martes, 25 de septiembre de 2018

NO HAY RELACIÓN LABORAL CON ANAYA: FCPYS

Redacción
Ciudad de México (Aunam). Tras la publicación, en diversos medios de comunicación nacionales, de notas informativas en donde se afirmaba que una "fuente cercana" al ex candidato Ricardo Anaya aseguró que el panista comenzaría a trabajar en enero próximo como profesor de la Universidad de Columbia y de la licenciatura o del posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), la Máxima Casa de Estudios desmintió cualquier relación laboral "hasta este momento".


Mediante un comunicado, informó que “en la institución no existe ninguna relación laboral ni académica con el señor Ricardo Anaya y que, hasta este momento, no existe un compromiso de incluirlo en la plantilla de profesores del siguiente semestre ni en la licenciatura, ni en el posgrado”.

La Universidad de Columbia no se ha pronunciado al respecto. Pero, Fernando Rodríguez Doval, secretario general de Acción Nacional y vocero durante la campaña, comentó a su vez a El Financiero que Anaya recibió una invitación en Nueva York para dar clases en posgrado sobre política mexicana.

El anuncio de que Ricardo Anaya Cortés recibió diferentes reacciones en redes sociales. A pesar de que el candidato mencionó al terminar la campaña que se dedicaría a la academia, no dejó claro a qué institución se agregaría. El ex presidente nacional del PAN no ha hecho ninguna comunicación al respecto.






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viernes, 21 de septiembre de 2018

CANAL ONCE PRESENTA: “NIÑAS PROMEDIO” HISTORIAS SOBRE EL EMBARAZO INFANTIL

Por: Andrea Albarrán
Fotos: Felipe Torres Landaverde
Ciudad de México (Aunam). El Consejo Nacional de Población (CONAPO) estima que en 2016 se dieron 11 mil 808 nacimientos en niñas de 10 a 14 años. Alertado por estas cifras, Canal Once en colaboración con la Secretaría de Educación Pública, presentan una nueva serie basada en casos reales, donde se aborda la problemática uniéndose a los esfuerzos por revertirla.


Con seis episodios y un capítulo documental, Mariel, Susana y Renata serán los personajes encargados de mostrar el contexto en el que se desenvuelven: sus relaciones familiares en conflicto, ausencia, abandono y poca comunicación, así como escasez de información y la falta de comprensión sobre cómo se expresa la sexualidad.

En la presentación de esta entrega realizado en Centro de educación Continua Eugenio Méndez Docurro Ximena Escalante, escritora de la serie, expresó que “el gran tema de estas historias son los cuerpos de las mujeres y la soledad”. La productora Andrea Sánchez refirió que el objetivo es “que permita sobre todo el diálogo en las casas, en las escuelas, con sus amigos”.


Mafer Suarez, quien dirigió a los actores, insistió en que “Es un proyecto que va más allá de que nos guste el tema, de que nos apasione. Se los debíamos a las niñas y niños de este país”.

El estreno será este sábado 22 de septiembre a las 21:30 horas por el canal del politécnico.

La directora de la serie, Mafer Suárez.




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PRESENTACIÓN DE SINFÓNICA DE MINERÍA Y COROS DE LA UNAM ¡DE PELÍCULA!

Por: Melanie Claudia Enríquez Fuentes
Ciudad de México (Aunam). El cuarteto de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Minería junto con los Coros de las Facultades de Ingeniería y Química, ofrecieron un concierto gratuito; con la temática de “Temas de película”.


En el auditorio “Raoul Fournier Villada”, en la Facultad de Medicina, el cuarteto formado por los violinistas: Alma Osorio y Francisco Ladrón de Guevara; un violonchelo al mando de Luz del Carmen Águila y una viola en manos de Francisco Chagolla.


Dentro del repertorio, el público pudo disfrutar temas como: “Stand By Me” de Benjamin Earl Nelson, “Por una cabeza” de Carlos Gardel, “A un Ruiseñor” de Alfonso de Elías, “Amanecía en el Naranjel” de Carlos Jiménez Mabarak, “Vois sur ton chemin” de Bruno Coulais, “The Entertainer” de Scott Joplin y “Ojalá que llueva café”, “El puñal y el Corazón”, “La Muerta Chiquita” de Café Tacvba.

Los temas más aclamados por la audiencia, fueron los distintos popurrís de las conocidas sagas: “Piratas del Caribe”, “El Señor de los Anillos”, “Star Wars”, entre otros. En este último nos sorprendieron con personajes emblemáticos de las películas.


El coro hizo una abierta invitación para todo aquél que quisiera unirse al coro de la Facultad de Medicina, para realizar tu audición podrás pedir informes con el licenciado Emmanuel López, en la Coordinación de Servicios a la Comunidad.

Los ensayos se realizarán los días: martes de 16:30 a 18:45 hrs; miércoles de 09:00 a 10:00 hrs y jueves de 16:30 a 18:30 hrs, en el Auditorio Octavio Rivero Serrano, ubicado en el Departamento de Fisiología, sexto piso del edificio A de la Facultad de Medicina.





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CASA COLOMBIA: EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA Y CARNAVAL EN VIVO

La construcción de Casa Colombia fue promovida por Gabriel García Márquez cuando vivió en México y hoy es un espacio de difusión de la cultura colombiana
La exposición actual es una muestra fotográfica del carnaval, junto con conversatorios y bailes típicos
Por Mary Paz Pérez Hernández
Ciudad de México (Aunam). (Aunam) El Carnaval de Barranquilla fue declarado: Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2003. En la Casa Colombia se exponen una serie de fotografías ganadoras del concurso anual que se realiza paralelo al carnaval y que buscan atrapar los momentos más representativos de la festividad más importante de Colombia.


Esta festividad colombiana es parte de la fusión cultural entre: europeos, africanos e indígenas, fruto de la era colonial española en América Latina. El Carnaval en Barranquilla dura cuatro días donde se aprecia la diversidad étnica, colores, alegría, música y bailes típicos.

La siguiente edición de la fiesta se celebrará del sábado 2 de marzo al martes 5 de marzo de 2019 y es uno de los acontecimientos más esperados en las costas caribeñas al que asisten aproximadamente 80 mil personas.

