miércoles, 15 de agosto de 2018

DE JAPÓN A MÉXICO SIN ARREPENTIMIENTOS: SABURO IIDA

Fotos y texto: María José Rivero Cervantes
Ciudad de México (Aunam). En los festivales japoneses celebrados en la ciudad de México, un hombre camina con firmeza al escenario para hacerlo suyo. Le acompañan su guitarra eléctrica roja y un teclado electrónico. Usa un traje de inspiración japonesa que lo hace lucir como un ninja de programa de televisión.

Si alguien más lo usara, se vería como un disfraz, pero en él luce muy real. Cuando todo está dispuesto, la música nace de sus manos con energía y amplia variedad de sonidos. A los tonos fríos del sintetizador lo acompañan sonidos de instrumentos tradicionales de Japón. El shamisen y el Koto conviven como vecinos con los tonos modernos. El hombre banda, de casi 2 metros de altura, invoca a sus aficionados en los primeros tonos y atrae la atención de los primerizos.


Si alguien más lo usara, se vería como un disfraz, pero en él luce muy real. Cuando todo está dispuesto, la música nace de sus manos con energía y amplia variedad de sonidos. A los tonos fríos del sintetizador lo acompañan sonidos de instrumentos tradicionales de Japón. El shamisen y el Koto conviven como vecinos con los tonos modernos. El hombre banda, de casi 2 metros de altura, invoca a sus aficionados en los primeros tonos y atrae la atención de los primerizos.

El gigante se acerca al micrófono con una sonrisa. La concentración de la música que lo haría parecer frío desaparece con su amable y enérgica presentación. Sonríe y se acerca al micrófono. Quienes no lo conocen notan con sorpresa que su español es impecable. Su nombre es Saburo Iida.

Esta es una escena que pudo haber ocurrido en los festivales de primavera y otoño de la Asociación México Japonesa. Si no, en Guanajuato, en el festival Cervantino de 2014, o en otro país como Costa Rica, donde tocó en una convención. Tal vez en eventos como el JFest y el Wonderland Japan Bazar. También es posible que haya ocurrido en cualquiera de las 10 Ferias de las Culturas Amigas que se han celebrado en la CDMX y en las cuales Saburo se ha presentado representando a su país natal.

En realidad, Saburo ha vivido en México mucho más tiempo que en Japón. La relación entre México y Japón en él surgió aun antes de su nacimiento, ya que incluso sus padres se conocieron en este lado del mundo. Su madre nació en Tepic Nayarit, de padre japonés y madre mexicana. Con la Segunda Guerra Mundial de por medio, ella y su familia tuvieron que mudarse a Guadalajara como parte de la medida de concentrar japoneses en las ciudades principales. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, ya que la pareja se conoció en esta ciudad y se casaron de inmediato.

Poco tiempo después la familia, ya con dos hijos se fue a vivir a Okayama en Japón. En la primavera del 68 nació Saburo.

“Siempre quisiera darle un significado poético a mi nombre, ya sea por los trazos de su escritura en japonés o algo así, pero la verdad es que mi padre vivía muy agitado en ese entonces por el trabajo y me puso lo primero que le vino a la mente. Saburo significa tercer hijo”.

En aquella época hubo una fuerte nevada en Tokio, algo extraño para esa zona. Saburo recuerda correr por la casa jugando con sus hermanos mayores para quitarse el frío. La casa era tradicional, de madera y piso de tatami. Los hermanos mayores tenían literas y Saburo tenía un futón. Este es uno de los pocos recuerdos que el músico conserva de su temprana infancia en Japón, ya que al cumplir los 5 años, él y su familia regresaron a la ciudad de México para quedarse.

“Chino chino japonés, a que no me ves” y otras bromas de la época recibieron a Saburo en su primaria mexicana. Los lentes que usaba en ese entonces tampoco le favorecían ya que con ellos llamaba aún más la atención. Saburo nunca tomó el bullying con rencor. Tampoco fue algo nuevo para él, ya que desde el kínder en Japón lo llamaban “shirobuta” (cerdo blanco) por su color de piel.

A pesar de ello y su timidez, Saburo no tuvo dificultades para encontrar amigos en su primaria y en su escuela de finales de primaria, secundaria y preparatoria, el Liceo Méxicano Japonés.

Durante su infancia, Saburo se interesó por la música con un instrumento inesperado. El órgano. Un día acudió al Centro Cultural Ollin Yoliztli con su madre para ver una presentación de Yamaha de niños japoneses hábiles en el instrumento de aspecto anacrónico. Ese día el escenario permaneció oscuro hasta que se iluminó con el brillo multicolor de los curiosos aparatos. Para Saburo fue como amor a primera vista y al poco tiempo llegó a estudiar órgano a la escuela de Yamaha, su primer acercamiento formal hacia la música.

Por otro lado, como suele pasar, el acercamiento a la guitarra fue gracias a un amigo llamado Naoki. Ambos iban juntos en el Liceo y sus familias eran amigas desde antes. Naoki era fanático del rock pesado y de lo que empezaba a configurarse como heavy metal.

“Al descubrir que a Naoki le gustaba ese tipo de música, lo primero que pensé fue “este tipo está loco” Él me decía que quería ser guitarrista. A ello yo le decía “no, estás loco, como vas a ser guitarrista, no vas a vivir de nada, eso es de drogadictos”, etcétera. Al final Naoki se dedicó a los negocios y el guitarrista soy yo”.

Saburo vive en una casa tradicional mexicana en la colonia del Valle. Para tocar el timbre hay que jalar una cuerda que cuelga de la barda de entrada y mueve una campana. Ingenio mexicano. En frente de la barda roja del timbre la gran casa de fachada blanca tiene un fuurin, una decoración de verano de diseño japonés. En su estudio de piso de madera habitan sus diferentes instrumentos musicales. La mayoría están guardados en sus estuches de forma prolija. En un escritorio hecho por él mismo se encuentra su teclado con luces multicolores similares a los órganos que lo impresionaron de chico. El aparato está conectado a una computadora, elemental para ayudarlo con sus composiciones. Al lado del teclado lo espera en un soporte, su guitarra eléctrica roja. Al componer Saburo se inserta frente a la consola como pieza maestra de un engranaje. Me enseña entonces su material más reciente para su próximo álbum.

La música comienza con un ritmo que se repite y acelera Los ritmos electrónicos se combinan con los analógicos de arpas. Entra un shakuhachi. Saburo comenta “ahí entran las guitarras” y me indica los sonidos faltantes que todavía están en el reino de su mente.

El demo termina antes de lo esperado
Todavía es un enigma como quedará el resto de la canción.



A pesar de sus circunstancias actuales y del apoyo de sus padres en las clases de órgano, la decisión de ser músico no fue algo sencillo. Saburo estudió ingeniería en electrónica, algo de lo que no se arrepiente ya que le dio bases para entender su música actual y los aditamentos que necesita. Sin embargo, después de trabajar en Motorola un tiempo, supo que el trabajo de oficina no era lo suyo y que la música era la vocación que lo llamaba

“Mi padre, siendo un hombre de pueblo antiguo, era chapado a la antigua y no pensaba que el arte era un modo de vida de gente decente. Mi hermano mayor Daisaku decidió desde joven que quería ser actor y mi padre discutió mucho con él. Incluso le envió cartas a la familia diciendo que ya no lo reconocía como hijo

“Después de ello es lógico entender por qué me tardé en decirle a mi padre mi decisión de vida, pero un día decidí que era momento de decirle la verdad. En ese entonces mis padres tenían una casa en Chapala y ahí me lo agarré. Después de la cena tomamos unos tragos de whisky. Yo, para agarrar valor y le serví a él para que asimilara mejor la noticia. Le dije mi decisión respaldado por el hecho de que tenía unos proyectos ya listos en puerta produciendo jingles y tocando en distintos lugares. Para mi sorpresa mi padre lo tomó muy bien. Él me dijo que yo ya sabía lo que costaba ganar dinero y que podía decidir con base en ello”.

Aparte de órgano, Saburo estudió guitarra como parte de las actividades del Liceo Mexicano Japonés, pero fuera de esos dos cursos, su principal maestro fue él mismo. Saburo cree que todas las personas son capaces de aprender de la observación y la atención, forma con la que él aprendió a extraer acordes. Escuchaba todo con gran atención para aprender, desde música de Bach hasta los acordes en pistas de videojuegos de Nintendo. A los catorce o quince años en un día de enfermedad, compuso su primera pieza, “Andrómeda”.

En un inicio Saburo tuvo una banda llamada Faxx, con la cual adquirieron cierta fama al tocar con Fobia y los amantes de Lola. Después de ello el trabajo musical de Saburo ha variado desde la composición de jingles y producción de bandas sonoras hasta las presentaciones en vivo en distintos foros. Sus primeras composiciones tenían inspiración de origen celta. Otras influencias tempranas incluyen bandas occidentales como Off Course y japonesas como la Yellow Magic Orchestra y Ansen Chitai.

A pesar de las apariencias, Saburo menciona que su acercamiento con el proyecto “japonés en México” es algo realmente reciente en lo que lo animó su actual esposa. En los últimos diez años, Saburo ha redescubierto un lado japonés que antes no expresaba de forma tan explícita. Incluso cuando lo invitaron a participar en la primera Feria de las Culturas Amigas, el armó su versión de la popular canción Sakura, casi como un palomazo.

Saburo aprendió de la música tradicional de Japón de la mano de otras artistas radicadas en México, como Yukari Hirasawa y la música de tambores japoneses Nahoko Kobayashi. Pronto su estilo llamó la atención de los fanáticos japoneses y acorde a ello comenzó a vestirse y componer de una forma que explora los sonidos de Japón, pero en arreglos modernos que atraigan al público que quiere conocer este tipo de música. Afortunadamente, este nuevo estilo de trabajo no ha hecho falta.

Tania Hernández Díaz, gestora intercultural de la UNAM, ha apoyado en la organización de eventos culturales japoneses en México, como el Nihon Matsuri que se llevó a cabo en el CENART a finales de 2016 y el Wonderland Japan Bazar a finales de 2017. En ambos eventos contrató a Saburo Iida:

“Ví a Saburo por primera vez hace unos tres años en el festival del día del niño en la Asociación México Japonesa. No negaré que lo primero que me atrajo de su propuesta fue su condición de descendiente de japonés, algo que ha sabido aprovechar muy bien para darse a conocer y construir una imagen fresca de “lo japonés en México” Su uso de sonidos musicales tradicionales de Japón y su vestuario sirven para dar todo un performance que me pareció exótico”.

