lunes, 11 de abril de 2016

DULCE GUERRERO: LA VOZ FEMENINA DEL DOBLAJE EN MÉXICO

Por Karla Alvarez González
Muchos desconocen su nombre y su rostro, pero no su inconfundible voz. Mejor conocida como la princesa rebelde Fiona de Shrek, la fresa Barbie Guía de Toy Story y la simpática hipopótamo Gloria de Madagascar, Dulce María Guerrero Muzquiz Navarro ha llegado a los oídos de chicos y grandes a través del arte del doblaje.

Con más de veinte años de trayectoria la actriz y locutora profesional especializada en doblaje ha participado en importantes películas como Monster: Asesina en serie, Locura de amor en Las Vegas y Hechizada; también para grandes marcas comerciales como Liverpool, Fábricas de Francia, Jugos del Valle y Mabe.

Comunicóloga y actriz de profesión, voz de doblaje por vocación y defensora de los animales por convicción, así es como se describe Dulce Guerrero, quien a través del tiempo ha marcado a distintas generaciones, teniendo como recompensa las sonrisas y los aplausos de éstas gracias a su trabajo.

El lugar acordado para el encuentro es un Starbucks en Av. Insurgentes, un lunes con la tranquilidad de un día de asueto en la Ciudad y los intensos rayos del sol sobre la fachada del establecimiento. Unos minutos después de las doce llegó Dulce Guerrero, saludó muy alegre con un caluroso abrazo y un beso en la mejilla, entusiasta por comenzar la charla.

“Me acerqué, probé y me enamoré del doblaje”

Los acolchonados sillones de la cafetería y una sutil música de fondo se convierten en el escenario para la plática con la también actriz de teatro, quien ha participado en obras como “Don Juan Tenorio” y “Entremeses Mexicanos del siglo XVIII”.

La mujer de finas facciones, complexión delgada y belleza natural, toma un momento para acomodar sus largos cabellos castaños y rizados que le estorban en el rostro. Luego de cruzar las piernas y recargar su cuerpo sobre la pared comienza a recordar qué la hizo interesarse por el doblaje.

—Fue más una inspiración de compañeros y profesores del teatro que ya trabajan en ello. Un director creía que yo era buena actriz, él me dijo que por qué no lo intentaba. El doblaje no es una profesión en la que el desempeño sea conocido, no es algo que se sepa cómo funciona a ciencia cierta. Por ello me acerqué, probé y me enamoré del doblaje.

Uno de los sueños que tenía Dulce cuando estudiaba actuación era convertirse en una actriz reconocida —como todo joven en ese ámbito—; pero en el doblaje encontró su gran pasión, se enamoró por completo, incluso más que de la idea de estar rodeada de luces y arriba de grandes escenarios.

—Son ya veinticinco años vividos con alegría gracias al doblaje, han representado más satisfacción que un esfuerzo. Trabajo en lo que me gusta y eso no creo que sea suerte, es más bien saber conducir tu energía a donde debe estar—, señala mientras se dibuja una gran sonrisa en su rostro.

La también egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM considera que en México el doblaje sí es valorado, ya que hay eventos a los que grandes personalidades que dan voz a importantes personajes y marcas, asisten para dar conferencias, es ahí donde se puede observar el interés que muestra la gente por su trabajo.

—Tristemente en mi propia Universidad no he dado conferencia, y digo tristemente porque no puedo creer que la Máxima Casa de Estudios no se interese por un tema que llama tanto la atención de los estudiantes, ya que ellos tiene una gran confusión con respecto a cuál es la carrera indicada para incursionar en el doblaje. Claro que si yo tuviera la oportunidad con gusto iría—, comenta con seriedad.

Dulce Guerrero ha dado voz a personajes memorables como a la linda princesa rusa Anastasia, a Séfora en El Príncipe de Egipto, a Katy Current en el Espanta Tiburones, entre otros. También ha doblado a varias actrices de Hollywood como Charlize Theron, Jennifer Aniston, y Cameron Díaz, por mencionar algunas.