Durante los cuatro días que dura el carnaval se realizan diferentes eventos donde participan miles de personas disfrazadas. Las calles de Barranquilla se llenan de cumbia, ritmos caribeños, colores vivos y fiesta. Todos los participantes preparan trajes típicos como: la marimonda, el monocuco, la Negrita Puloy y la Muerte. A la fecha se han incorporado nuevos disfraces, como la propuesta de Franklin Molinares del “Avatar”, con el que busca crear conciencia sobre la relación de los seres humanos con la naturaleza.


Los participantes del carnaval pueden inscribirse para ganar “El Congo de Oro”, máximo galardón que se otorga a los mejores grupos participantes por su compromiso, dedicación y preparación para enaltecer la fiesta folclórica más importante del país.

Un comité integrado por folcloristas, historiadores, antropólogos, maestros en danzas y conocedores del Carnaval, es el que cada año se encargada de evaluar el desempeño de los grupos durante los diferentes eventos del Carnaval.


"Quien lo vive es quien lo goza". Además de la exposición fotográfica, también se realizan periódicamente conversatorios dirigidos por participantes del carnaval que hacen bailes típicos musicalizados por grupos en vivo. La intención es explicar la historia del Carnaval y su contexto actual.

Franklin Molinares, director de un grupo colectivo “Avatar en Carnaval”, menciona que "se vive para el carnaval, son cuatro días de locura colectiva". Su grupo lo integran 50 personas provenientes de Nueva York, Miami, México y Colombia y juntos han ganado varias veces el maravilloso “Congo de Oro”. A lado de la fotografía del grupo de Avatar se exponen las seis estatuillas que han ganado en diferentes ediciones del evento.

La Casa Colombia está dentro del Centro Cultural "El Rule", a un lado de la Torre Latinoamericana. Las exposiciones cambian cada tres meses y se preparan con la intención de promover la cultura colombiana en México y dar un espacio a los ciudadanos colombianos de recordar su tierra. Fue inaugurada en junio del año pasado como parte de un proyecto que tardó 16 años en concretarse.


El edificio que hoy alberga el Centro Cultural "El Rule", quedó parcialmente demolido después del sismo de 1985, hasta que en 2007 el escritor Gabriel García Márquez pidió al gobierno del Distrito Federal en turno que se remodelara la construcción para crear un centro cultural con el fin de estrechar las relaciones entre México y Colombia.

La exposición “Carnaval de Barranquilla, ¡Orgullo de Colombia para el mundo!” estará abierta al público hasta el 30 de septiembre, la entrada es libre.




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miércoles, 19 de septiembre de 2018

RECORDAR PARA NO OLVIDAR: A UN AÑO DEL 19S

Por: Ixtlixochitl López
Ciudad de México (Aunam). La primera advertencia vino con el sismo del 7 de septiembre, sus 8.2 grados de agitación dejaban tras de sí 96 personas muertas y 110 mil inmuebles dañados en Oaxaca, Chiapas y Tabasco. La catástrofe, hasta entonces invisible, comenzaba a vislumbrarse, eran los estados más pobres también los más dañados.


La gente que había quedado a la intemperie esperaba la ayuda que corría a cuenta gotas, había municipios que tras una semana seguían sin tener noticias de las autoridades. La atención se había concentrado en Juchitán y el Istmo que recibían las visitas del presidente Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño, secretario de educación.

Una catástrofe dentro de otra, la tarde del 19 de septiembre lo primero que se preguntaron todos fue cómo era posible que construcciones con menos de seis meses de haber sido entregadas a sus dueños, vendidas a precios exorbitantes pudieran caerse. “¿Quién dio los permisos para construir casas de papel?, ¿Qué se aprendió después del terremoto del 85?”

Cuando todo se movió, pararon las escuelas, las universidades, los centros nocturnos, deportivos, estaciones de radio y de televisión. Se abrieron todas las puertas del palacio municipal, de los estadios, los campos militares y las casas particulares para convertirse en centros de acopio.

De manera antinatural la gente corrió en dirección contraria, sí, hacia los edificios que se colapsaban. La solidaridad de los ciudadanos del país pareció cubrirlo todo de manera inmediata.


Corrían con los zapatos pesados por los casquillos, las manos heridas por el cemento, los cabellos mojados apenas cubiertos por los cascos. Hilos de manos que pasaban, acomodaban y empaquetaban alimentos, sobres, latas, cajas, agua embotellada, artículos de higiene, ropa, cobijas. El naranja fluorescente alumbraba la ciudad y hacía de ella sitio seguro.

Ciclistas convertidos a informantes avanzaban sobre las calles para disipar rumores, nunca hubo más agentes dirigiendo el tráfico en las calles; arquitectos, ingenieros, psicólogos, maestros, médicos, paramédicos, enfermeras, listos para recibir a quienes ese día volverían a nacer.

A más de un improvisado lo vieron salir de los centros de acopio, mochila al hombro, rumbo a los estados más afectados.

Los primeros en llegar fueron los trabajadores de la construcción que llegaron con: palas, picos, maquinaria pesada. Salieron los vecinos con botes y cubetas, cualquier cosa que sirviera para sacar el escombro, las manos desnudas ante los recuerdos.

Como las paredes también fueron derrumbados los prejuicios sobre la mujer y su fuerza: una policía ayudaba con un mazo mientras su equipo se quedaba mirando, también jóvenes cargaban garrafones sobre los hombros.

Nadie organizó nada, pero todo estaba bien distribuido en filas interminables que, de mano en mano, pasaban lo que fuera. De pronto, alguien alzaba los puños y se hacía el silencio. Más de una vez una lágrima cayó pero su mano levantada era como una señal de fuerza, una especie de promesa: "Vamos a salir de ésta".

Banderas ondeantes: rojas, blancas, amarillas, con o sin estrellas, firmadas por sobrevivientes y aplaudidas a su paso en agradecimiento. Personajes envueltos en trajes verdes, azules y amarillos.

La lluvia que no daba tregua a las labores de rescate se tragaba la luz del día, y araba las obras para reiniciarlas a plena luz del reflector.
El movimiento sabatino que desplazó todo, cinco centímetros sobre los que caminaba el mundo, rescatistas, bomberos, protección civil, y hasta los perros.