Tania menciona que el trato con el músico siempre ha sido muy cordial y que incluso prestó materiales que ellos no tenían para que los eventos fueran un éxito. Jun Yoshikai también contactó a Saburo para presentarse en el foro abierto de Plaza Loreto durante las jornadas de Japón en México de 2018. En estas presentaciones su popurrís de videojuegos y de anime suelen tener gran aceptación entre el público, tanto que Saburo piensa componer otro.


Toda la música de Saburo tiene un punto en común. Lo positivo. Nadie va a sus conciertos a sentirse triste o desanimado, es todo lo contrario. Los acordes son alegres y tienen siempre un mensaje de fondo positivo. Incluso en canciones como “Kamikaze” en la que la guerra está de por medio, Saburo resalta los aspectos positivos de estos guerreros polémicos.

“Yo de hecho solía ser muy negativo en la preparatoria. Mis primeras composiciones hablaban de depresión y cosas así. Me transformé con la enfermedad de mi primera esposa. Ella murió de cáncer. Todo su tratamiento fuimos muy positivos y a pesar de que no resultó y si se me fue, sigo creyendo en eso, que tu actitud puede dar mucho. Parte de la promesa que le hice cuando ella murió fue que yo sería como un embajador de lo bueno, que mi música sería positiva y encaminada al bien, no el mal”.

Al ver a los niños y a los porristas japoneses Wotta animando por igual en sus conciertos, es fácil notar que Saburo ha cumplido con este propósito. Hoy en día le preocupa estarse repitiendo en lo japonés, por lo que en su nuevo álbum espera mostrar una propuesta que se mantenga genuina. No obstante, no tiene ninguna prisa de sacar su próximo álbum, por lo que tendremos que esperarle, mientras le tararea a su celular algún ritmo nuevo que le viene a la mente con un nuevo mensaje positivo para compartir con el mundo.



Bookmark and Share

Leer más...

martes, 14 de agosto de 2018

FARO DE ORIENTE CELEBRA AL RITMO DE TRICICLO CIRCUS BAND Y MUSHIN

  • Durante 18 años la Fábrica de Artes y Oficios se ha convertido en un referente cultural al oriente de la ciudad
  • En su último año ofreció más de 200 talleres formativos, comunitarios e infantiles, beneficiando a más de tres mil alumnos
Por: Alfonso Sotelo Gómez
Ciudad de México (Aunam). Los integrantes de Triciclo Circus Band y Mushin deleitaron a los cientos de espectadores que asistieron al festejo del Faro de Oriente por su 18 aniversario. Con el lema: Transitando el arte y contagiando emociones se llevaran a cabo actividades gratuitas durante los meses de agosto y septiembre.


El grupo ganador de la Segunda Convocatoria de Bandas Emergentes de Rock CDMX 2017 Mushin, inició el concierto con una propuesta sonora y una presencia escénica innovadora, lograron los aplausos de la gente y crearon un ambiente de alegría y euforia.

Después se presentó Triciclo Circus Band, agrupación originaria de la Ciudad de México. Su estilo está conformado por una fusión de ritmos como: El balkan, vals, tango y polka. Además, su toque circense dio la oportunidad de romper la barrera del público y el artista.

Temas como: “Adiós adiós”, “Amanece”, “Cada vez” y “No corro, no grito, no empujo” fueron coreadas por los asistentes. El Faro de Oriente cerró así un día más de aniversario.

Desde su nacimiento en el 2000, el Faro de Oriente ofrece a la comunidad un sinfín de talleres, conferencias y actividades artísticas, todas, bajo los principios de equidad, libertad y gratuidad.


En su último año se realizaron más de 230 talleres formativos, comunitarios e infantiles, lo cual, benefició a más de tres mil alumnos de todas las edades, con una afluencia de entre 300 a 500 estudiantes por trimestre.

El Faro de Oriente, ubicado en la calzada Ignacio Zaragoza en la delegación Iztapalapa, es un proyecto que tiene como objetivo descentralizar la cultura para llevarla a las zonas más vulnerables y marginadas de la capital.

Como parte de los festejos de aniversario, el Faro Oriente ofrecerá una oferta cultural que incluye danza folklórica, conferencias, conciertos y proyección de documentales. El sábado 25 de agosto a las 12:30 horas, se llevará a cabo un homenaje al escritor mexicano Emiliano Pérez Cruz.

Esta Fábrica de Artes y Oficios también se convertirá en la sede del 3er. Rally Docs Rupestre, el sábado 8 de septiembre, a partir de las 13:00 horas, se presentaran una serie de documentales producidos por alumnos del Faro de Oriente.







Bookmark and Share

Leer más...

LOS ARTISTAS ESCONDIDOS

Por Juan Esteban Cuevas Delgado y Linda Esmeralda Uribe Barrón
Jiutepec, Morelos. (Aunam). Los lugares donde habita la demencia van más allá de las camisas de fuerza, las personas con batas blancas, cuartos acolchonados, agresividad y lobotomías. Lejos de los hospitales psiquiátricos están las casas de medio camino, estas se insertan dentro del panorama que concierne a la salud mental, pero dichos centros de apoyo apenas son visibles entre la población mexicana.


En este tipo de establecimientos se ofrece hospedaje y a diferencia de un hospital, no cuentan con servicio médico, pero sí con talleres y dinámicas de hogar para los pacientes. Según el Informe sobre Sistemas de Salud Mental en México del 2011, en la República Mexicana sólo existen tres establecimientos de este tipo, mientras que los hospitales de salud mental existentes son 46.

De acuerdo con un sondeo aplicado en abril del 2018 a estudiantes de la licenciatura en psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, sólo el 15 por ciento posee conocimiento acerca de dichos centros especializados en personas con deterioro mental. Sin embargo, todos afirman conocer el funcionamiento de los hospitales psiquiátricos.

“Las casas de medio camino son un proyecto novedoso en ámbitos de salud, ya que este tipo de centros nacen en Inglaterra. Esta no es una institución hospitalaria, por lo tanto no hay enfermeros, trabajadores sociales, ni médicos, lo que hace que el huésped se sienta como si estuviera en un hogar”, explicó el psicólogo Gerardo Martínez Castro, director de Casa Tlatoani, un recinto de este tipo fundado en 1995.

Según Martínez Castro en este lugar los pacientes son considerados huéspedes, lo que hace que se vinculen de una manera más personal con sus compañeros, trabajadores, maestros e invitados.

Para llegar a dicho centro de salud mental hay que adentrarse al estado de Morelos, a las afueras del municipio de Jiutepec.

Una pequeña puerta con portón café orientado a la derecha anuncia la entrada al establecimiento, entre ambas puertas hay una placa de azulejos con letras cursivas que rezan “Casa Tlatoani”. En la entrada hay un estrecho pasillo de apenas un metro de ancho, con altas paredes blancas, en la parte superior de los muros alambres de púas reflejan la luz del sol.

Al lado de la primera puerta cinco palomas gorgotean parsimoniosas dentro de una jaula, la segunda puerta cuenta con una escalera de herrería justo al frente de la construcción blanca, en contraste con el sólido y frío material del que está hecha: el agua fluye en un estanque con tortugas, a la izquierda una torre con dos pisos es visible, cuentan con dos recámaras en cada uno.

Otra construcción se posa detrás del estanque, tiene tres pisos con el espacio de tres recamaras en cada uno. El lugar desde el que son visibles las edificaciones es abierto, lleno de macetas, con cuatro jaulas habitadas por canarios, gorriones y pericos. Las paredes son color naranja, café y algunas blancas que dan acorde a la decoración.

El sonido del agua empapa el lugar y el Canon en D menor de Pachelbel hace fluir la corriente acústica que emana. La columna tenue de blanco espesor toca los muebles, paredes y plantas hasta consumirse; el olor es suave pero está asentado, al pasar los minutos el aroma a tabaco es otro elemento endémico del lugar.

Las paredes son un collage de momentos, paisaje integrado por fotos en blanco y negro, pinturas de colores vivos, figuras con relieve y macetas pendientes de diferentes tamaños; se distingue un pizarrón blanco, que con letras grandes y redondas forman la palabra “abril” que es sustituida cada mes.

Debajo del mes una frase con letras cursivas negras llama la atención del visitante: “Lo que importa es vivir en el presente, vivir ahora, cada momento. Son tus pensamientos y actos los que crean tu futuro. La línea de tu camino futuro ya existe, porque tú creaste su patrón en el pasado” dicho por Sai Baba.

El pasado, presente y futuro de los pacientes en Casa Tlatoani, sufrió daños por la particularidad de sus pensamientos y actos. Colores, formas, sonidos, voces, recuerdos y sensaciones que no están presentes en el mundo exterior, sólo habitan en sus cabezas. Han sido llamados locos, a veces esquizofrénicos o como el personal del recinto prefiere llamarlos: personas con deterioro mental.

“Al padecer de esquizofrenia, los pacientes pierden intereses, lo que ocurre dentro de sus mentes afecta la personalidad de cada uno. Tienen que reconfigurar sus intereses e integrarse a una nueva dinámica de socialización”, comentó Norma Pérez, psicóloga egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), quien trabaja con personas que sufren esta afectación crónica.

La psicóloga todos los martes y sábados realiza actividades de diez de la mañana a seis de la tarde, en Casa Tlatoani.

En total hay 15 huéspedes, 14 de ellos son hombres y sólo una es mujer. “Estadísticamente hay más mujeres con esquizofrenia, pero lo que ocurre es que a los hombre suelen internarlos más”.

Según Gerardo Martínez. Diferentes pasados se conjugan en un sólo espacio, que al mismo tiempo comparten un presente y una enfermedad, la cual les ha generado diferentes percepciones, incluso de su mismo hospedaje.


Iván Macías tiene 55 años de edad y vive en Casa Tlatoani desde hace siete años. Es delgado, de tez blanca y ojos azules agrietados por las venas rojas que logran exaltarse, tiene un carácter pasivo, camina con parsimonia por el recinto, estudió Biología en la UNAM, aunque nunca logró titularse.

Se hizo padre desde muy joven, por ello abandonó su proceso de titulación y trabajó como taxista en la Ciudad de México. A sus treinta años comenzó a sufrir alucinaciones y trastornos, lo que de manera indirecta provocó que aumentara su consumo de bebidas alcohólicas. “Eso es de lo que me acuerdo, de lo demás se me borró el casete” recuerda jovial.