Mientras la actriz degusta un pedazo de panque y acomoda las mangas de la blusa gris que lleva puesta, misma que deja ver su delgada figura se hace presente una vez más esa sonrisa que la caracteriza y comparte cuál es el personaje más entrañable al que le ha dado voz durante su carrera.

—Es Anastasia por el contexto en el que se grabó y por la experiencia que tuve como persona y no como profesional en la cabina. Fue hermoso porque la película parte de una historia real rusa que a mí ya me interesaba. La intervención de la gente de producción de Estados Unidos y de México, así como el trato que me dieron fue muy lindo. Yo me sentía muy feliz, estaba enlazada con el personaje.

La locución comercial es también parte del trabajo de Dulce Guerrero, ha participado en anuncios publicitarios de importantes marcas como Avon Cosmetics, Nivea y Capullo, además fue la voz del documental “Salvemos Holbox”. Su dominio de idiomas como el inglés y portugués, le han permitido que su trabajo llegue a otros países.

—La satisfacción más grande de dedicarme a esto es estar en oídos de alguien a quien le gusta lo que hago. Creo que los aplausos más lindos y los cuales son como un regalo al corazón, son aquéllos que recibo mientras estoy atrás de la butaca de alguien que está hablando de mi trabajo. En general las satisfacciones tienen que ver con saber que lo que hice estuvo hecho con lo mejor de mí.

El corazón y profesionalismo son fundamentales, por eso no basta tener ganas para realizar un proyecto, se requiere de una preparación. La también directora dice que el doblaje es más complejo de lo que parece, ya que se debe identificar y entender el género del texto, así como la estructura de la actuación, —el que quiera hacer doblaje, tiene que hacer una carrera en actuación—, señala.

Como en toda profesión las dificultades siempre van a estar presentes; en los comienzos de su carrera como actriz de doblaje Dulce Guerrero tuvo que afrontar algunas. —Al principio claro que hubo personajes que no me iban y que no me gustaban hacer, para eso hay que tener la capacidad de modificar la voz y actuar al ritmo del actor que se está doblando. Se trata de combinar la técnica con el talento.

El trabajo de los actores por mucho tiempo había estado en el anonimato, ya que la gente no conocían a las personas que les dan voz a su caricatura o película favorita, hoy en día eso ya cambió, afortunadamente cada vez es más el reconocimiento que se les hace a las figuras del doblaje.

Con un brillo especial en sus ojos y un guiño que genera complicidad, la mujer de voz inconfundible asegura que lo más importante de tener el apoyo y afecto de las personas es saber controlar el ego y la soberbia, —ríe discretamente mientras se tapa la boca con la mano derecha—.

—Que la gente admire mi trabajo significa la oportunidad de acercarme, porque de nada sirve tener seguidores, si no se abre un canal de comunicación en el que se pueda transmitir algo valioso para alguien más. Eso es lo lindo de motivar o inspirar a otros, pero no para que hagan lo que yo, si no lo que ellos son capaces de hacer.

Con la difusión que se le ha dado a la profesión, ya son varias las personas que quieren incursionar en ella, por eso la actriz y directora de doblaje dice que el mayor consejo que puede dar es que si realmente les interesa y desean permanecer en ese trabajo deben prepararse constantemente.

—Estudiar actuación es lo más importante, pero también hay que desarrollar técnicas y buscar otros escenarios para la preparación; diplomados, cursos y demás recursos serán las herramientas que permitan crear la base del doblaje—, comenta con un tono entusiasta y motivador.

Se piensa que el doblaje deja mucho dinero, sin embargo esta es una idea equivocada, no todos los actores ganan lo mismo, ya que no pertenecen a una empresa, son “freelance”, pues no cuentan con un seguro de gastos médicos o un aguinaldo como en muchas otras profesiones.

