viernes, 16 de agosto de 2013

MUÑEQUITAS MEXICANAS AL ESTILO JAPONÉS

Por Renata González Tarragona
MÉXICO (Aunam) Listones de colores; zapatos de plataforma; tops de terciopelo; shorts y faldas de piel; orejas y colas de gato; espadas, báculos, cadenas; ojos y cabellos de tonalidades fantasiosas, esto y más, sumergido en un escandaloso mar de palabras indescifrables, para quien desconoce su lengua, en voces chillonas, frenéticas y sin embargo, gozan de un ritmo irresistiblemente pegajoso e hipnótico. Todo reunido en la convención de anime y manga: la TNT.

Abriéndose paso por el tumulto de disfraces, se divisa un pequeño islote rodeado de flashes y lentes de diversos tamaños con el ambicioso deseo de obtener una imagen que guardar para la posteridad de tan magníficos y populares personajes de lo que se conoce como “cosplay”, o disfraz de anime (caricaturas japonesas), en México, las SaSa Twins se han hecho populares por ello.

Sakura y Sayuri son mexicanas nacidas en Japón y al inculcarles sus padres desde su niñez varios aspectos culturales de esa nación, fue que comenzaron a acercarse al anime, a identificarse con éste, de lo cual posteriormente se derivaría su gusto y afición por el cosplay.

Interpretar una figura de determinada serie de anime mediante el costume play (abreviado como cosplay) es una manera de convertirse en ésta por la admiración que se le tiene y de sentirse parte de lo que representa, a esto se le incorporan otros elementos como podrían ser, principalmente, el diseño y la actuación.

“El cosplay es un hobby bastante sano. No es tan habitual, pero aún así es algo mágico.” Sayuri, con sus orejas afelpadas y su vistoso kimono rosa, explica, dejándose ver como la gemela dominante. Sakura, abrazando un curioso peluche de malévola expresión, menciona que es una oportunidad de acercarse a personas con gustos similares y a ambas les ha servido para consolidar buenas amistades.

Las tiernas gemelas utilizan este hobbie como una manera de expresión divertida para salir de la cotidianidad, coinciden en que está mal visto por gran parte de la sociedad mexicana, a lo que Sakura sentencia impetuosa “La gente no se informa más allá de los malos contenidos transmitidos en televisión y no se entera de que el cosplay es arte”, y en efecto, pues la mayoría de los que lo practican, como ellas, elabora sus propios atuendos.

Llevan un año y medio como “cosplayeras”, afirman que con este singular pasatiempo han tenido más tiempo para convivir después de laboriosas jornadas en sus respectivas carreras, Sayuri estudia Ingeniería Biónica en el IPN y Sakura Diseño Industrial en la UAM “Esto también es para gente culta, no todos son gente ociosa sin nada que hacer”, apunta Sayuri.

La popularidad de esta manifestación ha ido aumentando con el paso de los años, al grado de que cada vez se saturan más las convenciones organizadas con periodicidad, ha crecido el número de “cosplayeros” que, casi en su totalidad, persiguen un mismo sueño por el que tanto se esmeran en sus creativos disfraces: viajar a Japón para competir en el mundial de cosplay, el World Cosplay Summit.












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