El vivir en una casa de medio camino ha superado las expectativas de Iván Macías, ya que para él su estancia fue muy benéfica. “Me he quedado más tiempo del que planeaba, a veces extraño estar allá en la ciudad, aquí llueve, a veces hace frío, en ocasiones calor…”, después de darse cuenta de que estaba divagando, pausa la conversación, para retomar su idea: “Ha sido un encuentro diario y fabuloso, pero a veces si me hace falta salir a la calle, respirar fuera”.

Otros internos retoman de manera negativa la idea de su enclaustramiento. Alejando Montes de Oca, hombre de 44 años, alto, delgado y de hombros amplios, se tituló como licenciado en administración de empresas por la Universidad Iberoamericana. Expresa su descontento por el hospedaje ya que lo percibe como una forma de reprimir su libertad.

A Alejandro Montes de Oca le resulta difícil estar en un sólo lugar todo el tiempo, debido a que anteriormente viajaba de manera constante, incluso llegó a trabajar en Disney World Florida vendiendo productos mexicanos. Además de visitar Japón, China, Tailandia, Alemania, Francia, España e Inglaterra.

Algunos pacientes son neutrales, pero aceptan las circunstancias que los llevaron a una casa de medio camino.

Leonardo Salas es un huésped de baja estatura, robusto también calvo, que estudió la carrera de idiomas y se dedicó a la enseñanza de inglés, además de laborar un par de años en el diseño de calzado, afirmó que en Casa Tlatoani ha conocido a personas muy agradables y que le permitió adaptarse a un nuevo espacio. “Pero es difícil, estar lejos de tu familia, sin poder salir a la calle. Yo creo que para cualquiera es complicado”.

La psicóloga Norma Pérez afirmó que “el individuo psicótico tiende a ser rechazado por la sociedad, y hay un gran miedo allá afuera hacia ellos, pero los pacientes realizan los mismos procesos biológicos y emocionales que nosotros, de maneras un tanto diferente, a veces transgreden las reglas sociales de convivencia”.

Según ella, estas personas necesitan un ambiente controlado que les permita desarrollarse, paradójicamente su mayor socialización la encuentran con personas que sufren de la misma enfermedad y logran crear empatía compartida.

“De esa manera adquieren contacto con un mundo que los comprende”, pero también hay otras formas de interactuar con la sociedad y desarrollar lazos empáticos incluso con individuos que no padecen algún deterioro mental.

La representación artística de la esquizofrenia


Una de las principales maneras en que las personas psicóticas pueden crear un contacto con la sociedad de manera directa, es la expresión artística. A través de ello muestran sus sentimientos y reflexiones. Sus obras fungen como ventanas que exponen parte de su mundo, incluso a las personas que se sienten más alejadas de él o lo visualizan como algo exótico.

“A cualquier persona le ocurre, lo que no puede expresar con palabras simples o actos, se expone por medio de pinturas, poesías, fotografías, baile, entre otras cosas. A nuestros huéspedes el arte les da la posibilidad de hablar de sí mismos a través de un objeto externo, que no es un delirio, ni un pensamiento y mucho menos una alucinación”, aportó el director Martínez.

Por medio de materiales que están fuera de su mente, los esquizofrénicos dan forma a sus pensamientos y los visibilizan ante otros, según su psicólogo esa es la parte que le da importancia a cada una de las obras que realizan los huéspedes. En las casas de medio camino y particularmente en Casa Tlatoani, buscan el desarrollo artístico de los hospedados por medio de talleres.

Hay talleres de yoga, pintura, teatro y con Norma Pérez realizan actividades que competen a distintos campos de expresión, sobre todo a la verbal.

Además hay salidas culturales, en las que el Centro Morelense de las Artes (CMA) los invita a eventos de danza, música y pintura, esto es una oportunidad para que los huéspedes salgan y vean cosas del mundo fuera de los altos muros blancos.

“Es muy diferente hacer actividades con personas psicóticas, se trata de ser una malla de contención y hacer que respeten los límites, así todos aprendemos”, explicó Norma Pérez.

Las dinámicas que les da tienen el propósito de mantener a los pacientes al día, incluso por medio de expresiones artísticas: Manualidades para los días festivos, periódicos murales, lectura de noticias, redacción de cuentos, incluso karaoke son algunas de las cosas que realizan los huéspedes con ella.

En la clase de pintura impartida por María Isabel Martínez Garabito, artista morelense, los pacientes logran una exposición visual de su estado mental. “Ellos tienen aquí un momento de inspiración, técnica y disciplina. Porque la pintura no solamente es expresarse hay que saber utilizar los materiales de manera correcta”.

En este establecimientos le dan importancia a las obras de los huéspedes. Gran parte del espacio está decorado con sus pinturas, carteles, manualidades y esculturas, incluso un mural de colores cálidos, que representa a una población rural mexicana fue realizado por ellos. De esta forma encuentran sus propios trabajos en cada esquina, pedazos de ellos mismos dan vida a su propio hogar.

Julio Amador Bech, doctor en arte y antropología, quien también es pintor y docente en la UNAM cree que es fundamental que estas personas pinten y realicen cualquier tipo de arte.

Según él, por medio de las obras de los esquizofrénicos hay una interacción con diferentes visones del mundo, y por otro lado a estos individuos también les ayuda, ya que las artes en general tienen una función terapéutica en la psique.

Enrique Trejo Canek es huésped de Casa Tlatoani, con 65 años. Tiene un cuerpo delgado y jorobado, algunas canas cortas brotan de su sien. Proclama con orgullo que es originario de Tuxtepec Oaxaca. Aunque la expresión verbal no es su fuerte, y con los años le resulta más complicada, saca todo lo que le aqueja por medio de la expresión pictórica.

Antes de ingresar a Casa Tlatoani ya pintaba, el estilo y técnica que deposita en sus obras, las han posicionado como imagen central de los carteles promocionales de las exposiciones semestrales que realizan para público abierto.

También Iván Macías declaró su pasión por el arte pictórico, este huésped tiene como mayor inspiración a Kandinsky, le apasiona la pintura abstracta. El hermano de Iván se desarrolló en dicho arte, por ello tiene un gran acercamiento a las artes visuales, incluso los obsequios que le da el pintor son materiales para que Iván siga expresándose.

“El arte es lo que revoluciona a la mente, es lo que precede a la revolución, ¡Los pueblos se liberan con él!, Yo creo que nos une el arte”, dijo con gran emoción.

Antes de llegar a la casa de medio camino Iván Macías ya pintaba, pero según lo que menciona, este centro de salud mental fue donde pudo desarrollarse más y culminar muchos trabajos que había dejado pendientes. “Si no hubiera clavado mi mirada en el arte, quizá ahorita ya estaría muerto”, mencionó después de mostrar con orgullo los trabajos que realiza.

Retomar el caso de Leonardo Salas es importante, ya que él mantuvo en constante desarrollo habilidades visuales con su diseño de calzado en Guanajuato. “Muchos no lo consideran un arte, pero yo me inspiraba para crear algo, además de que se necesita técnica y saber cuáles son las tendencias de moda en el momento.”

Actualmente Leonardo dibuja, y aunque considera que sólo lo hace por distracción, llega a crear figuras con las que se identifica por medio de las imágenes. “Me gusta dibujar gatos porque son muy inteligentes e introvertidos como yo, ellos no se sueltan con cualquier persona”.

Sin embargo las artes visuales no son las únicas barcas que navegan a flote entre los mares de la esquizofrenia, La expresión escrita y oral es común y natural para los huéspedes.

“La comunicación verbal es lo que más les gusta utilizar, en las actividades que hago con ellos además de mantenerlos enterados e incluidos dentro de los procesos que ocurren allá afuera, les ayudamos a expresar sus ideas correctamente”, explicó Norma Pérez.

Un paciente logró desarrollarse en las letras y continua usándolas como medio de expresión principal, su nombre es Gustavo Jesús Ángeles, tiene 50 años de edad, ha perdido el cabello, tiene complexión delgada, utiliza bigote y mide poco más de 1.80 metros.


También fue periodista, trabajó por más de diez años en El Sol de México. Es un ferviente escritor de poesía, A pesar de que pinta un poco, prefiere usar las palabras para colorear su trastorno dentro de esta casa.

El periodista se atrevió a sacar un viejo cuaderno de su cuarto para declamar uno de los poemas de su creación, con voz grave, fluida y bien entonada dejó fluir las palabras:

“Hoy no contesto mil veces
Cuando me pregunta si te quiero,
Porque a pesar de mí, ellos quedan sordos.
Si supieras cuantas veces ignoré sus palabras:
que no te conviene,
que eres demasiado hermosa,
que hombres como tú no te interesan,
que tienes más experiencia.
Después de todo ¿qué es el amor?,
nadie lo sabe,
y me pregunto ¿para qué tanta insistencia?
con cuestiones necias.
Si al final del camino
Sólo queda lo que amaste y lo que dejaste.
En mi caminar tardío,
Quiero dejar nada más mil respuestas:
¡ Te quiero, aunque no les parezca!”

“El arte es cagarse de frío y morirse de hambre. No se vive de poesía”, según Gustavo Ángeles. Por eso nunca se atrevió a vender alguno de sus poemas, mucho menos publicarlos, “Además soy muy soberbio y egoísta, siempre he visto mi poesía como algo para mí y para nadie más”, explicó.

Él percibe toda su creación literaria como un desahogo para muchos conflictos que desarrolló a lo largo de su vida en relación con la esquizofrenia: drogas, alcohol y desamor.

Para Gustavo Jesús Ángeles el poder escribir sobrio, en una casa de medio camino, fundamental para mejorar su estilo, y producir obras de mayor calidad. Los versos que más disfruta crear son los eróticos, todo expresado a través de lenguaje coloquial y pintoresco, que resalta desde el inicio en su redacción y declamación.

En lugar de explicar sus motivos prefirió ilustrarlo con un ejemplo y se dispuso a declamar otra de sus obras, no sin advertir “Nada más, no lo vayan a hacer famoso”.

“Encarcelado en tu cuerpo,
Bajo el yugo de tu senos,
en tu vientre preso,
Detenido por tus besos,
bajo arresto por deseos,
encerrado por tu pelo.
Así como delincuente vivo,
cada tarde que te tengo,
por ser tan corto el tiempo,
me declaro culpable de tu sexo.”


Aún hay otras expresiones artísticas que se desarrollan en Casa Tlatoani, dos de ellas las podemos encontrar en un sólo huésped. José Antonio Herrera de 57 años de edad, se desempeñó en el mundo de la actuación cinematográfica. Participó como extra en más de cincuenta películas tanto nacionales como extranjeras: La bestia acorralada, las Poquianchis, Dunes y ¿Qué culpa tiene el niño?

