martes, 7 de septiembre de 2010

SAZÓN MEXICANO AL RITMO DE CU


Texto: Frida Edith Andrade Alemán
Fotos: Reyna Medina Serapio
México (Aunam). Uno que otro curioso pasa y se convence de lo agradable que es el momento, y deciden quedarse; hacen de la alfombra verde, el sitio idóneo para estar. La sombra de los árboles es la aliada para combatir los rayos del Sol, mientras la voz de Luz Romero acaricia el oído de los presentes.

En el escenario se encuentran Los atemperados, quienes abren su cartelera con un son veracruzano. Provocan las palmadas de una parte del público y el baile de otros. El rojo de su vestuario y el festón tricolor que adornan el momento, dejan ver la sazón mexicana.

El motivo del aglomerado en Las islas de Ciudad Universitaria es el Tercer Festival de Música Mexicana, presentado por la Dirección General de Atención a la Comunidad Universitaria.

El güiro, la guitarra y las tumbas, acompañan la torta, la ensalada o el refresco de los estudiantes. El pasto de Las islas no sólo acoge a jóvenes, sino también a gente adulta.


Al mismo tiempo que comparte su voz, la señorita Ochoa baila y toca, Gabriel Rojas pide a los asistentes se diviertan. Sonrientes reconocen la riqueza de sus raíces mexicanas, al mismo tiempo que le abren la puerta a las letras latinoamericanas.

Admiten que ésta zona ha estado en pie de lucha a partir de sus canciones y es una de las mejores formas de continuar. Unir las voces surte efecto en el alma de las personas.

Gracias a la vida es una canción chilena, sin embargo, hace cantar a los invitados. Las notas son mezcladas, por algunos, con la cortina de humo que sale de sus bocas, con un dulce o sólo con el abrazo de la persona que aman.

Ya son más de seis piezas musicales entonadas por Los atemperados. El tímido Sol por instantes se asoma; les da la despedida a los artistas, al igual que los aplausos del público.

Se anuncia la llegada del cuarteto veracruzano Herencia del Son, no sin antes hacer un pequeño receso, para que se acomoden. Ahora son ellos el punto de atención.

Durante ese tiempo, son pocos los eventos culturales que se dan a conocer para las próximas semanas, pero entre éstos se encuentra ausente uno como el que ahora disfruta la gente.

Más de tres horas fueron suficientes para dejar el oído envuelto en sones y tangos. No obstante, para alimentar este sentido con el mismo colorido y simpatía, tendrá que pasar algo de tiempo.





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