporé a trabajar de medio tiempo como técnico académico en lo que era el Centro de Estudios Latinoamericanos y ahí se coordinaba la licenciatura, maestría, y el posgrado. Esto me facilitaría seguir una misma línea de investigación.

Sus estudios le han otorgado muchos acercamientos con América Latina, desde encuentros con destacadas figuras del continente, hasta la posibilidad de escribir sobre los acontecimientos más importantes de la zona.

En la torre II de humanidades de Ciudad Universitaria en la oficina del octavo piso, el muro de los recuerdos de Adalberto Santana permanecerá hasta febrero, mes en que acaba su etapa como director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe.







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