”Cuando estaba en estudios Churubusco salí en La bestia acorralada, ahí me matan y hasta me destripan, fue una buena experiencia”. Además de desempeñar trabajos dentro de la industria cinematográfica mexicana, decidió invertir en equipos de sonido e instrumentos para iniciarse en su otra pasión, la composición musical.

José Antonio Herrera aprendió a tocar el piano desde joven, después la guitarra y batería. “Voy combinando esas dos artes, cuando me sobra tiempo para componer lo hago. Me gusta mucho hacer cumbia y balada”, su gusto por la cumbia nació de su convivencia personal con Rigo Tovar, y gran parte de su apego a la balada se debe a los encuentros que mantuvo con Armando Manzanero.

Aunque en estos momentos Casa Tlatoani no cuenta con clases o talleres musicales, Antonio Herrera pudo desarrollar composiciones en su tiempo libre, donde ensambla varios instrumentos con partituras y letras. Lo logra con base en su imaginación y también a través de la música que se pone en la casa de medio camino. “Mi mejor personaje soy yo y mi mejor canción es la que viene de los latidos de mi corazón”, expresó con alegría.

Reconocimiento social

Según Julio Amador Bech, es importante que las personas contemplen y le den lugar a las expresiones artísticas de los esquizofrénicos, ya que más allá de la herramienta terapéutica que puede ser, también es posible generar nuevos estilos y propuestas.

Esta visibilización que menciona el académico de la UNAM, ya la están buscando en Casa Tlatoani, a través de exposiciones públicas donde se muestran todas las pinturas y esculturas de los huéspedes.

Dichas muestras públicas, las realizan en el aula ambiental del Parque Ecológico Chapultepec en Cuernavaca, Morelos. La primera de ellas obtuvo el nombre de “Campos semánticos”, y obtuvo el apoyo del pintor Fernando Gama, esta tuvo lugar el 7 de julio del 2017. La segunda exposición la nombraron “El artista escondido”, contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura de Morelos y se mantuvo abierta del 31 de octubre al 5 de noviembre del mismo año.

Estos eventos incluso llamaron la atención de medios de comunicación locales, por lo que periódicos como El sol de Cuernavaca y canales como Televisa Morelos, incluyeron en su sección de cultura a las exposiciones y mostraron el trabajo que se realiza en Casa Tlatoani.

Las personas con deterioro mental también tienen derecho a disfrutar de los espacios públicos, según el psicólogo Gerardo Martínez. En este caso los huéspedes lograron llevar sus obras a salas de exposición, donde el público en general fue partícipe de las realizaciones y al mismo tiempo visualizar la dinámica de las casas de medio camino y su propuesta.

“Para ellos es fundamental que sus obras sean expuestas, porque ahí está el vínculo directo con la sociedad y también su unidad como una familia, que obtiene logros de manera simultánea y que apoya el trabajo del otro”, señaló Norma Pérez.

La exposición fue un verdadero reconocimiento a su trabajo y lo pacientes manifestaron opiniones y sentimientos positivos en referencia a este hecho.

“¡Se siente fabuloso!, ahí es cuando dices: sí resuelvo problemas con el arte” remarcó Iván Macías al hablar de lo que le causó ver sus obras en una galería. Además dijo que le interesa buscar el reconocimiento, sin embargo cree que es un camino complicado y ve pocas oportunidades. Este pintor mencionó que se mantendrá creando obras, sin buscar necesariamente la fama.

Gustavo también afirmó que le causó alegría saber que pinturas suyas irían a otros escenarios. Pero su poesía siempre será para él, e incluso mencionó que no buscará que sus versos lleguen a la fama o trasciendan más allá de su viejo cuaderno naranja. “Antes me gustaba que leyeran mi poesía y me dijeran que escribía bonito, incluso le regalaba poemas a mujeres para enamorarlas, pero nunca me ha interesado que mi poesía salga de esas esferas personales”.

Por otro lado, para José Antonio siempre fue un reto el buscar la fama, y en ocasiones logró estar con personalidades importantes y dentro de películas famosas. Sin embargo, afirmó que quiere llegar más lejos, sobre todo en lo que respecta a sus composiciones musicales.

En relación con la exposición dijo: “Aunque no soy un pintor y nada de lo que hice se expuso, me gustó saber que el arte de mis compañeros sería visto por más personas, y también que este lugar de alguna forma apoya nuestro trabajo”.

A pesar de que no puedan salir, estas personas no están aisladas. La empatía y socialización más efectiva la logran con individuos que comparten su trastorno.

Antes de ser la etiqueta que su mente les puso, muchos de ellos estaban cumpliendo sus sueños, todo es diferente ahora que sus personalidades, intereses y conductas se trastornaron. Pero sus pensamientos y actos expresivos siguen ahí, buscando que de alguna forma logren cumplir con la creación de su futuro.

“Las personas con perfil psicótico pueden tener un desarrollo artístico pleno, a lo largo de la historia son muchos los casos de personas con estructuras mentales psicóticas, que se han dedicado al arte.”, señaló Gerardo Martínez.

También afirmó que el desafío más grande para poder lograr un desarrollo artístico y obtener más espacios públicos para la esquizofrenia, son los prejuicios y fobias injustificadas que la sociedad ha creado hacia ellos.

Las predisposiciones irracionales son parte de la naturaleza humana y están en el campo de la salud mental. El poco reconocimiento que tienen los individuos esquizofrénicos, además del trato que se les ha dado en otros espacios y la misma agenda que colocó la industria mediática hacia quienes la padecen, son factores causales de su aislamiento y una mirada lejana.

“Los esquizofrénicos tienen derecho a obtener calidad de vida y sobre todo un proyecto a futuro. En Casa Tlatoani buscamos que los huéspedes no tengan ningún tipo de estigma y que sean aceptados por el simple hecho de ser seres humanos.”, explicó el director de este establecimiento.

Para él la salud mental es un tema que nos compete a todos y que no será posible darle seguimiento sin el apoyo de la población en general.

Muchas son las etiquetas que rondan en los espacio de la psicosis, pero pocas son las soluciones. Hay nuevos esquemas de internamiento como las casas de medio camino, que prometen dar las herramientas necesarias para el desarrollo artístico del huésped que lo desee, pero estos centros son escasos dentro del país y todos forman parte del sector privado.

Casa Tlatoani logró avanzar en este tema, pero aún falta enfrentar más dificultades dentro del arte y de la aceptación social.

Los artistas escondidos siguen rodando entre las sombras de su propia patología; pero el deseo, la pasión y la técnica que exigen las disciplinas también se hospedan en su mente.

Aunque sea un pasatiempo, ellos seguirán creando, seguirán materializando lo abstracto y organizando el caos, porque aunque “se caguen de frío y mueran de hambre” con sus obras, ese es el mejor camino para que algún día se de reconocimiento a su expresión.

Quizá en un futuro podamos decir que la demencia también habita en paz en las salas de arte, los conciertos, museos, libros, cine y hogares.







Bookmark and Share

Leer más...

sábado, 11 de agosto de 2018

36 HORAS DE JUSTICIA, ÚLTIMOS MOMENTOS DEL CHE

Por: Jazive Jiménez
Ciudad de México (Aunam). Ideologías, transformación, pobreza, igualdad, justicia, un mundo igual para todos. Son temas de relevancia en México y en todo el mundo, la necesidad de un cambio que beneficie a toda la sociedad se vuelve cada vez más prioritaria y reflexionar ante ello se vuelve una obligación. Para ello existe un remedio perfecto, la cultura.


Bien se sabe que a través de la cultura; como la literatura, el teatro, la música, la poesía, etcétera, es posible concientizar y reflexionar sobre los temas actuales en los que se inmiscuye el mundo entero.

Tal es el caso de la obra 36 horas cuenta abajo, Escuela de las Américas. Una historia inspirada en la vida del Che Guevara que tiene como fin tomar en cuenta lo que significa luchar por los ideales y un mundo mejor según las circunstancias de cada pueblo.

El Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico presentará esta obra de José Rivera, guionista de la cinta Diarios de Motocicleta, bajo la dirección de Otto Minera junto con un gran elenco que hacen posible trasmitir lo vivido horas antes del asesinato del aquel hombre que se volvió la inspiración de un mundo lleno ilusiones en busca de justicia.


La obra narra las últimas 36 horas de vida de Ernesto Guevara de la Serna, prisionero en la escuelita del poblado de la Higuera, Bolivia; herido por el ejército boliviano, a horas de su muerte el Che defiende sus ideas y acciones, termina por llegar a la incertidumbre moral e humana de sí las cosas fueron siempre como pensaba. Si debió pensar en algo más antes de arriesgarse y buscar una revolución bolivariana.

Esas últimas horas fueron cruciales para comprender lo que significó para el Che todo lo que hizo por la liberación de los pueblos latinoamericanos, el enfrentamiento consigo mismo, la honestidad de reconocer en lo que se había equivocado y a que a pesar de eso, aceptar que nadie es perfecto, así como miles de errores se encontrarán en cada acción, sin embargo, equivocarse es perdonable, dejar de luchar no.

Este cuestionamiento también es provocado por una maestra de pueblo que tiene curiosidad de conocer a este hombre que se ha hecho historia, interpretada por Carmen Mastache.

El diálogo entre ambos es una verdadera batalla, por avistar la luz entre las ilusiones, los equívocos, las certezas calificadas y un sinfín de preguntas sobre sus vidas personales, la forma de ver el mundo ¿qué tan correcto fue cada visión sobre lo que nos rodea? Sin embargo, esa es la chispa para continuar, el cuestionarse es la mejor vía para no rendirse y sanar los errores del pasado.


Esta obra se vuelve una mirada necesaria e indispensable para remontar las persistentes dificultades con que tropiezan una y otra vez, los afanes de verdadera libertad, justicia e igualdad en el mundo.

Sin duda es un trabajo que no se puede dejar pasar, es fundamental para comprender por lo que se vivió en aquellos años de añoranza y la realidad que hoy impera. 36 horas cuenta a bajo se dio gracias a una amplia labor periodística sobre la historia de Latinoamérica.

Por ello, el Centro Cultural Helénico, en medida de que es una pieza fundamental en el aparato cultural público de México, se vuelve la mejor caja de resonancia para este ejercicio artístico, sensible e intelectual.

Se presentará en el Foro la Gruta del 3 de agosto al 23 de septiembre, los días viernes a las 19:00 y 21:00 horas, sábados 18:00 y 20:00 horas y los domingos a las 17:00 y 19:00 horas. Los boletos tienen un costo de 350 pesos y está disponible en Ticketmaster y en la taquilla del Teatro Helénico ubicado en avenida Revolución 1500, col. Guadalupe Inn, CDMX.