Noche larga y eterna, para quienes durmieron a la intemperie en espera de noticias sobre sus familiares. Desesperación y llanto de quienes buscaban la manera de saltar los filtros y entrar a buscar ellos mismos. Algunos encomendaban a los voluntarios traer a salvo a sus hijos, padres, madres, esposos, esposas, amigos.

El secretismo sobre las labores detenidas, sobre las tardanzas, los informes espaciados a los familiares, el mutismo de quien los daba, de quienes trasladaban los cuerpos al servicio médico forense sin haber sido reconocidos.

La negligencia de los medios de comunicación que centralizaron la información y dieron noticias falsas, sólo para lograr altos niveles de audiencia: el colegio Rébsamen se había caído, niños estaban atrapados, una pequeña (que nunca existió) a punto de ser rescatada.

Mientras los medios se encargaban de centralizar la información y de enviar la ayuda a dónde ya no era necesaria, a unas calles del colegio, la ayuda no llegaba. Los picos, palas y demás equipo se pedían por los megáfonos de los vecinos. No se podía entrar sin protección.

En Chimalpopoca y Bolívar una fábrica textil se había derrumbado, las trabajadoras quedaron adentro, la zona se acordonó y a pesar de los esfuerzos la maquinaria pesada entro en medio de la confusión.

El mito del otro 19S, de la solidaridad y de la inacción de las autoridades fue aprovechado por el gobierno para limpiar cuanto antes aquellos sitios que las cámaras no mostraban. La ayuda legendaria de la población no fue suficiente semanas y a un año del terremoto, parece inexistente.

Los daños en Morelos, Puebla y el Distrito Federal que se sumaron a los de Oaxaca y Chiapas, hoy se reportan en total abandono.

En Oaxaca, de acuerdo con reportes de El Imparcial de Oaxaca: la Secretaría de las infraestructuras y ordenamiento territorial sustentable (SINFRA) y el Instituto oaxaqueño constructor de infraestructura física educativa (IOCIFED) no han vuelto a las zonas de desastre y hay avances en la reconstrucción.

Mientras en la Ciudad de México la organización Nosotrxs denunció la falta de transparencia en el manejo de los recursos para la reconstrucción, informan que no se han demolido un 44 por ciento de los edificios destruidos y denuncian que el censo de los inmuebles afectados: la información está incompleta, equivocada o es de difícil acceso.

A un año del sismo son los colonos organizados quienes impulsan la reconstrucción, a través de eventos culturales, deportivos y la venta de objetos y libros.

Los afectados desean que la solidaridad resurja, que se impulse la reconstrucción transparente, que a los responsables de la negligencia cumplan con las demandas y que todos los mexicanos estén preparados para cuando una catástrofe de esta magnitud vuelva a suceder.








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UNA MUDANZA IMPROVISADA

Por: David García Rosales
Ciudad de México (Aunam). En la conmemoración número 32 del sismo que sacudió al país en 1985 y tras la serie de simulacros que acompañaron al tan común ritual, se registró un nuevo movimiento telúrico que conmociono a quienes, inesperadamente, se convirtieron en victimas del mismo. Con esta parafernalia se enmarcó el pasado 19 de septiembre en todo el país.


El ruido, caos, gritos y rostros desencajados inundaron a la colonia cananea, ubicada en el límite de las delegaciones Iztapalapa y Tláhuac en la Ciudad de México y tras la confirmación de daños materiales causados por la fuerza de la naturaleza muchos de sus habitantes enfrentaron la cruda realidad de la pérdida casi total de sus viviendas.

Las líneas telefónicas colapsaron junto con la energía eléctrica casi al mismo instante que el concreto de las calles cambio de su forma original y separaba físicamente a la colonia ya dividida con anterioridad por pandillas locales, narcomenudistas e intereses partidarios.

WhatsApp se convirtió en el aliado que proporcionó la comunicación básica en el momento de crisis y propició a la búsqueda de los seres queridos para verificar que los daños sólo fueron materiales y las familias continuaban unidas.

Las horas fueron largas y la angustia dibujó un ambiente gris que enmarcaba las caras de sorpresa ante lo sucedido y que ideaban una serie de gestiones mecánicas ante la alarmante búsqueda por obtener lo poco que quedaba dentro de las casas sacudidas por el sismo y que ahora parecían objetos de papel que se inclinaban al capricho del viento, pero que se mantenían en pie, como la esperanza de sus dueños.

La noche del 19 de septiembre se tornó oscura, inundado por el ruido intermitente de los helicópteros que sobrevolaban la zona, el número de personas que no pudieron regresar a sus hogares y las improvisadas camas creadas por cobijas, cobertores, algunas colchonetas y una serie de objetos que volvieran cómodo el frío concreto que recorre la avenía Damiana.

La ola delictiva que no hizo tregua con la crisis de la zona y que comenzó a dar señales de los primeros atracos nocturnos, la intromisión a las viviendas y el desprendimiento de celulares que significaba para sus víctimas, la última señal de vida con los otros.

Algunos habitantes, originarios de colonias aledañas, llegaron al lugar de los hechos y comenzaron un recorrido para dar apoyo a los más necesitados. Este fue el origen de las patrullas nocturnas que se ocuparon de regular el orden y mantener la paz un par de días posteriores.

El despunte de los primeros rayos del sol de la mañana del 20 de septiembre fueron los faros que dieron pie a la localización de las pérdidas, las familias que no concebían la magnitud del desastre natural que arrasó con algo más objetos materiales. Pero les dio la fortaleza para sacar a pie esta colonia que ha visto crecer a tantas generaciones y que no se extinguirá tan fácil.

El levantamiento de los campamentos improvisados y la llegada de curiosos a la zona fue la insignia que marcó el banderazo de arranque para el inicio a una búsqueda de los pocos recursos que aún se podían distinguir entre las fracturas de las casas.

Como una tienda en oferta, cada uno de los habitantes ingresó rápidamente a sus quebradizas viviendas y tomo con sus manos los muebles, documentos, fotografías y un sinfín de recuerdos que la adrenalina le permitió arrancar a los muros, techos y paredes que alguna vez cubrieron el entorno familiar.