La mujer detrás de una particular voz



Su alegre, ocurrente y energética personalidad se asemeja a la de una niña de diez años que comparte con una amiga un momento divertido. Con una risa nerviosa pero gran interés, la comunicóloga se dispone a seguir respondiendo a las preguntas.

La familia Guerrero Muzquiz Navarro siempre ha apoyado las decisiones de su hija y se muestra orgullosa de la gran trayectoria que ha construido a lo largo de estos años, hoy en día sus sobrinos se han convertido en sus admiradores más fieles.

Luego de más de media hora de constantes carcajadas y una amena charla, la entrevista se adentra en un aspecto más personal en su vida. Sin titubeos y con toda sinceridad la actriz de teatro responde ante un —¿Es casada?.

—No. Lo fui pero ahora estoy soltera, aunque también fui felizmente casada. No fue una relación que terminó mal, él ahora es un amigo hermoso que me ha dado la vida y puedo decir que desde el principio yo elegí a un hombre maravilloso con el que se cumplió un ciclo. Creo que no hay nada para siempre, pienso que más bien algo se concluye, conservas el aprendizaje y sigues.

La satisfacción en su rostro y alegría en sus palabras refleja el cariño que le tiene a una historia importante para ella, pero también al interés por cerrar ciclos y seguir adelante, finalmente esa es su filosofía de vida, conservar los aprendizajes que le deja cada experiencia y aventurarse a algo nuevo.

Originaria del Distrito Federal, Dulce María Guerrero Muzquiz Navarro nació en la colonia Roma, se crió gran parte de su vida en Coyoacán y actualmente vive en San Ángel. Con 47 años de edad y un entusiasmo incomparable se describe como alguien feliz y sonriente.

—La sonrisa y las carcajadas son muy características de mí y una de las cosas que más sobresalen en un ser humano es eso, sonreír sin importar nada. Es la parte bonita que te hace demostrar que disfrutas todo lo que haces—, añade mientras su boca asemeja una media luna, misma que refleja totalmente lo que había comentado segundos antes.

Ser una de las más importantes representantes del doblaje la mantiene muy ocupada, por ello resulta interesante saber cómo es un día normal en su vida. Tras un momento para pensarlo, dirige la mirada al ventanal que apenas deja ver los pocos autos que pasan por la avenida y comparte:

—Normalmente está a mil, pero sí llego a tener días muy tranquilos y los aprovecho para hacer varias cosas. Cada espacio que tengo libre en la mañana lo utilizó para hacer yoga y cuando tengo tiempo los fines de semana tomo algún curso. En general es activo por los llamados que tengo, muchas veces me desplazo de un lado a otro, si puedo como en casa y si no pido algo mientras estoy en el estudio grabando.

De un momento a otro el ambiente del lugar es amenizado por una canción de rock alternativo, hay más gente que en un principio; el escenario parece modificarse, pero esto no impide seguir con la conversación.

El relato sobre sus experiencias y trayectorias provoca una inquietud por saber si cree que la niña que fue antes estaría orgullosa de la adulta que es ahora. Al escuchar la pregunta, cambia de posición en el sillón, misma que deja ver lo ligero que es el pants negro que lleva puesto y confiesa entre risas:

—Yo creo que sí, principalmente porque hay muchas cosas en las que me gusta seguir siendo niña, trato de disfrutarlas y vivirlas como si realmente lo fuera. En mi trabajo esto se presta muchísimo, sobre todo cuando en la sala el ambiente es agradable, en cuanto a llevarme bien con el director, hacer chistes y bromas. Más que estar orgullosa, estaría contenta.

Actuación vs Comunicación

Tras estudiar actuación en el Instituto de Arte Escénico y Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM la directora de doblaje recuerda con gusto cómo fue la experiencia en ambas instituciones y lo que le ha dejado el haber pertenecido a ellas.

Comenzó en la actuación al mismo tiempo que hacia la preparatoria, si bien su corta edad no era la indicada para iniciar una licenciatura se le permitió ser parte de la escuela con un permiso especial y la condición de llevarle buenas calificaciones al director.