Lo mejor es para los estudiantes, al presentar su credencial, pues obtendrán el 50 por ciento de descuento permanente. Comprender la historia es el primer paso para reflexionar el porvenir de un mundo mejor a través de la cultura.




Bookmark and Share

Leer más...

viernes, 10 de agosto de 2018

LAS TORTUGAS MARINAS LLEGAN A CHAPARRALES, VERACRUZ

Texto y fotos: Yafhed Martínez
Cazones de Herrera, Veracruz (Aunam). A tan solo hora y media de Poza Rica, Veracruz, se encuentra la comunidad de Chaparrales, con una población aproximada de 100 habitantes, la cual recibe en sus playas cada año a las tortugas marinas provenientes del Golfo de México, depositando sus huevos en la costa formando nidos.

Liberación de tortugas marinas de la especie lora, después de eclosionar en los sitios de reubicación de nidos, donde se permite que caminen hacia el mar para completar su ciclo de vida.

El campamento tortuguero “Totonacapan” cuenta con 13 años, realiza a diario una gran labor para la conservación de tres especies de tortugas marinas, que son: La tortuga carey, blanca o verde y lora en Chaparrales. Las principales actividades que se llevan a cabo son recorridos nocturnos en las playas, reubicación de nidos y liberación de tortugas recién nacidas.

Chaparrales pertenece a una zona costera de playas tranquilas, poco conocidas de acuerdo a la dirección de turismo del municipio de Cazones de Herrera, sin embargo, la contaminación y los cambios ambientales globales limitan la conservación de la fauna marina.

Cada año se protegen y liberan un aproximado de 100 mil crías de las tres especies que arriban la costa, cuyo esfuerzo a inicios del monitoreo y conservación de estos animales ha sido en gran parte el trabajo comunitario. “Antes se caminaban aproximadamente 20 kilómetros como parte del trabajo diario que implica el monitoreo, al menos ahora ya se consiguió una cuatrimoto para uso de la comunidad, lo que facilita en gran medida el trabajo” expresó Eleazar García Núñez, director del campamento.

La comunidad de Chaparrales también ofrecen recorridos guiados en la playa a los visitantes, así como un programa de voluntariado donde los inscritos pueden participar y tener una mayor convivencia con la comunidad al conocer sus costumbres y cultura.

“La comunidad se apoya de este programa para sustentar sus actividades junto con la venta de artesanías y gastronomía a los visitantes de esta playa, sin embargo, se reconoce la falta de difusión así como el apoyo gubernamental, lo que finalmente es vital para la conservación de estos animales y sus funciones en los ecosistemas marinos” añadió Nuñez.

La conservación de la naturaleza no solo implica estrategias de trabajo y seguimiento de los sitios importantes en diversidad de especies, sino también la adecuada incorporación y valoración de las comunidades implicadas en la protección de estos ecosistemas.

“Chaparrales y su gente ofrecen un lugar tranquilo y admirable a quien lo visita, que se ha dedicado por años a la conservación de tortugas marinas a pesar de la falta de recursos y que también ha servido como espacio para la realización de servicios sociales y tesis de distintas entidades académicas” menciona Núñez.


La fundación tortugas campamento tortuguero Totonacapan es de los pocos campamentos donde se evita la retención de crías para asegurar su supervivencia al ser liberadas. En esta foto se muestra una cría de tortuga carey momentos antes de ser impactada con el oleaje del mar.


El varamiento de tortugas marinas cada vez es más común debido a la pesca, cuya práctica con redes llega a lastimar la piel de estos animales desembocando finalmente en su muerte. En la presente foto se muestra un juvenil de tortuga marina blanca o verde.


Como parte de las interacciones bióticas que existen en la naturaleza, la depredación de huevos por perros, coyotes y algunas aves es uno de los principales factores que determinan el número de crías, dejando al final solo los cascarones rotos. Aquellos huevos que no se desarrollan completamente suelen ser sitio de proliferación de hongos que utilizan los nutrientes como recurso, tornándose de color negro.





Bookmark and Share

Leer más...

lunes, 6 de agosto de 2018

UNA VIDA LLENA DE INVESTIGACIÓN DEDICADA A LA DIABETES TIPO DOS

Por Ana Camila Pérez Montessoro
Ciudad de México (Aunam). Para encontrar a la doctora María Teresa Tusié Luna, hay que dirigirse a una de las zonas más transitadas de toda la ciudad: zona de hospitales, donde está el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ), el hospital más importante de toda la República Mexicana, asimismo es uno de los hospitales que ha sido visitado por grandes artistas como: Gabriel García Márquez o Emilio Pacheco.


La doctora María Teresa Tusié Luna es Médica Cirujana, por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con Doctorado en Biología Celular y Genética, por la Escuela de Medicina de la Universidad de Cornell. Es jefa de la Unidad de Medicina Genómica del INCMNSZ.

La investigadora Tusié tiene un rostro amable, además, tiene su cabello teñido de una tonalidad roja lacre y un corte de cabello rebelde con un fleco que le tapaba una parte de la frente; asimismo, sus arrugas expresaban una acumulación de sabiduría, que reflejaban su trayectoria en la investigación, tranquilidad y sobre todo paciencia. La Doctora tiene 57 años.

La dinámica en su laboratorio contrasta en su manera de actuar durante la entrevista, ya que la mayor parte la doctora permaneció sentada en su escritorio sosteniendo con sus dos manos su taza de color azul que contenía algo de café. Con un rostro algo inquisidor, además, de una postura recta que siempre mantuvo fija.

La gran decisión de la vida de la doctora Tusié Luna

Lo que impactó en su vida para que estudiara medicina, fue una enfermedad de su mamá cuando tuvo su último embarazo, ya que fue de alto riesgo por lo que tuvo una cirugía muy complicada con perforación de órganos entre otras cosas, además, de que estuvo grave durante muchos meses.

Suceso que sigue causando tristeza a la doctora, porque cada vez que lo comenta pareciera que le quieren salir unas lágrimas de sus ojos cafés, asimismo, su voz es un poco cortante.

Sus razones hacia la investigación

Tusié Luna pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, del cual es Nivel tres desde 2011. En la actualidad, es investigadora de tiempo completo en el Departamento de Medicina y Toxicología Ambiental de la Unidad de Biología Molecular y Medicina Genómica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM.

“La medicina todavía no tiene muchos aspectos conocidos, especialmente sobre fenómenos moleculares, por lo que siempre me interesó el conocimiento básico de esos procesos y vi una oportunidad de entender los problemas médicos y abordarlos desde el punto de vista de la investigación para entender a profundidad estos mecanismos” indicó, respecto a por qué se dedica a la investigación y no a la medicina.

“En la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Medicina, me acerqué al departamento de Bioquímica desde los primeros semestres y empecé a trabajar como ayudante de investigador. Ese fue mi primer contacto con la investigación, además de que siempre me intereso la genética”.

La doctora Tusié cuenta que, desde las materias básicas de la carrera, descubrió que muchas de las enfermedades más frecuentes como diabetes, hipertensión, obesidad, así como enfermedades cardiovasculares, tienen un aspecto genético hereditario que se puede vincular a factores ambientales.

Ella afirma que jamás tuvo duda de lo que estaba estudiando, no se acuerda de que haya tenido otra opción además de medicina, y cuando muy temprano tuvo que optar, por esa vía de la investigación, en el internado supo que eso le gustaba y que iba a continuar sin ningún problema, sin importar que la investigación implicara una demanda de largo tiempo.

Camino más allá de la frontera

La investigadora Tusié Luna tiene un doctorado en Genética, en la Escuela de Medicina de la Universidad de Cornell en Nueva York, Estados Unidos y tres posdoctorados, en las universidades norteamericanas de Rockefeller, Columbia y Cornell.

“He sido muy afortunada, ya que he tenido la oportunidad de estar en estas instituciones, de tener el apoyo de Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) para la beca de doctorado; para estar en donde estuve, se requiere de mucho trabajo, de compromiso, de responsabilidad” afirma la doctora.

Ante estos lugares demandantes, la doctora Tusié reconoció, que le fue útil tener un manejo del idioma inglés, a un nivel más allá de lo básico. “Al llegar a países extranjeros se tiene límites al idioma, a la cultura, entre otras cosas, pero cuando uno es joven se pueden afrontar mejor los problemas, fue una oportunidad de crecimiento”. Levantó los brazos de su escritorio dando entender, que agradecía por esa oportunidad.

Diabetes mellitus tipo dos: un camino hacia la investigación

El área de interés científico de la doctora es la genómica humana, específicamente el estudio de genes implicados en el desarrollo de enfermedades complejas, como la diabetes mellitus tipo dos y distintas dislipidemias, las cuales están relacionadas a riesgo cardiovascular en la población mexicana.

“Me interesó la diabetes tipo dos, cuando regresé a México y estuve en el Instituto de Pediatría. La vi como un modelo de estudio genético, en donde hay distintos subgrupos de diabetes”.


La doctora cuenta, que existe un tipo de diabetes que es causada por la mutación de un gen o por la combinación de muchos genes, por lo que, para ella es muy interesante ver el espectro de la susceptibilidad genética que puede existir desde mutaciones graves, pues afirma que, afectan la formación del páncreas, hasta genes que tienen que ver con metabolismo de lípidos o alteraciones del hígado.


“La diabetes es una enfermedad frecuente, sobre todo en México, en donde claramente hay factores genéticos implicados. Además, hay una parte interesante del estudio de la interacción factores genéticos con factores ambientales”.

La doctora Tusié afirmó que los factores genéticos siempre han estado presentes, pero que es interesante saber porque ahora a la gente le da diabetes y no a las personas del pasado. “Es porque los factores ambientales del pasado no son lo mismo que los del presente, ya que hoy en día hay más consumo de carbohidratos, mayor exposición de toxinas, como plomo, entre otras cuestiones”.


Su voz se vio interrumpida por una llamada telefónica, misma que la orilló a levantarse para contestar e informarle a la secretaria que estaba haciendo una entrevista, que luego le llamara.


La doctora tomó en serio la entrevista, sin importarle que la entrevistadora era una estudiante de segundo año de la carrera de comunicación. Tal vez, en la vida diaria sus compromisos los toma con seriedad y respeto.