Para las once de la mañana, la Avenida Damiana era como un tianguis ambulante: un río interminable de trastes viejos, muebles rasgados y un número incalculable de cajas que resguardaban las pocas pertenencias de sus dueños, evidenciando una realidad que jamás se espero para quienes lo observaban.

Después de horas de sudor, cansancio, llantos y condolencias entraron a la avenida los primeros camiones en horas de silencio vial. Estos, fueron llamados por vecinos del predio para poder levantar sus objetos, creando así, una mudanza improvisada a un lugar incierto y con pocas posibilidades de retornar.

Otros desafortunados, comenzaron a ordenar su nuevo hogar en la calle; los altos roperos las paredes de la fría habitación y los sillones, la nueva forma de dormir a la intemperie. Dejando atrás las leyes del pudor, trasformaron su realidad en un reality show visible para cualquier y sin un ganador definido.

Esa noche, la luz eléctrica se notó ausente y con ella dio el paso a los destellos que emite la luna ante las miradas de sus observadores, combinando la negra noche en un espectáculo colorido que invitaba a las familias a reflexionar sobre la búsqueda de una nueva vida.

Mujeres y hombres de colonias aledañas llegaron con velas, celulares y linternas a acompañar a sus vecinos en su situación. Pero también, a ofrecerles café, tamales y pan de dulce que habían podido recolectar entre los suyos para demostrarles que la esperanza aún estaba vigente.

Esa noche, el sismo que les había sacudo a poco mas de 24 horas, fue el causante de la unificación de personas, que en otro momento no habrían tenido nada en común para compartir. Pero ahora, se mostraban agradecidos de su existencia.

La fogata que un grupo de vecinos inició, dio pie a una serie de anécdotas, remembranzas, cuentos para niños y chistes que revitalizaron las sonrisas en los integrantes y despejaron las ideas que en el pasar de las horas no habían cambiado para ninguno.

Todos sabían que la tragedia seria visible en cuanto el sol saliera de nuevo a cubrir con su luz los espacios ahora vacíos, pero en ese momento la alegría no podía ni debía ser extinguida como las llamas de la fogata que tanto calor y afecto les estaban regalando.





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FERNANDO TINAJERO MUÑOZ, ESTUDIANTE CASI EXPULSADO POR UNA “CONFUSIÓN”

Por: Melanie Claudia Enríquez Fuentes.
Ciudad de México (Aunam). Después de los ataques porriles del pasado 3 de septiembre; el rector Enrique Graue dio a conocer en la Gaceta UNAM los nombres de 18 estudiantes identificados como agresores, los cuales, recibieron una suspensión provisional. Entre ellos se encontraba Fernando Tinajero Muñoz estudiante de la carrera de Derecho en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán.


Sin embargo, Fernando Tinajero aseguró e incluso mostró pruebas las cuales demostraban que él no se encontraba en Ciudad Universitaria cuando ocurrieron los hechos en Rectoría: “Estaba enterado de lo que ocurría en Azcapotzalco, nunca fui partícipe ni me invitaron a hacerlo.”

El martes 4 de septiembre, por la tarde, el joven recibió una carta de la Universidad, la cual, mencionaba que era acusado por ataques violentos a estudiantes en rectoría e indicaba su suspensión provisional.

En entrevista con Grupo Imagen; Fernando Tinajero mencionó que a las 14:00 hrs. ya había salido de la FES Acatlán, donde cursa el primer semestre en la carrera de Derecho, y se dirigió a su casa en Tlalnepantla Estado de México; pasó a un “café internet” y luego a una pizzería, la cual, se encontraba a 18 kilómetros de la UNAM.

En los videos que consiguió Fernando para probar su inocencia; se le ve entrar a la pizzería a las 14:48 hrs. por lo que era imposible que se encontrara en los ataques de rectoría a las 15:00 hrs. “Era imposible que me trasladara hasta ese lugar, cuando estaba a dos horas y media de distancia”- Argumenta Fernando.

Luego de exponer en los medios su situación y mostrar las respectivas pruebas, Tinajero exigió que se le restituyeran sus derechos universitarios, por lo que el 11 de septiembre la UNAM publicó un comunicado en el que solicitó al presidente del Tribunal Universitario: Julián Guitrón Fuentevilla, que fuera restablecido, ya que había sido “confundido” con alguien similar a él, el cual sí había formado parte de los ataques ocurridos en la explanada de la torre de Rectoría.


“El rector: Enrique Graue me hizo una llamada personal para pedirme una disculpa en cuanto a la confusión. Yo se lo agradecí muy personalmente y le pedí que me restaurara mis derechos universitarios”, comentó en entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula.

“Ahora estoy emocionado ya que voy a regresar a mi carrera, que es por lo que yo estaba luchando, para probar mi inocencia y limpiar mi nombre, nada más que espero que se hagan las investigaciones bien para encontrar a los verdaderos responsables de este ataque tan atroz”, dijo Fernando a Excélsior luego de que la UNAM admitió que se le confundió.

“Y no descansaré hasta que se encuentre a los responsables. Estamos todos muy indignados por los sucesos del pasado 3 de septiembre; desde ese mismo día la Universidad presentó la denuncia de los hechos ante la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México”, insistió el rector. Mientras tanto, la UNAM continuará la investigación y denuncia, ante la autoridad correspondiente.




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POPULAR SANTA TERESA: DE CIUDAD PERDIDA A AUTOCONTRUCCIÓN DE UN FUTURO

Por Mariana Cristina Chávez Pedroza
Ciudad de México (Aunam). Cargaba un lavadero y una estufa sobre su espalda, el peso de ambos artefactos le hacían jadear, pero la mano de su reciente esposa le motivaba. Ambos sabían que por fin vivirían en la casa que tanto se prometieron tener desde que salieron de su comunidad en el Estado de Puebla. Con gran esfuerzo construyeron un hogar, buenos amigos, vecinos, una iglesia e incontables sueños. Hoy el rostro de Don Ricardo y Doña Berta sobresale de la parrilla y las dos freidoras que están colocadas en el tramo de la banqueta frente a su hogar.

