“Pato a la Basura”: Legado gastronómico que preserva la identidad de Chimalhuacán
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| Foto: Recetario Biocultural del Lago de Texcoco |
Por Gael Uriel Romero Hernandez
El pato a la basura, platillo emblemático de Chimalhuacán, no solo deleita a sus habitantes y visitantes, sino que también resguarda siglos de historia y costumbres, consolidándose como un símbolo de identidad cultural y gastronómica de la región.
El platillo conocido como “pollo a la basura” que originalmente se preparaba con patos que emigraban a las orillas del Lago de Texcoco, ha sobrevivido como una receta de resistencia cultural en este municipio del Estado de México.
Hoy en día aunque la receta se hace principalmente con pollo, mantiene su sabor característico gracias al uso de los ingredientes tradicionales tales como nopales comas xoconostles, cebolla de rabo, chile de árbol y hierbas aromáticas además de técnicas de aprovechamiento que permiten usar partes que normalmente se desechan.
Durante las temporadas de frío, los patos migratorios llegaban al Lago de Texcoco y las comunidades cercanas los cazaban para su alimentación, con el tiempo la desecación del Lago y la urbanización del área hicieron que el pato se volviera escaso, por lo cual la receta se adaptó usando pollo.
El nombre “pato a la basura” proviene de la tradición de aprovechar partes de los vegetales que comúnmente se desechan como los tallos de cilantro o los rabitos de cebolla, transformando el desperdicio en un platillo nutritivo.
Entre esos ingredientes principales está el pollo o pato, cebolla de rabo, nopales comas xoconostles comas cilantro, chiles de árbol y a veces se agrega un poco de pulque para intensificar su sabor. La preparación inicia con limpiar y cortar la carne, picar los vegetales y mezclarlos coma todo se cocina a fuego medio durante aproximadamente 45 minutos hasta que los sabores se integran.
En algunas variantes se añade jugo de naranja para equilibrar la ciencia portar cierta frescura, la combinación de ingredientes frescos, hierbas y técnicas tradicionales dan como resultado un platillo que es nutritivo pero también un símbolo de la cultura local.
El pato a la basura no es solo un plato con un hombre curioso, si no, representa el antiguo vínculo de los pobladores con el lago, la cultura gastronómica de la región y la memoria colectiva de la comunidad.
A pesar de que en la actualidad se ha reducido la frecuencia con la que se prepara el platillo sigue presente en festivales y concursos gastronómicos que buscan rescatar las tradiciones culinarias. Su valor cultural radica en mostrar como los habitantes del área han sabido adaptarse y mantener vivas recetas que conectan el pasado con el presente.
El pato a la basura es un recordatorio de la riqueza cultural del Estado de México y del ingenio de sus comunidades para preservar sus tradiciones. Mantener viva esta receta significa mantener la unión con la historia, con el antiguo lago y con las generaciones que han transmitido la receta, convirtiéndola en un patrimonio culinario que merece ser reconocido y disfrutado.

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