Reconocimientos a la doctora María Teresa Tusié y en especial a su equipo
María Teresa Tusié Luna tiene más de 17 premios internacionales, incluyendo el premio que recibió en el XXIII Ceremonia de Entrega del Premio a la Investigación de Defectos al Nacimiento GEN, por la investigación: Determinantes Genéticos para el Desarrollo de las Diabetes Gestacional en Mujeres Mexicanas, al descubrir que la diabetes gestacional en embarazadas, no sólo daña a la madre, sino también al recién nacido.


“Me siento satisfecha con mis logros, mi equipo y yo hemos trabajado en el laboratorio por 25 años, hemos publicado cosas interesantes y útiles para población mexicana, además de que todos los alumnos que han pasado por mi área de trabajo siempre obtienen empleos, son investigadores independientes que han estado en varias partes del mundo”. Todo esto lo dijo con tanto entusiasmo, que por un momento una gran sonrisa, hacía que su rostro radiara.


“Los reconocimientos que he recibido no sólo son para mí, sino para todo el equipo de trabajo, sólo soy la cabeza, pero siempre he creido en formar equipos. En mi equipo hay gente muy valiosa que aporta cosas muy interesantes y que, sin ellos, no se hubiera podido concluir o completar los trabajos, siempre hay que dar el reconocimiento al grupo”. Hizo notar que en realidad le importa su equipo y que haría cualquier cosa por él.


“Mi equipo y yo no perseguimos reconocimientos, nuestro objetivo no es buscar o lograr estos, sino que a partir de lo que sabemos hacer, trabajamos en lo que nos gusta, hay gente que sólo trabaja para obtener el reconocimiento, en cambio nosotros creemos que haciendo bien las cosas el prestigio vendrá por sí solo, es natural que te reconozcan cuando uno hace con gusto y hace bien el trabajo”.


“Salud Carlos Slim”


La Doctora Tusié Luna pertenece a “Salud Carlos Slim” fundación que fue creada en el año 2007, por iniciativa del Ingeniero Carlos Slim Helú, como una organización no lucrativa, dedicada a generar soluciones para ayudar a resolver los principales problemas de salud de la población más vulnerable de América Latina.


“Me siento satisfecha a pertenecer a este grupo, asimismo, se me hizo algo natural cuando me ofrecieron ser miembro, ya que me di cuenta, de que me iba a dedicar en lo que ya trabajaba de por sí”.


María Teresa Tusié Luna aclaró que el doctor Xavier Soberón la invitó a participar en esté proyecto, ya que compartían las mismas ideas, además, de que sabía cuál era su área de trabajo.


Dentro de diez o quince años…


La doctora cree que las aplicaciones genéticas, la investigación y el tratamiento están en el cáncer, se ve en diez o quince años haciendo estudios clínicos en esta enfermedad mortal, para que así se pueda retirar de la parte académica.


Pero, también quiere aprender más, para poder aplicar este conocimiento, en el tratamiento de diversas enfermedades, por lo que dice que es importante identificar mutaciones, que definan si un paciente es elegible para distintos medicamentos, que se encuentren en un fármaco y que no perjudique al individuo.


La doctora Tusié y su trabajo en México


Ha publicado 84 trabajos en prestigiadas revistas, en las áreas de Genética Humana y Endocrinología, entre las cuales están: Nature, Diabetes, Human Molecular Genetics, Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Circulation y American Journal of Human Genetics. Ha participado, además, como autora o coautora en 15 capítulos en libros.


“Mi trabajo en México impacta de una manera importante, ya que el abordaje del tema de los genes se ha hecho a partir de poblaciones caucásicas y poco se ha estudiado a las poblaciones mestizas; entonces es importantes estudiar a la población mexicana, ya que somos una combinación de muchos pueblos, tanto de Europa como de África, para así poder encontrar, lo que está causando el daño del páncreas o del tejido adiposo”.

La importancia de difundir la investigación

Su productividad científica, ha sido citada en más de mil 800 ocasiones. Ha publicado más de 95 artículos en revistas de arbitraje internacional con factor de impacto, tales como: Nature, Journal of the American Medical Association (JAMA) y Journal of Clinical Investigation.

“Es importante difundir la investigación, ya creo que es importante, que haya gente formada para ese propósito. Debe existir personas que divulgue la ciencia y asimismo esa formación de divulgador científico, generalmente nosotros como investigadores escribimos propuestas, formamos gente, escribimos artículos, pero no estamos formados para esparcir la ciencia por lo que dependerá de nuestra capacidad de comunicación el que hagamos esa actividad eficientemente para que se puedan entender bien los problemas”.

Para la doctora Tusié se debe comunicar mejor lo que se puede hacer, para difundir cómo prevenir los problemas. Afirma que, se necesita saber cómo se generan y cómo los especialistas pueden contribuir.

El proceso largo para una investigación

La doctora Tusié expresa que una investigación se lleva a cabo por, aproximadamente, cinco o seis años, pero, puede variar puso como ejemplo, el proyecto de diabetes estacional, el cual ha llevado, por más de diez años.

“Se tiene que diagnosticar a dos mil mujeres en el primer trimestre del embarazo, hacerles ciertas pruebas, hacer el diagnóstico de diabetes estacional y tomar sangre en distintos tiempos, después del embarazo seguimos a esas mismas mujeres para poder hacer más estudios”.

La doctora Tusié Luna y su laboratorio

La doctora María Teresa Tusié Luna ha contribuido a la formación de más de 20 alumnos de licenciatura, maestría y doctorado, para ella el único requisito que deben cumplir para trabajar con ella, es que estén dispuestos a cumplir con el compromiso.

“El currículum no me dice nada sobre la persona, necesito conocerla y trabajar lado de ella. Por lo que les doy un mes de prueba, para ver si están convencidos y si funciona la interacción, me pongo a hablarle de proyectos”.

Considera que es da mucha libertad a sus alumnos. “Siempre tengo mi puerta abierta, por si los estudiantes quieren hablar conmigo; generalmente lo que hacemos cuando llegan nuevas personas, es que son incorporadas a trabajar con alguien que ya conoce el laboratorio, ya sea de manera temporal o a largo plazo”.

Para ella el personal de su laboratorio es autodidacta. “No dependen tanto de mí para adquirir la información que necesitan o las herramientas; las habilidades que requieren las aprenden por ellos mismos o través de otras personas, yo promuevo mucho las interacciones y las colaboraciones”. Después de decir esto, tomó un poco del café que tenía y dio un golpe ligero a su escritorio.

A pesar de todas las dificultades que se le presenten, o de su lejano retiro, la doctora Tusié Luna hará todo lo posible para ayudar a la población mexicana y así evitar una, de las tantas, enfermedades que les afecta.




Bookmark and Share

Leer más...

LA SEGUNDA GUELAGUETZA MÁS GRANDE, SE VIVE EN SAN ANTONINO CASTILLO VELASCO

Por Yafhed Martínez
San Antonino Castillo Velasco, Oaxaca (Aunam). Dentro de los 570 municipios que conforman el estado de Oaxaca, dentro del distrito de Ocotlán de Morelos, en la región de valles centrales, se encuentra San Antonino Castillo Velasco, sede de la segunda “Guelaguetza” más grande en el estado, después de la oficial que se presenta en Oaxaca de Juárez.

“El baile de la pluma” es ejecutado por los integrantes de la delegación del valle de Zaachila, donde se aborda en el baile folklórico el proceso de la conquista española en México. Foto por: Yafhed Martínez-Hernández

Esta festividad anual tiene como intención mostrar la riqueza cultural del estado, permitiendo la participación de las distintas delegaciones en el estado de Oaxaca, es la segunda más grande, donde participan aproximadamente 25 delegaciones, señala Erubiel Mantzini Pérez, coordinador de danza de la delegación de Valle Nacional.

“El primer lunes del cerro”, como es llamado al lunes de la penúltima semana, marca el inicio de esta gran fiesta oaxaqueña, donde las delegaciones se reúnen en la plaza central de San Antonino.

Este recorrido está acompañado de vestimenta típica, música regional y baile para llegar al “cerro de las azucenas”, donde cada delegación muestra sus bailes típicos, combinados con la vestimenta, adornos, flora y fauna que conforma su identidad como pueblo.

“La intención es participar en San Antonino, para adquirir experiencia y que con el tiempo se puede perfeccionar los rasgos que permitan, en un futuro, participar en la Guelaguetza oficial”, expresó Erubiel Mantzini.


Desde la plaza de San Antonino, al cerro de las azucenas; la fiesta oaxaqueña se vive con amarillito (caldo de res con chile guajillo, papa y chayote) y mezcal, mientras entonan poemas en sus dialectos, para dar lugar al baile y festejo que dura toda la noche.

“A través de este máximo festejo del estado oaxaqueño se muestra a México y el mundo la riqueza cultural de la que goza este estado, mismo que enorgullece a sus pobladores y permite la difusión y conservación de los usos y costumbres de cada pueblo en Oaxaca, de alta importancia cultural”, expresó el coordinador.

La fiesta aún no termina, ya que falta la participación de otras delegaciones este lunes 30 de Julio del presente año, fecha que marca el final de esta celebración oaxaqueña en San Antonino Castillo Velasco, donde su propia Guelaguetza se vive de forma tradicional y reafirma la identidad de los oaxaqueños.






Bookmark and Share

Leer más...

viernes, 3 de agosto de 2018

RESTRENAN “EL CONVIVIO DEL DIFUNTO”, DRAMA DE LOS 70 EN EL CENART

Por: Melanie Claudia Enríquez Fuentes.
Ciudad de México (Aunam). “… Hacer teatro en esta época puede parecer un evento heroico, sin embargo, a nosotros nos parece necesario”; estas fueron las palabras Enrique Singer, director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) quien presentó con mucho orgullo el regreso de “El convivio del difunto” una obra que nos trasladará a los años 70 para vivir una historia con mucho drama, comedia y romance.


Martín Zapata, autor de “El convivio del difunto” y también creador galardonado este año con el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruíz de Alarcón, menciona que en esta obra está presente el mundo de dobleces que tenemos en México, cuando decimos algo y en realidad estamos diciendo otra cosa.

La trama gira sobre la historia de Leonor, una refinada mujer que ha perdido a su marido, bueno… no lo ha perdido del todo, ya que Mauricio, su esposo, aun cuando sí está muerto, sigue hablando y moviéndose. ¿Por qué? Ni siquiera el médico lo sabe, pero ante esta rebuscada situación, Leonor busca el consuelo de sus dos mejores amigos. Entre jaiboles, mole y mezcales comienza el convivio del difunto; al cual, por supuesto, estamos todos invitados.