Calle Akil en 1970 y 2018

Es uno de los tantos comercios y familias que aparecen cada noche en la colonia Popular Santa Teresa para completar el gasto semanal. Las papas bañadas en agua se escurren en un recipiente amarillo, cortadas en la famosa forma francesa, listas para ser freídas en aceite que, al tener contacto con ellas, suena alegremente.

Hace más de cuarenta años, la Popular Santa Teresa se caracterizaba por sus caminos de tierra que en época de lluvia impedían el paso a todos sus habitantes. Nadie salía de sus hogares, las calles se convertían en ríos que llevaban consigo lodo y piedras en pequeños y medianos tamaños. Algunos de los que fueron niños en aquella época, recuerdan que, al aumentar el nivel de los ríos de temporal, podían disfrutar de un chapuzón en época de calor y sentir por un instante como si estuvieran en la playa, para aplacar el sueño de nadar entre las inmensas olas de Acapulco.

La mayoría de las personas que pusieron piedra por piedra con sus manos y sudor para el nacimiento de la colonia, eran trabajadores provenientes del interior de la república mexicana. Hombres y mujeres de color moreno o pálido, cabello negro, ojos castaños, piel agrietada, cutis lozano y ganas de encontrar la vida resplandeciente que se marchó un día de sus pueblos de origen.

El ambiente es fresco y constante, a pesar de que existen cinco tipos de climas que van desde el clima templado subhúmedo hasta el semifrío húmedo, con una temperatura anual que va de los 10°C a 12°C como media. Nadie trae abrigo, la gente goza de traer los brazos desnudos, aunque el calor no es el pan de cada día, estar expuesto a esté da una sensación de ardor y quemazón.

La colonia se localiza en la Alcaldía de Tlalpan, Ciudad de México, antes delegación del antiguo Distrito Federal, asentada en suelo volcánico con pendiente en todas sus calles, implica de gran valor y condición física para subirlas. Es una de las tantas colonias que están en la periferia de la Ciudad de México, las cuales fueron habitadas por los famosos paracaidistas, gente que cercaba su terreno con hilos, para posteriormente construir sin necesidad de papeles que le atribuyeran el derecho a tener un hogar. Sin embargo, la construcción fuera de los planes de las autoridades del lugar, tenía un procedimiento definido para que la persona interesadas obtuviera su pedacito de tierra.

“No, fue de palabra con los mismos vecinos de allá arriba, ellos mismos nos ayudaron y mi esposo tuvo un policía que le ayudó hacer la casita (…) estábamos muy jóvenes, yo entonces tenia 19 años y mi esposo 20, incluso no querían darle el terreno porque decían que si estaba casado, porque tenía uno que estar casado para tener terrenito” afirma Doña Berta, una de las 7 mil 376 personas que, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el año 2010, adquiridos del Inventario Nacional de Vivienda 2016, habitan en la mejor conocida Popular.

Algunas familias pagaron por su terreno, pero en general bastaba con la buena voluntad de ayudar a tu conocido o al conocido de tu conocido, el dinero se destinaba para las mordidas de los policías o supervisores de la zona. La guardia montada, una especie de policías que al parecer provenía de la delegación Tlalpan y eran , los mismos vecinos o los perros, eran quienes cuidaban del espacio hasta que la casa estaba terminada.

Don Ricardo recuerda con una espléndida sonrisa de oreja a oreja, que “se ayudaba uno en cuestión de trabajo, en un tiempo fue así, por ejemplo, Don Víctor me ayudó hacer mi casa (…) y no se les cobraba nada, es que era ayuda, na más la comida y la cerveza, terminaba uno bien borracho pero feliz y más la casera.”

Los líderes, encargados de organizar la construcción, dar los terrenos y planear la figura de las calles, eran los únicos que podían llegar a pedir algún futuro poblador 100 pesos por la entrada y 300 pesos más para regresar a la naciente colonia. La feria era destinaba a los dueños de los terrenos, quienes formaban una organización campesina dedicada a destinar terrenos de la periferia a trabajadores mexicanos.

Calle Bochil en 1974. Calle Labna 2018

Está fue la fórmula a seguir para tener un lugar que, con ayuda, tiempo y trabajo, se convertía en un hogar en la Popular; muchos no desaprovecharon la oportunidad. Don Andrés Tapia, el famoso “maestro de obra” del lugar, después de cada jornada en la construcción, iba con pico en mano a tirar un tosco montículo de piedra; lugar en el que ahora viven 3 familias, en una casa desalineada, curtida en las paredes, extendida por todos lados y llena de sentimientos; como una gran cantidad de viviendas lucen de la misma forma hoy en día, con techos de lámina y construcciones sin colado, aplanado o concreto.

La colonia creció como “Dios nos dio a entender”, es decir, de manera anárquica. Estructurándose de acuerdo a los conocimientos de los hombres que llegaron a concebirla, ya que la mayoría trabajaban o trabajaron en alguna construcción dentro o fuera de la Ciudad de México. Aproximadamente comenzó en los años 60 y sigue en la actualidad desarrollándose, “aunque sea hacia arriba” como relataba el difunto padre de Doña Benigna García, esposa de Don Andrés Tapia: “mi papá decía que en la ciudad vivían unos encima de otros, cuando llegamos supimos porque”.

Durante el sexenio del expresidente López Portillo varios llegaron habitar la colonia que hoy pertenece al municipio de Tlalpan, pero que antes era parte de la ex delegación Magdalena Contreras. En el inicio no había servicios básicos, en su lugar abundaban los quelites, las flores silvestres, las víboras de cascabel, los pájaros, infinidad de insectos y hasta murciélagos que picaban los árboles frutales; es hasta la presidencia de Miguel Alemán, con su ambicioso proyecto modernizador, que se instaló el agua y la luz.