—En actuación la experiencia fue bonita, porque el ser la chiquita de la escuela era lindo pero también un reto que me inspiró a demostrar que realmente podía lograrlo, el ver la respuesta de mis maestros al darse cuenta de mi aprendizaje me hacía muy fuerte y lo disfrutaba mucho. Hice lazos de amistad muy importantes, por eso considero que fue de las mejores experiencias que he tenido—, afirma mientras deja escapar un suspiro.

Con el propósito de tener una herramienta para el futuro y la base para conseguir un trabajo en lo que cabe “normal” decidió estudiar Ciencias de la Comunicación, aunque realmente no fuera algo que le apasionara, pues después de hacer lo que le correspondía en la Facultad corría al teatro, ese era realmente el lugar en el que quería estar.

—Mis profesores de la UNAM eran muy estrictos, pero también personas muy preparadas. Cuando acabé la licenciatura tomé un trabajo en los medios de producción, hacía de todo, era la mil usos de la casa productora. No duré mucho tiempo, pero estuve dirigiendo los videos corporativos que se hacían, incluso a los actores que participaban en ellos y me di cuenta que lo que realmente quería era estar del otro lado, actuando o doblando.

Convicciones y un vistazo al futuro


La charla está en la recta final y no podía terminar sin antes tocar el tema sobre su amor por los animales. Asegura que está en contra del maltrato a estos seres vivos y le parece inaudito que se les haga tanto daño, más cuando ellos no pueden defenderse como quisieran.

Lo anterior la llevó a tomar una decisión importante en su vida, se volvió vegetariana, quería ser más consiente en cuanto a lo que le ofrecía a su cuerpo y a su salud, además de manifestar su rechazo ante la tortura de los animales que son destinados al consumo.

La actitud positiva con la que llegó seguía siendo la misma, toma el tiempo necesario para responder amablemente cada pregunta y parece no importarle la hora aun cuando su apretada agenda guardaba más actividades por hacer en el día.

Una de sus prioridades es seguir viajando y así conocer la cultura, naturaleza y forma de vida de varios lugares. —El país que más me ha gustado por la experiencia energética que tuve cuando lo visité, es Perú. Poder conocer de Cusco a Machupichu fue increíble.

Aventarse en paracaídas, tener una experiencia taoísta, conocer Chiapas, el Tíbet y Nueva Zelanda son algunas de las cosas que aún no ha hecho pero desea cumplir algún día. Sus planes en lo laboral es seguir entusiasmándose cada día con su trabajo y a nivel personal tomar cursos espirituales pues es un tema que también le apasiona.

“Hacer lo que te gusta es libertad, amar lo que haces es felicidad”

Curiosamente Dulce le hace justicia a su nombre, es una mujer entusiasta, alegre, tierna y amable, quien aún con tantos éxitos en su vida tiene muy bien puestos los pies sobre la tierra, y está preocupada por hacerles saber a las nuevas generaciones en qué consiste su trabajo.

Luego de conocer la dedicación que le pone a lo que hace y sobre todo el cariño que le tiene a su profesión, se puede entender tanta felicidad que desborda al platicar cada experiencia y triunfo que ha tenido. Sin pretensiones, ni afán de presumir absolutamente nada, Dulce se muestra bastante sencilla.

El flashazo de la cámara captura su esencia tan espiritual, pero no es suficiente así que la salida del lugar se convierte en el fondo perfecto para tomar una mejor foto, después los rayos del sol sirven como un excelente filtro para la infaltable “selfie”. Nuevamente un abrazo y beso se hacen presentes para anunciar la despedida.

A la espera de que el semáforo marcara verde para poder cruzar, se aleja la silueta de a quien por mucho tiempo sólo conocía a través de una princesa rebelde, una hipopótamo amigable y una linda Barbie, pero que ahora podía recordar por su larga cabellera, delgada figura, inmensa sonrisa y buen sentido del humor.





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