A lo largo de la obra, el espectador escuchará de principio a fin los temas: Il mondo y Can’t take my eyes off you, lo que para Martín Zapata no es sólo una musicalización, sino una evolución dramática dentro de la trama que avanza, de manera progresiva, en la acción sin que haya parlamento. “Me impongo el reto de que la música se llene de acción dramática” afirma el dramaturgo.

En escena veremos a Arturo Beristain, Diana Fidelia, Mariana Giménez, Gastón Melo, Juan Carlos Remolina y Astrid Romo, sin olvidar el diseño de escenografía e iluminación de Alejandro Luna, los sutiles y elegantes vestuarios a cargo de Jerildy Bosch, el diseño sonoro por Joaquín López “Chas”, el diseño de maquillaje y peinados de Marcela Estrada y las divertidas coreografías de Dalia Balp, que en conjunto trabajan para darle vida a El convivio del difunto una particular puesta en escena la cual no nos podemos perder.

La temporada se llevará a cabo del dos al 26 de agosto, con funciones los jueves y viernes 20:00 horas. Sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Foro de las Artes del Cenart, ubicado en Avenida Río Churubusco 79, colonia Country Club, delegación Coyoacán. Los boletos ya están a la venta a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Cenart. El estacionamiento sera gratuito.









Bookmark and Share

Leer más...

MALPAÍS: UN GRITO DE PROTESTA A TRAVÉS DEL ARTE ESCÉNICO

  • La obra recopila fragmentos de poemas de: Arcadio Hidalgo, José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Juan Rulfo y Jaime Sabines
Por: Alfonso Sotelo Gómez
Foto: Carlos Zaragoza
Ciudad de México (Aunam). Bajo la dirección del dramaturgo David Olguín, Malpaís es una puesta en escena que surge de la necesidad de explorar el presente mexicano, analizar la memoria histórica de la nación y reflexionar sobre la identidad y raíces mexicanas


Esta obra realizada por actores y escenógrafos egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), es un muralismo escénico compuesto por: textos en prosa, poemas, notas periodísticas y entrevistas psicológicas a sicarios.

Es una representación que tiene como objetivo mostrar el panorama actual del país, creando un contraste abrumador, abordando la riqueza de la cultura mexicana y narrando las tragedias más atroces del México contemporáneo.

Los actores que conforman el reparto de “Malpaís” son: Nick Angiuly, Tony Corrales, Sofía Gabriel, Efrén García Aguilar, Miguel Jiménez, Patricia Loranca, Jaklyn Michelle, Dano Ramírez, Alejandro Romero, Viridiana Tovar, Eduardo Treviño, Lorena Valdés, Ivan Zambrano Chacón y Amelia Holguín.


El equipo de escenografía compuesto por: Aline Bejarano (diseño de escenografía y utilería), Mauricio Arizona (diseño de iluminación) y Sergio Mirón (diseño de vestuario), crean un espacio en donde la barrera entre el público y el artista no existe.

La obra teatral cerrará temporada este fin de semana en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque. Sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas.








Bookmark and Share

Leer más...

FOTOGRAFIAR PARA PERDURAR

Por: Galo Roberto Cañas Rodríguez
Ciudad de México (Aunam). Pedro Antonio Valtierra Ruvalcaba nació el 29 de junio de 1955 en Fresnillo Zacatecas, pero fue hasta 1973, con apenas 17 años, que descubrió el oficio que marcaría su vida para siempre. Hoy, 44 años después, se escucha el retumbante tic tac del reloj, todo está en calma en Juan Escutia número 55, colonia Condesa, locación de la agencia nacional de fotografía Cuartoscuro.


Con apenas dos plantas, el edificio de paredes blancas tapizadas por fotografías icónicas del fotoperiodista zacatecano; impresiones a gran formato de la revista de mismo nombre que la agencia, y una que otra portada de periódico que transporta el pasado al presente, la agencia se ha mantenido en pie a lo largo de 30 años para retratar los cambios sociales, políticos, culturales y tecnológicos de México.

En la parte de abajo están las computadoras, la herramienta que da razón de ser a los fotógrafos de la ciudad y de los estados. Día a día las fotografías se suben a la página, se archivan en el disco duro y se espera que perduren para “siempre”. Ahora los periódicos, revistas, portales web y editoriales tienen acceso a los “fragmentos de la realidad” con los que podrán ilustrar las notas del mañana…

Suena la puerta de metal que protege a la agencia: ha llegado. Viene con ropa deportiva, luce más joven de los 62 años que tiene; un pantalón color caqui, el cual combina con sus tenis new balance, su chamarra negra y una playera blanca; su cabello está peinado hacia atrás, luce el paso de los años, es color castaño, y poco a poco, ha sido cubierto por una capa gris.

Trae anteojos circulares, que protegen los ojos de quien vio el levantamiento zapatista; la revolución sandinista de Nicaragua; el temblor del 85 y la transformación política y social del país. Saluda cordialmente, mientras cierra la puerta -¡Buenos días!- extiende la mano. Se ve fresco, descansado y entusiasta de los nuevos cambios que planea integrar a la Agencia en los próximos meses.

Toma asiento junto al escritorio de madera, frente a la ventana, con la cortina medio abierta; los rayos del sol entran de manera discreta e iluminan las paredes blancas con cuadros colgados de la serie “Las Mujeres de X’oyep”, realizada en los primeros días de 1998, tras la matanza de 45 indígenas en Chenalhó, Chiapas. Junto a estas hay dos portadas de la revista del mismo nombre, fundada en 1993.

La imagen en blanco y negro de una niña indígena enfrentándose a un militar armado, tras intentar ocupar su comunidad, fue reproducida por todo el mundo, y le hizo merecedor del premio Rey de España al fotoperiodista zacatecano en 1998.

A lo largo de los años, se ha hecho acreedor a más reconocimientos, entre los que destacan: dos premios nacionales de periodismo (1983 y 2015), así como la medalla al Mérito en Ciencias y Artes 2016, también ha participado en exposiciones, foros, conferencias y como jurado de diversos concursos.

El maestro toma asiento frente al cuarto de computadoras, se acomoda en el asiento y cruza las piernas para permanecer relajado, fluye. Platica como entró en el mundo de la escritura con la luz.

Con una mano atrás y otra adelante

¿Cómo se adentra usted en la foto?

“Soy un campesino zacatecano”, dice con aire de recuerdo, mientras las yemas de sus dedos se juntan, y toma asiento firme en la silla de cuero y base de madera “Mi familia se quedó sin recursos por cuestiones de la vida, y un terreno que teníamos se tuvo que vender. Salimos con una mano atrás y otra adelante rumbo a la Ciudad de México. Y llego un día y encuentro la fotografía. Conocí un laboratorio y comencé a descubrir sus secretos”.

Se ve en sus ojos la emoción, el recuerdo está vivo y lo relata como si hubiese pasado hace sólo unos cuantos años. “Llegas a la ciudad y es canijo, hay demasiada competencia y siempre hay necesidad de trabajar.

Fue él tercer hijo de ocho, tuvo que laborar para apoyar a su familia a salir adelante, mientras sus hermanas hacían las tareas en el hogar. “Como primer varón la necesidad recaía sobre mí, y en mi búsqueda por salir adelante, conocí la boleada” sus ojos se agrandan como los de un búho, los recuerdos parecen invadir su mente.

“Desde chiquito luché para mantenerlos y entonces, eso creó la necesidad en mí de esforzarme, sacrificarme, de buscar opciones” cuenta con aire de anhelo, sus ojos se ven un poco brillosos, quizás sea el reflejo del sol, ha pasado casi una hora, pero sólo parecen unos minutos.

“La boleada me llevó a Los Pinos, ahí conocí un laboratorio fotográfico y comencé a interesarme en ese oficio. Ser fotógrafo no es como un anuncio de televisión” cuenta entusiasmado cómo entró por primera vez a un laboratorio para revelar las primeras placas. “Conozco un laboratorio de fotografía y ahí me gusta, me apasiona”.

Pero antes de convertirse en auxiliar en fotografía, en la Residencia Oficial durante el gobierno del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez, “era necesario saber limpiar todo” dice con un ligero tono de burla y seriedad mientras toma El Universal del día para acomodarlo en el escritorio. “Primero aprendí a limpiar bien todo, el laboratorio, ayudarles a revelar a imprimir, a traer los sopes, las tortas, y así fue como empecé”.

Para ver cómo somos y cómo fuimos

No hay nada como regresar al principio. ¿Qué importancia tiene la fotografía para usted?

Cierra los ojos y arquea la cabeza para que las ideas no escapen “para mí la importancia de la fotografía es que, es un documento histórico, que sirve o que va a servir, para ver cómo somos, qué pensamos, qué vemos, qué sentimos; es el registro de nuestra vida para la posteridad. Es un legado que vamos a dejar a nuestros hijos, a los historiadores, sociólogos, antropólogos, a los de cine; a todos”.

Han pasado más de 40 años, desde que el fundador de Cuartoscuro, hizo de un rollo con material fotosensible y sólo con la capacidad de 36 exposiciones (fotografías) de 35 milímetros cada una, ensamblado en una pequeña caja mecánica, que utilizaba el modelo de la “caja oscura” con un lente que permitiera el paso de la imagen.

Posteriormente, ese lente fue invertido en el visor, todos estos elementos, quizás inútiles por separado, dieron la más poderosa herramienta de divulgación y de denuncia del Premio Nacional. Él hizo de la cámara una extensión de su persona, e incluso les dio presencia a quienes no la iban a tener.

¿En qué otros temas, se ha interesado?

“Como profesional tienes que hacer la orden fotográfica que te asignen, sean temas sociales, políticos, deportes, cultura, y todo lo que tenga que ver con la vida” se expresa contento; recuerda el pasado y vive gracias a él. Vuelve el tiempo atrás, mira a la ventana, mientras el aire fresco de la mañana enfría el cuarto con azulejo de color ocre.

“También fue la época, me tocaron movimientos sociales, protestas, reclamos, manifestaciones, exigencias, marginación”, hace un paréntesis y con tono ligeramente molesto enfatiza, “no es culpa de los fotógrafos, quien sabe de quién será culpa, pero decirlo no me corresponde”. Regresa, “yo no registré a la burguesía, no porque no quisiera, sino porque no se deja, creo que nadie se deja”.

¿A qué se deberá que no se dejen retratar?
“Son cerrados” dice con tono de seriedad, “sociedades muy cerradas, el acceso a sus familias, a sus casas; solamente se puede mediante retratos o fiestas sociales”, afirma con tono de cierta burla.