Sin embargo, durante el proceso de instalación para el agua y la energía eléctrica, existió apoyo insuficiente por parte de las autoridades, evento que marcó la relación entre habitantes y gobierno. La cicatriz puede palparse en los recuerdos de Doña Berta. Sentada en los escalones que conducen a su tienda de abarrotes, tuerce la boca y frunce el ceño al recordar el abandono de los gobiernos. Prefiere mantener viva la imagen de la primera pavimentación de su calle:

“Cada quien su pedazo, todos andábamos emparejando nuestro pedazo, niños, señores, todos emparejando nuestro pedazo, estaba bien bueno nuestro concreto (…) mientras estuvo nunca se abrió, y siempre ha bajado el agua refeo, y nuca se hicieron huecos, nunca lo levantó, el que echaron, a cada rato hay parches por todos lados, nos levantaron todo y fue un partido en época de elecciones”.

El urbanista Marco Coronado, estudiante de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), comenta que la autoconstrucción es algo común en el antes y el ahora del desarrollo urbano de la Ciudad de México por la infinidad de requisitos que succionan tiempo y dinero de las personas, así como la negligencia de las autoridades antes, durante y después del asentamiento:

“…el costo por metro cuadrado en las periferias [al de] la ciudad, son más bajos por no estar dentro de la zona central (…) la construcción sin permiso se vuelve una opción por[que] las licencias tienen costos altos [y] los requisitos impiden el buen desarrollo y legal de estos. Desde mi punto de vista, a las autoridades no les importa de ninguna manera el crecimiento o la falta de planeación siempre y cuando les lleguen al precio”.

Los contrastes, no obstante, existen. Tanto Don Ricardo y Doña Berta, como el fallecido Don Andrés y Doña Benigna, lograron un amparo, junto con todos los vecinos de la Popular, para regularizar su predio durante la jefatura de Andrés Manuel López Obrador, mejor conocido como “el Obrado”, a quien identifica la gente como protector de sus hogares, a pesar de que hay inconformidades con el actual gobierno de Morena, en Tlalpan.

Gracias al proceso judicial la mayoría de los colonos superó el amparo y obtuvieron sus escrituras en el zócalo de la Ciudad de México, las cuales tuvieron un costo de 2 mil 500 pesos por el papeleo. El único inconveniente es el nombre de las calles que al inicio de la colonia tenían nombre de horóscopos y que años más tarde fueron bautizadas con nombres mayas:

“En las escrituras ya viene el numero de lote y de manzana, ya no es el que tenemos, y son muchos papeles los que hay que cambiar, hay que cambiar todo, agua, predio, luz y las actas de nacimiento de nuestros hijos que están así, y hay que hacerlo antes de que me vaya [muera]”, afirma Don Ricardo que lucha porque su casa crecida como Dios da a entender, quede para sus 3 hijos y 6 nietos.

La nostalgia encuentra espacio en la charla al tocar el tema familiar. Los colonos evocan aquel tiempo en el que abrieron los primeros pozos de agua en Pedregal del Lago, lugar dador de vida en el agua brotada de la tierra y ríos naturales. Antes la población hacia largas filas en lo que era la única toma de agua a la redonda; está se encontraba en la calle Akil y existía la regla no dicha ni escrita del no abuso, porque todos necesitaban agua y por lo tanto, debían pensar en todos.

Posteriormente, los líderes, como Don Ángel (finado), Don Lorenzo, “El Güero”, Don Ceballos, Don Lupe, Don Trejo, entre otros, lograron traer pipas de agua semanales. El agua se suministraba en diversos puntos de la colonia, como en la esquina de la calle Bochil, llamada virgo en un principio. Era una de las paradas de las pipas, la gente salía con sus tambos y cubetas numerados por calle y vecino, para intentar obtener el líquido vital para la vida durante toda la semana. “Llegaban las pipas del departamento, no sé quiénes eran, creo que la delegación, pero na más venían a eso y cogían vuelo pa irse”, comentó Doña Benigna mientras dirigía una triste mirada hacia el suelo.

A la izquierda primeros colonos en 1968 y a la derecha construcción de la secundaria técnica 93 en 1985

El proceder de las autoridades no mejoró con el tiempo, lo que llevó a la desconfianza y el rechazo general de la población de la Popular; a pesar de que la colonia goza de los servicios básicos, los problemas siguen.

La construcción en parte ha sido responsabilidad de los habitantes, en algunos casos del Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (Invi), ya que la población crece con los años, porque los hijos vuelven con sus familias a su lugar de origen por razones económicas. Muchos temen que los multen por hacer autoconstrucciones sin permiso, pero admiten que a veces no quedan opciones en un país con autoridades fantasmas y corruptas, y empleos indignos o insuficientes.

“Sí, fugas de agua ha habido, las reporta uno y nunca vienen, a veces los mismos vecinos las arreglan (…) las casas las hicimos, el mercado, la iglesia que es de todos, la autoridad no se acordó, éramos la ciudad perdida (…) hay familias que se vienen para acá porque, aunque sea donde vivir tienen, porque, porque tienen un familiar, tienen necesidad (…). Antes solo éramos ella, Salvador y yo, ahora somos más y después nacieron hijos de los demás (…) antes el terreno nos quedaba grande ahora nos queda chico”, comentó Don Ricardo, con gran pesar en su voz por sentir que la vida probablemente no cambie.

El INEGI reportó en el último censo poblacional, que la colonia Popular Santa Teresa esta compuesta por mil 957 viviendas, es decir, un aumento entre el 18-21% de hogares en comparación a los datos del año 2003. Héctor de Mauleon, en una nota de El Universal, menciona que este fenómeno urbano es la tendencia de expansión en la Ciudad de México, la cual es crecer hasta conectarse con Pachuca, ciudad del Estado de Hidalgo.

Durante mucho tiempo la ciudad creció hacia el norte y el oriente, por las características del suelo como un relieve más plano, mayor presencia de infraestructura e industrias y la añeja disponibilidad de suelo. Desde el 2005 hasta el 2010, las delegaciones de mayor población, como Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez, Iztacalco y Coyoacán, tuvieron incrementos menores a 29 hectáreas. Pero en el Sur se comienza a observar un efecto contrario.

En Tlalpan y Xochimilco se detectaron aumentos mayores a las mil 100 hectáreas en los mismos años. Esto se debe a la disponibilidad de suelo en la parte Sur de la ciudad y el agotamiento de lotes en el centro y norte. Esto hace de Tlalpan un paraíso para las inmobiliarias, pero también un destino al que recurre la gente que llega de otros estados, e incluso, para los hijos y sus familias que llegan a vivir en la casa que es de sus padres.

