miércoles, 23 de noviembre de 2011

CRECIMIENTO ANÁRQUICO DE LA CIUDAD, PRINCIPAL PROBLEMA ANTE DESASTRES

Existe un círculo de problemas por no planificar el crecimiento de la ciudad: Oralia Oropeza
Por Oscar Eduardo Guzmán
México (Aunam). Por la formación geográfica de nuestro país, en específico de la capital, en donde las sierras montañosas hacen que se forme una cuenca, siempre vivimos en peligro, estamos en un lugar de mucho riesgo.

“El riesgo es: la amenaza (por fenómenos de origen natural que pueden causar desastres) o vulnerabilidad (vulnerabilidad del ser humano o del ambiente por el mal manejo de los ecosistemas”), dice la Maestra Oralia Oropeza, investigadora asociada, especialista en riesgos, del Instituto de Geografía de la UNAM.

Estamos bajo dos tipos de riegos, los causados por los fenómenos naturales (conocidos como amenazas) y por la vulnerabilidad que tenemos los seres humanos ante los desastres.

Existe una cartografía para definir las clases de riesgos, ésta se simboliza con los números 3, 5 y 7, conforme aumentan el número es más peligroso el riesgo.

En la Ciudad de México, la clasificación se da por zonas y delegaciones, sin embargo, esta clasificación no abarca totalmente toda la capital porque no se ha realizado un ejercicio de planificación territorial y la Ciudad ha crecido de forma anárquica, por ende, “no se ha hecho un diagnostico previo de cuál es el mejor uso de suelo para cada actividad (vivienda, industria, zonas recreativas), esto genera muchos problemas porque la gente se instala donde puede”, matiza la Maestra Oropeza Orozco en su oficina ubicada en Ciudad Universitaria.

En Aquella estancia, lugar donde la doctora Oralia explica las consecuencias de no planificar la ciudad, de tamaño medio pintado de color blanco, con los accesorios típicos de un lugar de trabajo (computadora, escritorio, sillas), se percibe la tranquilidad, algo totalmente opuesto a lo que ocurren en la capital.

En el oriente del Distrito Federal, hay gran densidad de gente, a esa población hay que dotarla de servicios como agua potable, “pero para podérselas suministrar se debe extraer el agua de los pozos y esos pozos generan hundimientos y esos hundimientos hacen que en la época de lluvias se inunde y esas inundaciones generan problemas de salud o en las viviendas, todo es un círculo que se va creando por no planificar la Ciudad como se debe”, comenta la Maestra Orozco.

Los hundimientos de suelo se dan principalmente en las zonas de los límites de los antiguos lagos, principalmente el la zona oriente, en Chalco o Tláhuac, por la extracción del agua, todos los sedimentos se compactan y por eso se hunde el suelo.

Chalco padece de eso porque con la reaparición del nuevo lago de Chalco se han formado pozos para la extracción de agua potable. Esto es un arma de doble filo porque por un lado, se tiene la posibilidad abastecer de agua a la capital y, por el otro, el suelo se hunde más y puede ser peligroso para la población porque se pueden generar inundaciones.

Las inundaciones se podrían evitar, sin embargo, las medidas que se han tomado son insuficientes porque el drenaje no es suficiente, además, la cantidad de basura que hay es un gran problema porque se tapan las coladeras.

La reaparición del lago de Chalco tiene recursiones porque con el crecimiento del lago generará que zonas que no se inundaban se inunden. Ante esto, se puede reubicar a la gente “se deben buscar alternativas”.

“Si se quiere realizar la extracción de agua en el lago de Chalco (Proyecto Xico-Tlahuac), debe ser controlado. En algunos otros países, para problemas de hundimientos se inyectan aguas tratadas (al suelo). Jakarta se hundía 8 cm por año, a partir de que se dieron las inyecciones se ha reducido a 3 cm. Se deben hacer estudios del subsuelo para ver si es posible que se controlaran los hundimientos en Chalco”, analiza Oralia Oropeza.

La maestra Oralia explica lo que para ella serían las posibles soluciones que tiene la Ciudad ante los riesgos “Lo que se debe hacer es un reordenamiento de la ciudad en donde toda la gente participe, generar conciencia para actuar y proteger los que nos queda de ambiente. Este reordenamiento es a largo plazo, no puede ser de un día para otro, tiene que ser multidisciplinario donde participe la sociedad civil, académicos, autoridades, sectores productivos y, al mismo tiempo, impedir el crecimiento de la ciudad porque si crece más se puede producir una catástrofe”, finaliza Oralia.







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