“Siempre están en reuniones, yo hablo de lo que hice, de lo que me tocó” con fuerza declara, mientas sus manos se separan; se juntan; se agitan y las calma. “Nosotros somos los que estamos llevando un registro de la vida cotidiana, de la vida de todos, y de todos los temas: buenos, malos, feos. Eso sí, dentro de nuestras posibilidades, pero bien. Hay que hacer buenas fotos, que sinteticen, que cuenten; aprovechar la luz, a la gente, la emoción del momento”.

Ha comenzado a escribir un par de notas en su cuadernillo, siempre carga con uno y un lapicero, es ininteligible por la distancia; dice que son datos importantes, quizás frases para un próximo libro o la conversación le ha generado alguna idea.

¿Qué opinión tiene sobre el libro de Kapuscinski, Los cínicos no sirven para este oficio?

Toma unos segundos más para terminar de escribir, deja el lapicero de lado y vuelve a cruzar las piernas en una posición más cómoda para responder. “Yo recomendaba ese libro porque habla del oficio, de las características que hay que tener” responde sutilmente.

Se lleva la palma al rostro para recargar la mejilla “Fue un periodista que trabajo muchos años en la calle. Estuvo siempre en el campo de batalla, nunca fue jefe y nunca quiso serlo”.

Génesis


Tras la pregunta, toma aire para expresar que lo más importante del oficio periodístico es estar en verdad convencido de que es tu oficio. “El compromiso debe ser narrar la historia, la vida, tanto fotográfica, como con texto; narrar la historia tal como tú la estás viendo, desde tu punto de vista y no tergiversar, no cambiar las cosas”.

Se le ve emocionado, contento de contar lo que es importante en su oficio, sin embargo, cambia de tema drásticamente para referirse a un problema de los “jóvenes fotógrafos”, la subjetividad.

“Creen que la fotografía es subjetiva, se empiezan a meter en problemas, pero eso no nos corresponde a nosotros, hacer un análisis semántico de la imagen. Nosotros debemos, narrar la historia desde la humildad y desde el respeto de quienes la estamos contando, sean pobres, sean ricos. Narremos la historia sin el afán de que nos digan si está bien o no”.

Con un último respiro profundo declara “si es subjetiva por que le ponemos esto o aquello, es otra cosa que después veremos en las aulas universitarias: Sobre la semántica, la filosofía, en fin, vamos a hablar de estos temas. Mientras tanto, en lo cotidiano si se cae un edificio aquí enfrente, lo retratamos”.

Culpables de todo

¿Y qué pasa con la cuestión moral?

“La cuestión moral es que no faltemos el respeto a nadie. Si alguien se casa y lo retratamos ¿hay daño moral?”, con tono un tanto sarcástico declara, “legalmente quizá sí. Si alguien se muere ¿habría un daño moral? Hay unas cabezas tiradas, ¿hay daño moral?”, fuerte y convencido de sí mismo dice: “No, yo diría que no”.

“El problema recae”, dice el dos veces director de fotografía del periódico La Jornada que el verdadero conflicto está en lo que dicen o hacen “los moralistas”, “ellos son los que pegan el grito en el cielo”.

Con las manos una vez más juntas, yema con yema, de su tez morena recuerda un texto y unas pancartas colocadas días después del sismo del 19 de septiembre pasado “No fotos por respeto a las víctimas”, eso lo dice molesto, “es el más puro estilo fachista”, declara con un poco más de malestar y señalando.

“¿Por qué la foto tendría que ofender a las víctimas?, ¿Uno que se casa es víctima? ¿No es víctima? De que vamos a hablar, en realidad lo que están diciendo, es que esa es una campaña de Mancera, para que no se registren más fotos”.

Valtierra declara que después de ver todos los edificios caídos, de los trabajos de la sociedad civil, de la recuperación de cuerpos y algunos sobrevivientes en las zonas de desastre está seguro de que:

“La fotografía no ofende a nadie, cómo la uses sí” dice sin titubear el fotoperiodista, tras haber escrito de nuevo en su cuadernillo de pasta negra, encima del periódico Milenio del presente día.

A manera de reflexión declara que es mejor no complicarse con la cuestión moral, se debe enfocar en no mentir, en ser humildes, respetuosos, para cumplir y seguir la línea del fotoperiodismo. “Eso sí”, dice con aire inquisidor como quien lleva tiempo guardando un reclamo, “la violencia no es culpa de los fotógrafos, ahora resulta que los fotógrafos somos culpables de todo”.

Para Pedro Antonio Valtierra lo importante es saber leer los periódicos y las fotografías, “el fotoperiodista debe de leer periódicos y no dejarse llevar por la vulgaridad del pensamiento reaccionario, la vida es más sencilla de esta manera. La fotografía es para retratar todo, no sólo los temas bonitos” dice, para quitar el pesar que, a lo largo de los años se ha ido acumulando.

El motor

A poco más de una hora la conversación se acerca a culminar. ¿Qué lo motiva a hacer foto?

No titubea: “Tengo una responsabilidad como persona en este mundo: soy periodista. Me mueve que mi trabajo sirva para algo, mi impulso para hacer fotografía es hacer un mundo mejor, para hacer cosas mejores. Se oye muy pretencioso, y como dice ahora hasta el subcomandante Marcos, aunque yo lo digo desde antes, ya me chingaron”.

Refiere a la frase del subcomandante Marcos, el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): “un mundo donde quepan todos los mundos”. Su declaración suena ruidosa, nadie se imaginaría que existiera dicha relación, y culpa a la fama de Marcos de que se le adjudique dicha frase.

“La razón de la foto es hacer mundos mejores, hacer nuestra vida mejor, esa es mi razón” toma un periódico y señala el anuncio del yacimiento encontrado en Tula, dice que es de corte político, lo deja de nuevo y retoma el hilo. Valtierra advierte sobre un mal, una situación que le pasa a más de uno de los fotoperiodistas: la soberbia.

“Hay que tener cuidado, luego se envanecen y pierden sentido, la vista (en el sentido fotográfico), te sientes bueno; que todo lo que haces está bien, se pierden” dice mientras recuerda una anécdota personal.

“Cada que salgo a la calle de 100 fotógrafos que veo, el 105 por ciento me dice que está mal en su trabajo, yo no entiendo, el día que no estés a gusto en un trabajo simplemente te vas. El otro día encontré a un amigo fotógrafo, él me dijo resentido: ‘Pedro mis fotos son mejores que las tuyas y yo no soy tan famoso como tú’, pero él nunca aceptó hablar de foto y siempre habló mal del prójimo”.

Motivado por el recuerdo y aún con un tinte de recelo dice: “Lo que me molesta y me encabrona es que, yo soy el único que nunca ha dicho que es mejor que nadie, ¿Por qué me tiene que decir eso? Yo trabajo todo el tiempo para ser mejor, y siento que cuando él me lo dice hay envidia y esto es lo que vas a encontrar, mucha envidia en la cabeza de los fotógrafos, y tienes de dos opciones: o los mandas a la chingada o te vuelves masa”.

La felicidad

Fresnillo es uno de los 58 municipios que posee el estado de Zacatecas, considerado como el de mayor importancia económica y el de mayor población de la entidad. Una comunidad ganadera y minera, que fue capturada por Pedro Valtierra a lo largo de los años.

¿Retrata mucho a Zacatecas?

“No como yo quisiera” declara un tanto melancólico; su padre ha muerto recientemente, sobre el tema no se habla.

“Ya no quiero hacer tantas cosas, quiero dedicarme a hacer fotos”. La pregunta da pie a conocer qué es la felicidad para el reconocido fotógrafo fresnillense: “Todo esto de Cuartoscuro me salió por necesidad, porque si no hubiera hecho esto, pues no sé dónde estaría y siempre hay que trabajar por lo que quieres, uno tiene que buscar las cosas que te gustan”.

¿Sin dejar nada inconcluso?

Con aire de anhelo, y su mirada un tanto cristalina responde: “Sin dejar nada, sin complicarnos, sin lacerarnos, ni dañarnos, yo quiero un mundo feliz, quiero las cosas diferentes”.

¿Cuál sería su mundo feliz?

Reflexivo, su mano colocada una vez más en el rostro y con la mirada al horizonte como quien ve más allá del ahora, responde con voz modulada “sería ser como soy, el mundo feliz no es no tener problemas, sino resolverlos, el mundo feliz no es hablar de un mundo mágico, la chamba, el esfuerzo, sufres, pero, finalmente la esencia es que estas bien”.

Trae reflexiones consigo, menciona la lectura de la encuesta hecha hace algunos meses, que delataba a los mexicanos como seres más felices que los países primermundistas.

“Yo quiero contribuir para que la gente esté bien, no quiero engañarla, ni ofrecerle que cuando se muera se va a ir a la gloria; yo no soy quién para ofrecer eso, ni puedo entrar a nombre de Dios ni nada de eso, creo que eso son cosas que sólo los que tienen lana saben, uno como proletario cree que no existen” dice con nostalgia, dando quizás un salto al pasado cuando apenas se iniciaba en la ciudad.

Mantener la esencia

El sol de otoño se ha postrado casi de manera cenital, son las 11:45 horas, está conversación esta pronta a llegar a su final. ¿Pedro Valtierra, como director de Cuartoscuro, qué está haciendo?, ¿Qué quiere hacer ahora para lograr esta felicidad?

“Quiero contribuir, quiero mantener Cuartoscuro, vamos a hacer cambios importantes”. Quiere procurar la esencia de la agencia, una empresa independiente que nació de la idea de hacer fotografía diferente y darles una oportunidad a los fotógrafos jóvenes de destacar e iniciar su carrera periodística, que viven por sus clientes y poseen mucha libertad.

“Quiero que Cuartoscuro se mantenga cubriendo los temas importantes, hacer un registro, eso quiero hacer, hay muchos lugares donde ya la fotografía prácticamente no existe, no hay registro de temas sociales políticos en Tamaulipas, no hay registro en Torreón, Coahuila, Chihuahua”.

El Premio Rey de España culpa de la violencia a ciertos grupos políticos, así como al crimen organizado, ellos ya no quieren más fotografía, pero la foto es imprescindible para creer.

Quiere estar a la vanguardia, usar la tecnología y agilizar el envío de fotos. También, quiere seguir funcionando como “escuela” para las nuevas generaciones.

Junta sus manos y se recarga en la silla, relaja los hombros, su chaqueta ahora está en el respaldo de la silla. La grabación se para, El Premio Nacional de Periodismo por trayectoria cierra su libreta con la pluma al centro para no perder la página, se levanta, y se dirige a la sección de computadoras, el trabajo debe continuar, así lo ha hecho durante más de 40 años y así seguirá siendo.





Bookmark and Share

Leer más...