Los habitantes de la Popular confirman que, debido al incremento de casas y personas, hay cortes de agua más seguido; falta de tuberías internas para administrar agua en los hogares; tinacos; cisternas; baños bien construidos, pues no es suficiente que el INEGI en su censo 2010 afirme que toda la colonia goza de un baño si estos se encuentran en condiciones deplorables (sin regaderas, sin tubería, con tazas de baño incompletas, etc); así como transporte insuficiente; falta de un parque, médicos y lugares comunitarios.

A la derecha una construcción en 2014 y a la izquierda una de las tantas banquetas de la colonia que no cumplen con su función

En últimas fechas, el deseo es por el acceso al agua potable constante, ya que nadie aspira al agua dulce que antes podía ser bebida al instante que salía de la llave. Hay vecinos que afirman haber visto a una empresa líder en ventas de refresco, “venir por el agua de los pozos” que antes suministraban aquella agua pura y deliciosa, pero por miedo e insuficiencia de tiempo nadie denuncia: “De que hay más gente hay, de que pasan cosas, sí, pero la cosa está difícil siempre, no hay dinero, por eso están aquí todos, y como digo: así está la cosa, la cosas es así y qué le vamos hacer”.

Las banquetas son la otra cara de la problemática, al estar invadidas por jardines y negocios privados, nuevas construcciones o ser usadas como lugares para estacionar automóviles por los mismos habitantes, representan un factor de riesgo para la comunidad, pero el problema se ha vuelto menos visible ahora que hay pavimento en lugar de tierra: “La gente se enoja, es un tema muy muy duro, y fíjate que nadie de los futuros presidentes lo toca (…) como dice un señor debería de haber hasta una rampa para discapacitados (…) pero aun así la colonia está bien, tiene calles anchas, no como los de la Magdalena [Contreras]”.

La exdelegada Claudia Sheinbaum intentó hacer una mejora urbana de esta colonia en 2015, pero no hubo un seguimiento según testimonios de los habitantes, a pesar de que reconocen algunos su atención constante cada jueves que recibía en su oficina a cualquier habitante tlalpeño.

El urbanista Marco Coronado explicó que revitalizar los barrios no se reduce a embellecerlos para las fotos, hay que tomar en cuenta todo un contexto para tener la seriedad necesaria, que dé como resultado, una verdadera estrategia de desarrollo urbano que beneficie a los habitantes, aunque admite que no todo depende de que una construcción se haga conforme a la ley y las normatividades, existen factores económicos y sociales que considerar:

“No se puede generalizar los procesos de crecimiento en otras ciudades, cada ciudad tiene necesidades diferentes entre ellas y eso es algo que los gobernantes no ven, utilizan los mismos procesos que ciudades europeas cuando de ante mano como sociedad el tipo de educación ciudadana son totalmente diferentes (…) deben realmente ayudarlos, redefinir su espacio [por ellos mismos] es poco probable por las condiciones económicas y sociales de las personas que viven así en la periferia”.

Las cuestiones de seguridad no llegan hacer ruido entre los habitantes, las personas creen que el suelo volcánico los salvará de cualquier sismo posible. La normatividad del Reglamento de construcciones para el todavía Distrito Federal, menciona en su artículo 35 y 42, que es necesario contar con un director responsable de la obra y/ o algún experto que supervisen la “buena” edificación. De acuerdo a declaraciones hechas por los colonos, muchos no cuentan con estos expertos a pesar de tener los papeles “bien derechos”, o simplemente confía más en quienes fundaron y edificaron la colonia, por lo que dejan el aspecto legal para después.

A veces puede creerse que regularizar los predios, que son hogares para cientos de familias, son cuestiones reducibles a marcos jurídicos aislados del ambiente en el que están inmersos los predios. La realidad es distinta. La historia y los rostros de los habitantes de la Popular dejan en claro que el proceso en cómo se inició su colonia, impacta en su forma de vivir y hacer las cosas actualmente.

No es por mera justificación o por generar un proceso de victimización de los habitantes de esta colonia, sino que es el sentido que Hanna Arendt, filósofa y teórica política alemana, decía que el comprender es investigar. Estos testimonios y cifras, de difícil acceso y poca actualización en las páginas oficiales que puede consultar el público, confirman el abandono de las autoridades y la corrupción inmersa en prácticamente toda la estructura de gobierno en el país.

Las necesidades económicas, políticas y sociales a nivel nacional e internacional se combinan con la falta de educación, en un sitio donde la mayoría de su población no sobre pasa los 9.3 años de estudio en promedio y en el cual, las formas en que se aprende a vivir son en la generalizada ausencia de oportunidades, e incluso en la creciente desesperanza que sumerge en la pasividad. Estas son algunas de las razones que explican el crecimiento anárquico de una comunidad con apetito de seguir persiguiendo a la felicidad.

Dicho crecimiento incontrolado en las periferias urbanas, principalmente la ocupación de áreas inadecuadas para un equilibrado desarrollo urbano. En las últimas cinco décadas ha sido parte de las características esenciales de la urbanización de la ciudad de México, a lo que el urbanista Marco Coronado lo liga con la autoconstrucción, que es construir por tu propia mano o con los recursos de tu alcance, tal como lo hicieron y lo hacen estos pobladores; razón por la que las autoridades deben hacer trabajos vinculantes con este tipo de colonias, al tomar en cuenta sus necesidades y contexto específicos de vida, ya que otras propuestas, como la descentralización de la ciudad, son rechazadas, no analizadas y no remplazadas por otras propuestas.

La colonia Popular Santa Teresa se aferra a sus tradiciones, a su religión, en especial a Santa Teresa quien da nombre a la colonia y suscita una celebración en grande cada 15 de octubre; al espíritu comunitario que todavía queda y se desborda ante las desgracias y los fallecimientos de gente que fundo el hogar de todos los colonos.

Para tratar día con día, salario mínimo tras salario mínimo, rezago educativo tras rezago educativo, cortes de agua, banquetas irregulares, promesas de autoridades y partidos; cerrar una de las llagas del corazón de la ciudad de México, la ciudad en la que dicen que no pasa nada, pero que en el contorno de sus líneas territoriales esconde a más de una ciudad perdida.









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CANAL ONCE INVITA CONOCER LA CIUDAD DE MÉXICO A TRAVÉS DEL TIEMPO

Por: Andrea Albarán
Ciudad de México (Aunam). Canal Once y “Especiales la Ciudad de México en el Tiempo” se unieron para crear una serie de seis episodios documentales donde se observa la evolución y transformación de la Ciudad por medio de un archivo fotográfico inédito.


“Especiales la Ciudad de México en el Tiempo” nació como un proyecto de cápsulas transmitidas en el programa “Itinerario” de la televisora politécnica. En ellas, se vincula a los espectadores con el pasado y presente de la metrópoli, sus transformaciones, el pasado lacustre y datos que responden las más variadas interrogantes sobre la historia detrás de las construcciones.

Debido al interés del público, se amplió el espacio de las cápsulas a 30 minutos. En esta primera temporada se trazó una ruta por el Centro Histórico, pero se planea que posteriormente pueda ampliarse a más puntos de la Ciudad.

El conductor y creador, Rodrigo Hidalgo, mencionó que a pesar de que la ciudad pueda resultar desagradable por el desarrollo urbano que la hace difícil de transitar, tiene “un carácter muy especial” y lo que la hace valiosa son las historias que tiene por contar.


También, invitó al público a salir, conocer y “ser parte de la crónica de la ciudad”. Algo que permitirá resguardar el amor y cuidado por la capital de nuestro país, que es el espacio donde
“transcurre nuestra vida”. Esto en la presentación que tuvo lugar este martes en el antiguo Colegio de San Idelfonso.

El programa también tiene como objetivo el recuperar la historia de las edificaciones para defenderlas, pues parte de la idea de que el conocimiento empodera a la comunidad.

La serie, podrá verse a partir del viernes 21 de septiembre a las 13:00 horas con repetición el domingo a las 2:00 pm y bajo vídeo en demanda, en la página del canal: https://canalonce.mx/




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PROYECTAN “VERGÜENZA” EN EL MUSEO UNIVERSITARIO DEL CHOPO

Por Eduardo Patiño
Ciudad de México (Aunam). Para conmemorar el centenario del natalicio del director Ingmar Bergman, proyectaron en el Museo Universitario del Chopo, la película “Vergüenza” o Skammen, en sueco.


Skammen es considerada una de las obras cumbres de Bergman, y cuenta la historia de una pareja de músicos, Jan y Eva Rosenberg, cuyas vidas se ven envueltas en una guerra civil sin nombre.

La película fue filmada en 1968. Narra el cómo tanto las vidas, como las personalidades de los protagonistas, evolucionan mientras son forzados a actuar acorde a un conflicto bélico.

Bergman pretendió que la audiencia sintiera la tensión constante de vivir asolada por la guerra. “Vergüenza” consigue que el espectador se mantenga en la orilla de su asiento durante gran parte de la función.

A pesar de que Vergüenza fue estrenada en 1968, durante la Guerra de Vietnam, Bergman, en ese entonces, negó el haber basado el conflicto de la película en algún acontecimiento real, sin embargo, aceptó el tener interés en contar la historia de “una pequeña guerra”.

La película enseña que, en todas las guerras, la peor de las suertes no es para los que mueren, sino para los que tienen que seguir vivos durante ellas.




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LA MAGIA DE LA LUZ: TODO ES CIENCIA

Por Eduardo Patiño
Ciudad de México. (AUNAM). El doctor Rufino Díaz presentó la conferencia La magia de la luz con base en diversos experimentos en las particularidades y los fenómenos que puede tener la luminosidad de la Tierra y en el universo conocido.


En el auditorio de La Casita de las Ciencias en Ciudad Universitaria, en total oscuridad, el doctor en Física comenzó explicando que “todo lo que sabemos del espacio exterior, del universo viene a través de la luz y la observación”.

Enseñó a la audiencia algunas propiedades de la luz, muchas de ellas utilizadas en la astronomía para entender el funcionamiento de los astros.

El doctor repartió algunas tarjetas con “lentes especiales” integrados a ellas. Comentó que dichos lentes tienen la capacidad de ser usados para la “espectroscopia”, o bien, el estudio del espectro de la luz.

Encendió lámparas hechas de distintos gases y materiales, como helio y neón; las cuales transmitían luz de distintos colores que el público pudo observar a través de los lentes.

Con esto, explicó que así es como los astrónomos pueden clasificar a las estrellas, pues dependiendo del espectro observado, es posible conocer los materiales de los cuáles está hecha la estrella.

Rufino Díaz confesó que los lentes que el público usaba, eran pedazos recortados de discos, afirmó que el material del cual están hechos es perfecto para ser usado en la espectroscopia.

Utilizando una lámpara ultravioleta y algunos frascos con merthiolate de distintos colores, Díaz explicó el fenómeno de la fluorescencia, refiriéndose al proceso de “cambiar de color la luz” con el uso de sustancias particulares.

En un segundo experimento, el doctor Díaz utilizó apuntadores láseres y proyectó esa luminosidad en contenedores acrílicos con agua y miel. Al hacerlo, el rayo de luz se curveó dentro de los recipientes, formando una especie de arco en dirección hacia abajo. Explicó que la luz viaja de manera recta en el vació, pero que, al toparse con algún material o medio, las ondas se distorsionan.

También uso el puntador láser a través de una malla, para enseñar al público como la luz de este se dividía en miles de pequeños puntos. Afirmó que así es el fenómeno de difracción.

Para su último experimento utilizó un proyector y láminas a las que llamó “polímeros”, con las que explicó que es posible detener el paso de la luz en diferentes niveles. Añadió como ejemplo los lentes de sol que protegen nuestros ojos.

“Parece que es magia, pero no. Todo esto es ciencia, es física, es óptica: es conocimiento de la luz”, afirmó el doctor Díaz.


Foto: Gaceta UNAM / Francisco Cruz.






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